La industria azucarera puede retornar al gobierno. Arturo Herviz Reyes (Entrevista)
Las condiciones en que el gobierno vendió los ingenios a la iniciativa privada fueron tan laxas que resultaron ineficaces para modernizar al sector y también cancelaron su solvencia. Para el líder cañero y dirigente estatal del PRD, el peligro de una quiebra generalizada es tal que muchas factorías pudieran ser devueltas al gobierno; esta situación, pese al excesivo costo social que tendría en las zonas cañeras, no afectaría a los inversionistas, pues su capital se habrá mantenido intacto.
La industria azucarera puede retornar al gobierno
Entrevista con Arturo Herviz Reyes
Dirigente de Unidad Cañera Democrática y Presidente del PRD en el estado de Veracruz
Rosalío Alemán Sánchez
Transición.- Los ingenios del país representan una de las agroindustrias más importantes de México. En su opinión como dirigente cañero, ¿cuál es la problemática fundamental que enfrenta este sector?
Arturo Herviz Reyes.- Efectivamente, la industria cañera es la agroindustria más importante del país. Ésta tiene un problema de fondo: todos los ingenios, cuando eran empresas paraestatales, del gobierno, siempre trabajaron con números rojos. Y pese a que algunos estaban en buenas condiciones, los rematan, los venden, los fían en el supuesto de que los empresarios reinvertirían allí su capital para modernizar las factorías, cuestión que aún no hacen.
Así, la mayoría de los ingenios tienen un adeudo muy grande: deben más de 160 millones de pesos que nunca podrán pagar, aparte de que nunca se modernizaron y están totalmente obsoletos. El campo también se ha deteriorado: antes había un instituto que se dedicaba a la investigación sobre el cultivo y la situación cañera en general, pero ahora ya no hay nada.
Sí se continúa produciendo caña, es cierto. Ahora con mucho interés de obtener un alto rendimiento, un mayor porcentaje de azúcar, pero la verdad es que en ese sentido no se ha avanzado: no hay tecnología adecuada y todavía se sigue cortando con la vieja tradición de la quema, lo cual además genera contaminación.
El otro problema es un Decreto Cañero que favorece al productor en algunos de sus estipulados, pero éstos son ignorados por los empresarios y por el gobierno. En otros puntos, el Decreto es un total retroceso, dado que mantiene todavía el corporativismo para los productores de caña.
El Decreto establece que los productores deben estar afiliados a la CNC o a la CNPR, organizaciones del PRI y su gobierno. Quien no esté en esas organizaciones se le designa como "cañero libre" y no se le respeta su derecho de asociación contemplado en el Artículo 9o. de la Constitución. Se tiene que actualizar la legislación cañera y romper con el corporativismo.
La Unidad Cañera Democrática que usted preside, ¿qué opción representa al ser ésta una organización ajena a la CNC y a la CNPR?
La Unidad Cañera Democrática (UCD) surge como alternativa para los productores de caña cansados del abuso, del saqueo, del engaño de los dirigentes cañeros tradicionales.
Los actuales dirigentes de la CNC y la CNPR han perdido totalmente el rumbo. Aunque recordamos a un Roque Espinosa defendiendo los derechos de los productores, al frente de la lucha cañera, hoy los dirigentes cañeros sólo defienden los intereses de los empresarios. Y esto lo veremos al término de la zafra: el Decreto indica que deben liquidar el pago por la caña a los 30 días de haber terminado la zafra, pero debido a la crisis económica es casi seguro que habrá dificultades para pagar a los productores. Serán necesarias movilizaciones muy intensas y los dirigentes cañeros estarán escondidos, pues cuando aparecen es para apaciguar a los cañeros y defender a los empresarios.
Por eso creemos que la UCD es una alternativa para los productores de caña que quieran manejarse en forma independiente de la CNC y la CNPR. La UCD es un grupo plural, cuenta con 17 mil afiliados a nivel nacional y 10 mil en Veracruz, principalmente en los ingenios San Pedro, San Francisco, El Potrero, Tres Valles, San Cristóbal, San Gabriel, Motzorongo y La Margarita.
Se maneja en diversos estudios sobre esta agroindustria que el rezago tecnológico, tanto de las factorías como en el campo, es el "talón de Aquiles", sus debilidades más graves. ¿De qué magnitud son estos problemas y como afectan a la producción cañera?
Lo obsoleto de la maquinaria nos afecta mucho. Ingenios como San Pedro y San Francisco se han quedado totalmente atrasados y allí ni siquiera reparan la maquinaria en caso de averiarse, de modo que allí el rendimiento es muy bajo y las pérdidas, todas, se las cargan al cañero cuando el Decreto dice que el productor tiene que poner la caña de azúcar en el batey, para que a través de una sonda mecánica se sepa cuál es su rendimiento. A partir de entonces, lo que pase en la fábrica, lo que pierda el ingenio es problema del industrial.
Sin embargo, sólo tres ingenios del país tienen sonda mecánica porque los empresarios las quitaron. La sonda mecánica nos daba rendimientos hasta de 17 puntos y obviamente, al no estar actualizada la maquinaria, el ingenio tenía muchos puntos de pérdida. Ahora no sólo no se ha modernizado la maquinaria, sino que todas las pérdidas por obsolescencia se las cargan al cañero, y éste es quien paga el rezago.
Los productores de caña tienen una pérdida constante de cinco puntos porcentuales por el atraso tecnológico en los ingenios, pero no sólo pierden los cañeros, sino toda la cadena productiva: el cortador, el agricultor, el transportista y en consecuencia también el empresario porque al no invertir, esto no se moderniza y no permite mejorar sus ganancias. Muy pocos ingenios se han modernizado para mejorar sus rendimientos, como los de Tres Valles o El Potrero; la mayoría están muy obsoletos y tienen un rendimiento tan bajo que no permiten a los productores salir adelante.
Tenemos una competencia real con la alta fructosa, introducida al mercado mexicano por el Tratado de Libre Comercio (TLC), que impacta fuertemente a la producción nacional. En México se producen 5 millones de toneladas de azúcar al año y es posible aumentar la producción. Esto ha creado un remanente de más de un millón de toneladas exportables en el país, aunque por el tope impuesto en el TLC, es muy poco el azúcar que México exporta a Estados Unidos y al Canadá, donde podría cotizarse mejor. Lo que se envía hacia otros países como los de Europa no deja ganancias porque no somos competitivos: cuesta mucho más producir un kilo de azúcar en México que, por ejemplo, en Cuba o en otros países azucareros.
¿Qué cantidad de alta fructuosa entra al país?
Se dice que han entrado a México más de 500 mil toneladas de alta fructuosa, aunque al parecer hubo un convenio que impide el ingreso de más de 300 mil toneladas. Aún así, esto impacta fuertemente la situación nacional porque la alta fructosa de Estados Unidos no es más que un endulzante líquido extraído de un cultivo subsidiado allá -el maíz- lo cual hace su producción muy barata. Aparte, la alta fructosa es líquida, por eso a los industriales refresqueros les es más fácil endulzar con alta fructosa que con azúcar, porque ésta debe convertirse de granulada en líquida y eso significa un costo mayor de producción.

¿Quiénes consumen alta fructosa en México?
Los que consumen más son los industriales refresqueros, ellos son los que se benefician más.
¿Considera que se debe legislar en la materia para proteger la industria cañera?
¡Definitivamente! Los legisladores de Estados Unidos y de Canadá, al firmar el TLC tuvieron la precaución y sobre todo la responsabilidad, de apoyar a los productores de sus distritos para no dejarlos a merced de una libre competencia inminente. Pero nuestros legisladores no actuaron con responsabilidad: no sólo los cañeros, sino todo el campo mexicano quedó -como dicen en mi tierra- "al garete", sin protección, aparte de los muchos problemas que los productores enfrentan para exportar. Definitivamente tenemos que ver el capítulo de controversias del TLC y se tiene que buscar la forma de legislar en la materia.
Hemos participado en algunos foros de la Comisión de Agricultura de la Cámara federal de Diputados -incluso en Veracruz se llevó a cabo uno- sobre una Ley de Desarrollo Rural que de alguna manera permita, en principio, proteger y fomentar la producción agropecuaria, pero también romper los esquemas corporativos en algunos sectores.
En esto se está avanzando y se supone que el próximo periodo se presentará esa iniciativa de ley. Esperamos que los diputados de oposición -hoy mayoría en la Cámara federal- pongan empeño en esto. Creemos que lo están haciendo y esperamos que de alguna manera los productores se beneficien o puedan protegerse con ello.
¿Cuánta azúcar se consume, tanto en el país como en la entidad veracruzana?
De todo el azúcar que se produce en México, las empresas refresqueras ocupan un 60 por ciento. Sólo un 25 ó 30 por ciento se destina al consumo doméstico en el país, el cual demanda mucha azúcar.
El resto es un excedente que, cuando es posible, se exporta. Todavía el año pasado se hablaba de 500 mil toneladas de excedente, pero al término de la zafra reciente ya se calculaba en 800 mil toneladas. Hoy se dice que el remanente azucarero es de un millón de toneladas.
¿Qué pasa con ese excedente?
Los industriales del azúcar están obligados a exportar o sacar su producción al mercado, pero como la ganancia de exportar es mínima, si no es al norte del Continente, algunos la mantienen en bodega o han buscado otros mercados, incluso nacionales. Por ello es importante liberar al azúcar dentro del TLC para tener mejores ingresos, porque si México exporta azúcar, los productores de caña tienen derecho a participar proporcionalmente de los beneficios.
Esto es importante porque una de las principales variables para establecer el precio de la caña es .la exportación: como ya no hay precios de garantía para los productores, el valor de la tonelada de caña se establece cada año a través de una complicada fórmula cuyas variables son, entre otras, la producción y el consumo nacional de azúcar, aparte de la exportación. Por eso, en esta zafra los cañeros viven la incertidumbre de cuánto se les pagará, pues de acuerdo a esa fórmula la tonelada de caña va a valer menos que el año pasado. Esto fue una polémica tan fuerte al inicio de esta zafra que incluso intervinieron la SAGAR y la Secretaría de Comercio con un convenio para, supuestamente, beneficiar al productor. Pero con la inflación y la fórmula de precios, pues los productores van a perder.
¿Existe sobrerregulación del Estado en la industria azucarera?
Si bien hay un Decreto, el sector está muy suelto. Los empresarios tienen bajo su control la Cámara de la Industria Azucarera y Alcoholera y existe también el Comité de la Agroindustria Azucarera, donde intervienen la Secretaría de Agricultura, la Secretaría de Comercio, los azucareros y los dirigentes de la CNC y la CNPR; en ese organismo se supone que la problemática del sector es analizada.

Sin embargo, los ingenios definitivamente se manejan bajo los intereses de sus propietarios, a excepción del ingenio tabasqueño de Santa Rosalía, el cual es manejado por FIDELID, un fideicomiso que no había sido vendido a la iniciativa privada. Todos los demás fueron vendidos y hoy son de los empresarios.
Aparte, el gobierno regaló tres ingenios a los líderes de la CNC -y esto es hablar de corrupción-, entre ellos el de Mahuixtlán, el cual supuestamente era de los cañeros. Manuel Pérez Bonilla, siendo líder nacional de la Unión Nacional de Productores de Caña de la CNC, vendió esos ingenios en más de 150 millones de pesos que no sabemos dónde quedaron. A la CNPR también le dieron otros ingenios, que a su vez fueron vendidos por esa organización. Eso era patrimonio del país y si fueron dados a los cañeros, ellos debían haberse beneficiado con la venta; sin embargo no sabemos quién se quedó con los millones de pesos que los líderes cobraron por esos ingenios.
¿Habría una intención por parte de los empresarios o del gobierno, de retornar a los ingenios al esquema de empresas paraestatales?
En ello hay un problema muy grave: en el momento que los empresarios vean que esta industria no es redituable, algunos ingenios serán declarados en quiebra -un peligro real ya en esta zafra- y otros definitivamente serán devueltos al gobierno. Aquí la situación es que los empresarios no invirtieron, no modernizaron las factorías; sólo se dedicaron a saquear y ahora que ya los exprimieron los devuelven. La mayoría de los ingenios se vendieron en tres años de gracia para pago, y en hipotecas de hasta 10 años, lo cual significa que muchos ingenios no han sido pagados.
En el financiamiento del sector, ¿qué tanto fluyen los recursos y los apoyos?
Antes el cañero era un gremio privilegiado. Había recursos para el cultivo y el gobierno financiaba al sector a través de Nacional Financiera: llegaban recursos a los ingenios y éstos tenían que hacerlos llegar a los cañeros. Antes nos daban hasta para tres limpias; ahora, si acaso, nos dan para una sola.
Es un problema muy grave que se otorguen los créditos a cuentagotas en el gremio cañero, así como la situación financiera del sector. Esto ha repercutido tanto que -estoy convencido- en esta próxima zafra muchos cañeros van a dejar de serlo, botarán su caña y buscarán otras alternativas para subsistir. En estos momentos la caña no es una alternativa porque su precio está a la baja; estamos convencidos que algunos ingenios van a quebrar y con ello se generará un problema social muy fuerte, sobre todo en Veracruz donde tenemos 22 ingenios, incluidos los más grandes, de los 61 que hay en el país; más de 80 municipios veracruzanos producen caña y elaboramos casi el 60 por ciento del azúcar nacional.
¿Qué diferencia observa usted en la administración de los ingenios, antes a cargo del gobierno y ahora que son manejados por la iniciativa privada?
Hay una diferencia de fondo: los ingenios del gobierno se manejaron siempre con números rojos porque siempre perdían, pero lo bueno de esto es que había muchos beneficios para los productores de caña: había créditos y fideicomisos como el FIOSA para la construcción de escuelas y de obra social, el FIMAYA para adquirir maquinaria especializada, y otro fideicomiso para infraestructura hidráulica, que por cierto nunca funcionó. Allí se perdieron millones de pesos que... ¡Claro! Obviamente quedaron con los dirigentes cañeros de la CNC y la CNPR, aunque en general hubo bonanza.
Pero el gobierno se deshizo de los ingenios y éstos aumentaron su rendimiento, que antes no llegaba a 8.5. Ahora, el rendimiento de casi en todos los ingenios es mayor a 10. Sí hay más producción, pero eso no lo vemos en los bolsillos de cañeros.
A lo mejor los empresarios si sienten los beneficios, pero los cañeros cada día están más pobres.
Otro problema es que tampoco se ha modernizado el campo. Hubo proyectos para infraestructura hidráulica en muchas regiones del país y del Estado, pero nunca se realizaron. Por ejemplo: la cuenca del Papaloapan, donde hay muchísima agua y el terreno es plano, con un sistema de riego de bajo costo, puede tener un rendimiento de 150 a 200 toneladas por hectárea, en lugar de las 50 toneladas que hoy produce y entonces sí sería rentable este cultivo. Pero sembrar caña en zona de temporal para producir como máximo 70 toneladas no es negocio, y lamentablemente el campo cañero con riego es mínimo, la mayor parte es temporalero.
Entonces, ¿el cambio fue benéfico para unos y perjudicial para otros?
Sí, porque los empresarios han logrado obtener ciertas ganancias, pero los productores no sentimos los beneficios. ¡Claro! También hay que considerar la crisis económica del país, pero definitivamente hoy están más amolados los cañeros que hace, digamos, 10 años.
¿Qué ha pasado a raíz de la privatización. de la industria azucarera?
Que el cañero ya no tiene créditos suficientes ni oportunos. Por otro lado, sí aumenta el rendimiento, pero los ingresos de los cañeros no. ¿De qué sirve que hoy produzcamos más por hectárea si el corte, el alza, el acarreo, todo, es más caro y el precio de la tonelada de caña se ha estancado? Eso nos ha consumido y a muchos productores los ha dejado en cartera vencida.
¿Hacia dónde considera que se encamina la industria cañera?

Hay que modernizar las factorías, hacer de los ingenios fábricas que además del azúcar aprovechen los subproductos de la caña. Se puede fabricar papel, alimento balanceado para ganado, etcétera. La caña tiene 108 subproductos pero son muy pocos los que aprovechamos, como el alcohol, del que antes se beneficiaba el cañero pero hoy sólo beneficia al empresario.
El bagazo también se puede aprovechar y así aumentar los ingresos del agricultor. Creo que hace falta iniciativa de los productores, de las organizaciones cañeras, pero también el apoyo del gobierno, para fortalecer la productividad y aprovechar la caña de manera integral, porque mucho se desperdicia en los campos. Pero si esto no se realiza, los ingenios van a quebrar y los productores de caña no podrán sostenerse porque ya no será redituable sembrar caña.
¿Qué acciones se requieren para la recuperación y consolidación de la agroindustria?
La primera es actualizar tecnológicamente los ingenios y mejorar el campo cañero en el sentido de incrementar allí la infraestructura hidráulica. Y meterse mucho a la investigación para obtener variedades de caña que den mejores rendimientos de azúcar y permitan más ganancias a los productores de caña.
Además hay que actualizar la legislación cañera, hay que acabar con el corporativismo y con las organizaciones cañeras que, coludidos con los empleados -ni siquiera con los empresarios-, se han dedicado a saquear a los productores.
También hace falta capacitación para los productores, sembrar mejores variedades y desarrollar proyectos productivos que aprovechen los subproductos de la caña para que el productor tenga más beneficios.
Hace falta toda una revolución en la agroindustria azucarera, porque parece que vivimos en el siglo pasado, cuando las tiendas de raya: ahí veo a los cañeros esperando los créditos, a veces hay y a veces no. ¡Es absurdo que el ingenio manipule toda la situación del crédito! El sistema de crédito tiene que liberarse para que el productor acuda a una institución de crédito y con su plantación de caña consiga dinero para cultivarla, no que hoy depende del ingenio. Tienen que cambiar los mecanismos de crédito en beneficio de los cañeros.
En el estado de Veracruz es muy importante la producción cañera, y aunque esto sea de competencia federal, el gobierno del Estado debe preocuparse por la industria azucarera y por las zonas productoras de caña. Deben buscarse y fomentarse cultivos alternativos a la caña para enfrentar los problemas sociales que conlleva la quiebra o el cierre de algún ingenio. El gobierno estatal también tiene que impulsar la construcción de infraestructura hidráulica, de sistemas de riego, para hacer más productivas las zonas cañeras, y así ganamos todos. Es fácil instalar el riego para el campo en Veracruz, afortunadamente tenemos mucha agua.
En los municipios de Úrsulo Galván, Cardel, Actopan, la mayor parte de la caña se produce en zonas de riego, por cierto controlado por muy pocas personas o grupos. De darse en el Estado esta forma de siembra de caña, ¿se podría corporativizar el sector?
Lo que pasa es que existen pocas áreas de riego en las zonas cañeras de Veracruz.
Esto se tiene que legislar: incluso la anterior Ley Agraria decía que no se podían tener más de 80 hectáreas de caña, y creo que por ahí también hay una reglamentación sobre el riego para evitar que sea acaparado por unos cuantos, porque ellos resultan ser los únicos beneficiados y obviamente, hay que buscar beneficiar a todos, no sólo a los pequeños propietarios, sino también a los ejidatarios que son quienes requieren más el apoyo del gobierno.
El aprovechamiento del riego, como el que se da en las tierras que abastecen a los ingenios El Modelo, La Gloria y en parte al de El Potrero, tiene que extenderse a la zona de Lerdo y Ángel R. Cabada, donde se encuentra el ingenio San Pedro; a la zona de Cuatotolapam, a San Cristóbal, San Gabriel, San Francisco y hacia todas las zonas cañeras que hoy no cuentan con riego, pues con infraestructura hidráulica podríamos producir el triple de lo que obtenemos ahora.


















