Consideraciones sobre la problemática ambiental en Veracruz. Francisco Morosini Cordero

La solución a los problemas ambientales implica una corresponsabilidad entre la sociedad y sus autoridades, un esfuerzo compartido cuyas acciones se complementen entre si; la gravedad del deterioro ecológico en Veracruz hace necesario atender la problemática ambiental con los mecanismos más adecuados y audaces, en los cuales se mantenga un ritmo y una profundidad que permitan resultados en el corto plazo.

Consideraciones sobre la problemática ambiental en Veracruz

Francisco Morosini Cordero *

Los temas de la naturaleza no pueden separarse de las cuestiones o actividades antroposociales. La contaminación se transfiere de unos elementos a otros. Las aguas residuales de las ciudades contaminan los ríos y éstos al mar.

Las deficiencias que provocan alteraciones al medio no sólo se manifiestan en los países desarrollados: en los nuestros, los desequilibrios ambientales también son severos y en algunos casos, más dramáticos, patéticos y humanamente angustiosos por la relación con la sanidad de la vivienda, los bienes culturales y sobre todo, con la destrucción y el despilfarro de los recursos naturales.

Ingenios Azucareros

Una de las actividades agroindustriales de mayor importancia para el estado de Veracruz es el cultivo y procesamiento de la caña de azúcar, al cual se dedican algo así como 140 mil 300 hectáreas, distribuidas en 66 municipios. Esto significa que en el 31.44 por ciento de los municipios veracruzanos se cultiva la gramínea.

En el Estado existen 22 ingenios azucareros, localizados en 18 municipios -La Antigua, Atoyac, Coatepec, Córdoba, Cosamaloapan, Cuichapa, Cuitlahuac, El Higo, Hueyapan de Ocampo, Ixtaczoquitlán, Jilotepec, Lerdo de Tejada, Martínez de la Torre, Pánuco, Paso del Macho, Tézonapa, Tres Valles y Úrsulo Galván-, lo que confiere a Veracruz el primer lugar nacional, con el 36 % de esta agricultura.

En los 22 ingenios veracruzanos se producen mieles incristalizables; en 16, azúcar estándar; en 11, alcoholes; en 6, azúcar refinada y solamente en tres, azúcar mascabado.

Para darnos cuenta de la potencialidad de contaminación de esta industria, podencos mencionar que por cada litro de alcohol fabricado existe un promedio de 15 litros de aguas residuales altamente contaminantes (vinazas). Sólo como ejemplo, baste citar que el ingenio San Cristóbal produce diariamente 50 mil litros de alcohol, lo que significa 750 mil litros de contaminantes. Si bien una parte de este volumen se usa en los campos de cultivo, la mayor parte es vertido a los cuerpos de agua.

Las perturbaciones de los ecosistemas inducen a una devastación a mediano plazo de la vida acuática por la destrucción masiva de formas jóvenes, de fuentes de alimentación y de especies superiores.

Las aguas residuales de los ingenios azucareros llegan en forma directa o indirecta por medio de ríos, arroyos, canales de riego o escurrimientos naturales, a seis cuencas hidrológicas: Pánuco, Nautla-Bobos, Jamapa, Actopan-Antigua, Blanco y Papaloapan.

El otro problema ambiental que se genera por la puesta en marcha de la zafra en los ingenios es la emisión de humo, polvos, partículas, etcétera, que se generan por la combustión deficiente. Dichos contaminantes, al ser lanzados al exterior, alteran la calidad del aire, lo que causa perjuicios a la salud humana, a la flora, a la fauna y en general a todos los recursos aledaños a la fábrica. Como podemos observar, la magnitud de la problemática ambiental que se origina en este tipo de agroindustria es de considerables proporciones.

Por otra parte, el programa de inspección y vigilancia es de bajo perfil, toda vez que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) no cuenta con la masa crítica de inspección suficiente para cubrir los 22 ingenios. Por su lado, la Comisión Nacional del Agua (CNA) amplió el término para el cumplimiento de descargar aguas tratadas a ríos, lagunas y esteros, debido a la prórroga del decreto presidencial de octubre de 1995.

Beneficios de Café

En el estado de Veracruz existen 733 beneficios de café, los cuales transforman los frutos (café cereza) en café oro (pergamino). Ese proceso genera una serie de desperdicios que, por sus propias características, podrían servir de materia prima para la elaboración de nuevos productos. El café pergamino se obtiene a través del llamado proceso húmedo, al que acude un alto porcentaje de los productores. Los principales contaminantes del proceso húmedo derivan de las distintas fases que lo conforman:

  1. Transporte del café cereza: materia orgánica; entre las que cabe destacar a las substancias que imparten color y a los muciélagos.
  2. Despulpe: pulpa del café, azúcares y, en general, materia orgánica. Vale la pena señalar que en la actualidad la pulpa está siendo utilizada para producir composta de muy buena calidad, lo que viene a disminuir el proceso de contaminación de cuerpos de agua, ya que ahora no se deja en las orillas ni de ríos ni de arroyos.
  3. Lavado: alcoholes, aldehídos, espuma y otros componentes orgánicos de la fermentación.

De los 733 beneficios existentes en el Estado, la mayoría vierte sus descargas residuales directa o indirectamente a ríos, arroyos, escurrimientos naturales, etcétera, en ocho cuencas hidrológicas ubicadas en Veracruz y en los localizadas en los estados de Oaxaca y Puebla. El programa de inspección y verificación no se satisface aun y con los esfuerzos sumados de la Federación y el Estado.

La industria petrolera

La industria petrolera en Veracruz abarca todas las operaciones que van desde la exploración hasta la producción de petroquímicos secundarios. En este extenso proceso se producen afectaciones al medio ambiente (recursos naturales, ecosistemas y componentes bióticos) como consecuencia de derrames en las fases de obtención, conducción y transporte de hidrocarburos, o de la descarga de afluentes líquidos al mar y ríos o gases a la atmósfera. Veracruz cuenta, entre otras instalaciones, con siete complejos petroquímicos, dos refinerías y cuatro terminales marítimas para la exportación de petróleo y derivados.

Si bien Petróleos Mexicanos ha realizado desde 1990 cuantiosas inversiones para atender y atemperar los problemas de contaminación ambiental también es cierto que la inversión no ha sido suficiente como para afirmar que ya no existen desequilibrios ecológicos causados por las distintas empresas filiales de la paraestatal. Como ejemplo, podemos señalar los miles de toneladas de hexaclorados que aún se encuentran almacenados en las instalaciones del Complejo petroquímico de Pajaritos, en el municipio de Coatzacoalcos.

Desde mi punto de vista, es evidente la preocupación de la paraestatal por resolver sus pasivos ambientales y una muestra de ello son las diversas auditorías ambientales aprobadas por Profepa, pero también es evidente la incapacidad de esta última institución para establecer un seguimiento puntual de cada uno de los convenios, a fin de comprobar que se cumple con la norma.

Cuencas hidrológicas

De las 12 cuencas hidrológicas de la entidad, las consideradas con mayores índices de contaminación son las del río Blanco y del río Coatzacoalcos.

La cuenca del río Blanco se considera la más deteriorada de Veracruz y una de las cinco con mayor contaminación en el país. La cuenca cubre una extensión de 3 mil kilómetros cuadrados y se pueden distinguir tres zonas: 1) región montañosa, principal concentración industrial y urbana; 2) estribaciones de la sierra, mayores afluentes y descargas de ingenios azucareros y beneficios de café; 3) planicie costera.

En la cuenca alta del río Blanco se ubica la mayor parte de las fuentes de contaminación: descargas urbanas de Orizaba, Río Blanco, Nogales, Ciudad Mendoza, Huiloapan, Ixtaczoquitlán, así como las de alrededor de treinta empresas de las industrias papelera, textil, cervecera, embotelladora, de la tenería, etcétera.

Con el fin de resolver en alguna medida los problemas de contaminación de esta área, los gobiernos municipales, federal y estatal, así como los industriales de la zona, construyeron una gran planta de tratamiento de aguas residuales, diseñada para tratar mil 200 litros por segundo. Por distintas circunstancias, esta planta no ha podido operar a toda su capacidad.

Respecto al río Coatzacoalcos, podemos decir que en su cuenca se ubican más de 70 fuentes potenciales de contaminación, localizadas en los complejos petroquímicos de Cosoleacaque (18), Pajaritos (13), La Cangrejera (20), Morelos (14), Refinería Lázaro Cárdenas y alrededor de 15 empresas de la iniciativa privada. Esta cuenca es la más estudiada del país, desde el año de 1972 hasta la década de los Ochenta. Por iniciativa de los gobiernos Federal y del Estado, se formuló un Programa de Ordenamiento Ecológico de la Cuenca Baja del Río Coatzacoalcos, el cual esperamos que pronto empiece a operar.

De las restantes cuencas hidrológicas de la entidad podemos comentar que, en mayor o menor grado, se encuentran contaminadas, ya sea por actividades industriales, agroindustriales o bien por las aguas residuales de la población. El único río que está libre de contaminación es el río Pancho Pozas, ubicado en Altotonga y de donde se surte de agua esta población.

Deforestación

Aun cuando no se trata de un problema de contaminación, la deforestación origina disturbios ambientales de considerables consecuencias.

Durante muchos años las áreas boscosas y selváticas de la entidad han sido sometidas a un fuerte proceso de deterioro con la problemática que esto implica, no sólo desde el punto de vista de pérdida de biodiversidad, sino como elemento de regulación climática, de captación de agua y de recarga de acuíferos. Se calcula por ejemplo, que la tasa de deforestación en Los Tuxtlas es de 2 mil a 4 mil hectáreas anuales y en todo el estado se acerca a 10 mil hectáreas por año.

Cabe señalar que la deforestación implica procesos de erosión y de azolvamiento de cuerpos de agua. Millones de toneladas de suelo fértil son arrastradas por los ríos hacia las lagunas costeras y el mar.

Corresponsabilidad la clave

La problemática ambiental de Veracruz es sumamente compleja y habrán de pasar muchos años -siempre y cuando se le ponga todo el interés para resolver esa complejidad- para que contemos con un medio ambiente moderadamente sano. El esfuerzo debe ser compartido: gobierno y ciudadanía, de manera corresponsable, habrán de sumarse a fin de establecer los mecanismos más adecuados para atender la problemática ambiental. Las acciones no pueden ser aisladas, tampoco temporales, sino que deben mantener un ritmo y una profundidad que permitan ir viendo resultados.

El gobierno debe invertir mayores recursos en las actividades ambientales, pues si en el discurso existen pronunciamientos alentadores, en la práctica se observa una cruel indolencia y una falta total de voluntad política, ya no para resolver, sino sólo para atender las cuestiones prioritarias que tienen que ver con la dimensión ambiental.

* Ex director de Asuntos Ecológicos del Gobierno Estado de Veracruz.