José Alvaro Trujillo Ronzón

La Pobreza

Lic. José Álvaro Trujillo Ronzón

Señoras y Señores:

Permítanme ustedes, en primer término, agradecer la oportunidad que me han otorgado de participar con enorme interés y satisfacción en el Seminario Pensar Veracruz, iniciativa ciudadana para la discusión pública de los asuntos públicos.

De manera particular, quiero hacer un reconocimiento a los organizadores del Seminario, en especial a Domingo Alberto Martínez Reséndiz y Ricardo Gómez Leyva, por esta convocatoria al diálogo, al pensamiento crítico, a la reflexión y al papel que juega la razón en los asuntos humanos, especialmente para el futuro de Veracruz.

Esta mañana presento ante ustedes la versión ejecutiva del documento denominado Veracruz 2025: Programa de reducción de la pobreza en zonas marginadas rurales. Se trata de un estudio de planeación prospectiva para atender este grave problema social.

Como es conocido, en prospectiva, se inicia con el futuro y se sigue un recorrido a la inversa, hacia el presente, para diseñar las líneas de acción necesarias para alcanzar los objetivos deseados. Este es el caso del presente Programa.

Se trata de un documento que contiene las metas y la visión acerca de la situación de las comunidades rurales marginadas que deseamos alcanzar para el año 2025. Se piensa que los gobiernos atenderán de manera incisiva este problema desde ahora. Contiene una aproximación al problema de la pobreza, una mirada a la situación actual, las prioridades y propuestas de trabajo, la cobertura de acción; y algunas consideraciones finales sobre la pobreza y la manera de atenderla a través de la función pública.

Una visión deseable y posible

De acuerdo con los indicadores internacionales de reducción de la pobreza, las Metas que se pretenden alcanzar para el año 2025, a través del presente Programa, son las siguientes:

· Reducir a la mitad la proporción de gente que viven en pobreza extrema;

· Matricular a todos los niños en la escuela primaria;

· Avanzar hacia la igualdad de género al eliminar las disparidades existentes entre uno y el otro sexo en la educación primaria y secundaria;

· Reducir las tasas de mortalidad infantil en dos tercios;

· Reducir la mortalidad materna en tres cuartos;

· Proporcionar acceso a todos aquellos que necesiten los servicios de salud reproductiva;

· Instrumentar estrategias estatales de desarrollo sostenible de manera de revertir la pérdida de recursos ambientales.

Por lo anterior, la Visión del futuro posible y deseable para las zonas marginadas rurales, para el año 2025, que la sociedad veracruzana puede alcanzar, es el siguiente:

La población que habita en las zonas marginadas rurales del estado de Veracruz tendrá una mayor participación en la vida cívica y política de la entidad; habrá alcanzado una mayor calidad de vida; habrá remontado la línea de la pobreza disminuyendo los índices de marginalidad; habrá construido nuevas oportunidades en el mercado de trabajo; tendrá acceso a más y mejores servicios de infraestructura; las relaciones familiares y sociales estarán basadas en el respeto al estado de derecho, los valores cívicos, las expresiones culturales y el ejercicio de la libertad; existirá una economía basada en el desarrollo sustentable y realizará sus actividades productivas con base en la explotación racional de sus recursos naturales.

Diseñando el futuro

El desarrollo de políticas públicas orientadas a la reducción de la pobreza no sería posible sin la intervención de modernos estados democráticos. La democracia como forma de vida, es un acuerdo institucional, por medio del cual los individuos ejercen el poder de decidir, a través del voto.

Las democracias modernas deben ser capaces de adoptar políticas que busquen el bien público. Los factores que determinan las posibilidades futuras de la democracia son el desarrollo económico y el liderazgo político. La historia la hacen los pueblos y la empujan los líderes políticos.

Hoy vivimos en un mundo dinámico, sin embargo, existe en el ambiente la sensación de incertidumbre respecto del futuro y de desconocimiento del presente. Esto se percibe como la crisis de la organización social. El estado debe redefinir su relación con las organizaciones de la sociedad civil, buscando la preservación de un estado social de derecho.

La unidad de gobierno por excelencia sigue siendo el estado. El estado no está condenado a desaparecer, como producto histórico, debe cambiar, adaptarse a las nuevas condiciones.

Los estados modernos son más regulatorios y menos propietarios, más eficientes; no existen democracias estables sin un estado fuerte; un estado no es fuerte si no es democrático.

La planeación de objetivos y estrategias con visión de largo plazo será prioridad del Gobierno del Estado para los próximos 25 años.

Es necesaria la inversión inmediata de recursos para el combate a la pobreza y dar atención especial a las zonas rurales más desprotegidas.

Es imperativo que la presencia del estado llegue hasta las zonas más pobres de la entidad; su participación es incuestionable. Las desigualdades sociales son cada vez más fuertes, las tensiones sociales están acercándose a límites intolerantes.

Tenemos suficiente información para conocer nuestra realidad actual; sin embargo, hacen falta profesionales que vinculen los datos, manejen información y, sobre todo, orienten a los tomadores de decisiones y a los políticos para que adopten las acciones correctas y podamos reconstruir nuestra sociedad.

Esto es posible hacerlo desde la función pública, diseñando una estrategia de cambio capaz de impactar en los mundos de vida de los habitantes de las zonas marginadas rurales.

El problema de la pobreza constituye un todo; debemos considerarla como un problema complejo; para combatirla podemos hacer que la solución sea parte integrante de la planificación. La planificación nos proporciona la forma de actuar ahora, para hacer más viable el futuro que deseamos.

En la tarea prospectiva el eje principal es el futuro, pretende construirlo, hacerlo deseable y posible. La prospectiva en planeación se enfoca desde el futuro hacia el presente.

La interdependencia entre los sistemas políticos, los estados, los gobiernos y la sociedad civil, forman tejidos reticulares. Es un signo de nuestro tiempo, el tiempo de la globalización y la sociedad de la información.

Los países que verdaderamente han logrado propiciar bienestar general para su población son las naciones que han diseñado políticas públicas de largo plazo, que son sostenidas más allá de los vaivenes políticos inevitables en cualquier latitud.

La pobreza una mirada global y local

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO, señala como uno de los objetivos internacionales para el desarrollo, reducir la pobreza. La pobreza es una negación de los derechos humanos y la antítesis misma del desarrollo.

Según datos de dicho organismo en la actualidad 1.200 millones de personas están sumidas en la extrema pobreza y tres cuartas partes de ellas viven y trabajan en las zonas rurales. La erradicación de la pobreza debe constituir el núcleo de los esfuerzos encaminados a promover el desarrollo económico y social. Es necesaria la acción combinada de las instituciones para combatirla.

Las estrategias estatales exigen contribuciones a corto, mediano y largo plazo. Las estrategias de reducción de la pobreza y las del desarrollo sostenible van aparejadas, tienen fuertes vínculos.

El grupo del Banco Mundial BM, tiene como misión combatir la pobreza para obtener resultados duraderos y elevar los niveles de vida de la población. Esta tarea puede ser realizada a través del diseño de estrategias específicas.

El Banco Mundial BM, señala que el estado debe propiciar la generación del conocimiento sobre la pobreza; guiar en la formulación de políticas y programas; estudiar y analizar el impacto de los proyectos y programas y realizar políticas de mayor impacto. Para formular y aplicar estos cambios se requiere una decidida voluntad política.

La reducción de la pobreza es uno de los dos objetivos generales del Banco Interamericano de Desarrollo BID, de acuerdo con datos proporcionados por este organismo, la reducción de la pobreza constituye el problema fundamental de desarrollo a que hacen frente los países de América Latina y el Caribe.

Según cifras que maneja que maneja el BID el número de pobres aumentó en casi 8 millones de 1990 a 1998, con lo que el total de pobres en la región es del orden de los 180 millones.

El BID señala varios ámbitos concretos de atención: mayores oportunidades para los pobres (bienes y mercados), contribuir al desarrollo humano, mejorar la calidad de la vida de los pobres, protección social, prevención de males sociales, el buen gobierno y la inclusión social y medidas en el plano internacional.

El Plan Nacional y el Plan Veracruzano de Desarrollo

El Plan Nacional de Desarrollo PND plantea como los principales ejes de la política del gobierno federal los siguientes: niveles de bienestar, equidad en los programas y la igualdad de oportunidades, capacidad e iniciativa y confianza en la capacidad de gobierno y las instituciones.

Estos ejes de la política tienen relación con las precarias condiciones de salud, vivienda y alimentación en que se encuentran un gran número de mexicanos, así como las escasas oportunidades que tiene de educación, capacitación, empleo y merman su confianza personal y familiar. El PND pretende potenciar la participación de la población y romper el círculo vicioso de la pobreza.

Algunas acciones que sugiere realizar el PND son las siguientes: impulsar un crecimiento económico sostenido e invertir en el desarrollo social y humano, iniciar programas y acciones específicas que transfieran recursos económicos para mejorar servicios médicos y salud, respaldo educativo, inversión e infraestructura para que en las regiones seleccionadas se cuente con servicios esenciales tale como carreteras, energía eléctrica, agua potable, sistemas de comunicación para incorporarlos al desarrollo nacional y crear oportunidades productivas.

Por su parte, el Plan Veracruzano de Desarrollo PVD contiene los señalamientos del Ejecutivo Estatal para dar atención prioritaria a la pobreza en todos los ámbitos del territorio veracruzano. El PVD contempla el establecimiento de programas para reducir la desnutrición y la pobreza extrema. Señala que una parte integral de la política integral de desarrollo social estará constituida por la acción conjunta de toda la sociedad coordinada por el gobierno en su carácter de rector de la economía.

No obstante los esfuerzos realizados, hasta el momento, los resultados de reducción de la pobreza no han sido satisfactorios; por ello, es necesario reforzar el enfoque regional y atender a la población pobre del estado.

Una aproximación a la pobreza

Para la UNESCO la pobreza constituye una negación de los derechos humanos básicos, la pobreza engendra otros problemas tales como la injusticia, la exclusión, las privaciones y las desigualdades.

El paradigma de la pobreza ha evolucionado de definiciones y cómputos meramente económicos y financieros ("menos de un dólar estadounidense por día") a conceptos más centrados en los aspectos humanos, como deficiencias de capacidades humanas, falta de capital social, vulnerabilidad o falta de dignidad, esa definición y esa visión más amplia no se refleja en las políticas, ni en los documentos de carácter estratégico o normativo.

La pobreza es hambre, es falta de techo, es estar enfermo y no poder ser atendido por un médico, es no poder ir a la escuela y no saber leer, es no tener trabajo, tener miedo al futuro y vivir día a día; es perder un hijo debido a enfermedades relacionadas con el agua impura, es impotencia, falta de representación y libertad.

La pobreza tiene varias dimensiones que cambian dependiendo del lugar y del tiempo, por ello se tienen que mirar varios indicadores, niveles de ingresos y consumo, indicadores sociales y más recientemente indicadores de vulnerabilidad de riesgos y acceso socio-político. Sin embargo, la mayoría de los estudios sobre la pobreza se han basado en medidas de consumo e ingresos.

No sólo es una condición económica, carencia de bienes y servicios necesarios para vivir como son los alimentos adecuados, el agua, la vivienda o el vestido. Es también la falta de capacidades y oportunidades para cambiar estas condiciones.

La buena salud y la longevidad; una educación adecuada; el acceso a la tierra y al crédito u otros recursos productivos; comunidad y familias sólidas; la ausencia de discriminación, abuso, violencia, así como la justicia, son elementos que por lo general están ausentes de la vida de los pobres.

Medir la pobreza no es tarea simple. No solamente es difícil establecer con precisión el número de personas pobres y su ubicación, sino que además las definiciones y las metodologías utilizadas para medirla varían ampliamente.

La mayoría de los métodos usan el ingreso o el gasto como medidas representativas de la capacidad de un hogar o individuo para satisfacer sus necesidades básicas de consumo.

El PND relaciona la pobreza con las condiciones de vida, oportunidades de superación personal y de participación social, que se encuentran por debajo de ciertos umbrales. Por su parte, el PVD contempla el diseño de programas de reducción de la pobreza, como una prioridad de gobierno.

Una mirada a la situación actual

Según el PVD de acuerdo con información del Consejo Nacional de Población CONAPO disponible al mes de febrero de 1999, la población de Veracruz en 1998 se estima en 7 millones 176 mil habitantes y hacia el año 2004 será de 7 millones 634 mil. En seis años aumentará en 458 mil habitantes (6%). En ese mismo período la población nacional se incrementará en 8.3 millones (8.7%).

En la actualidad no se conoce de manera exacta el número de personas en pobreza extrema en Veracruz. De acuerdo con un estudio reciente el Gobierno del Estado, una aproximación a la distribución geográfica de la pobreza podría estar dada por la población que habita en municipios clasificados como de muy alta marginación o de desnutrición severa.

En dicho estudio se menciona que de acuerdo con los índices de marginación municipal de 1995, calculados por el Consejo Nacional de Población CONAPO, 61 municipios de Veracruz muestran un IM alto y 48 con un IM alto.

De acuerdo al estudio en mención, el Instituto Nacional de Nutrición INN cataloga a 61 municipios con grados de desnutrición severa. La intersección entre los dos anteriores grupos de municipios de muy alta marginación y con desnutrición severa arroja 43 municipios. La pobreza extrema en Veracruz se concentra en zonas rurales; del total de la pobreza extrema del país, entre 72.8 y 86.2% se encuentra en zonas rurales.

De acuerdo con los resultados del XII Censo General de Población y Vivienda 2000 y con datos actualizados de la distribución del ingreso de la Encuesta del Estado de Veracruz de Ingresos y Gastos de los Hogares EEVIGH de 1994, se obtiene que, al cierre de 2000, había 333,217 familias o 1 millón 429 mil habitantes de la entidad (20.7% de la población total) que vivían en pobreza extrema.

La SEDESOL señaló recientemente que existen 148 municipios, integrados en 22 microregiones, en dónde se registran índices de alta y muy alta marginación que ocasionan problemas en la niñez al no contar con una alimentación adecuada y acceso a los servicios de salud y educación; según este organismo 2.5 millones de habitantes viven en la pobreza en Veracruz. Es necesario enviar servicios básicos de caminos, escuelas, centros de salud, agua entubada, energía eléctrica, centros de comunicación y centros de aprendizaje.

Veracruz se caracteriza por tener rezagos significativos en materia de salud, educación y nutrición, así como de dotación de infraestructura y acceso a los mercados locales de crédito y de trabajo. Todos estos rezagos sociales se asocian tradicionalmente con condiciones de pobreza y marginación, como altos niveles de analfabetismo, desnutrición, morbilidad y mortalidad infantil y bajos niveles salariales.

Por las anteriores consideraciones se propone un replanteamiento del campo de acción de las dependencias gubernamentales, para atender a los municipios con índices de marginación muy alto. El programa se debe enfocar a estos municipios, con el objetivo de lograr una mayor concentración de recursos y acciones en beneficio de la población objetivo.

Los subprogramas sociales básicos deberán contemplar la participación comunitaria y el impacto social de las familias, la población indígena, las mujeres y los jóvenes.

Las estrategias de trabajo

La disparidad de los programas de trabajo institucionales, las diferencias entre criterios de asignación de recursos y la desarticulación existente entre las estructuras actuales de gobierno hacen necesaria la participación de todos los agentes participantes para que apoyen con decisión el programa de reducción de la pobreza.

Es necesaria la intervención de los representantes de las instituciones gubernamentales en la planeación de actividades para contribuir a esta tarea, para ello es imprescindible contar con el apoyo de las autoridades municipales y la comunidad.

Tenemos un gran reto, revertir los índices de marginación y marginalidad, revertir la situación actual, mejorar la calidad de vida de las personas, superar las barreras geográficas, sociales y económicas, ampliar la cobertura institucional de atención, para que un mayor número de veracruzanas y veracruzanos tengan acceso a un buen nivel de vida.

Todo este trabajo supone la elaboración de planes estratégicos, articulación institucional, diagnósticos situacionales por área, sector y región, tomando en cuenta los recursos con que se cuenta, para diseñar metas realistas.

Se deben tomar en cuenta las relaciones entre las diferentes dependencias gubernamentales; es posible establecer relaciones de cooperación e intercambio con organismos internacionales y fundaciones de apoyo.

Es posible vincular los esfuerzos con instituciones públicas y privadas, con personas, grupos y organizaciones de la sociedad civil. Lo importante es la gente. Se trata de poner en movimiento toda la organización y el capital cultural y político con que cuenta la sociedad veracruzana.

Para ello, se proponen las siguientes estrategias de trabajo: la articulación de esfuerzos institucionales como sustento del programa contra la pobreza; el fortalecimiento de la cultura de la cooperación interinstitucional; la vinculación con el sector productivo; la configuración de un sistema de coordinación institucional; un nuevo pacto social con los pobres de la entidad; la aplicación de modelos de desarrollo rural integral y desarrollo sustentable como alternativas de reducción de la pobreza; vinculación del servicio social universitario con las regiones marginadas; el uso de modernas tecnologías de la información y la comunicación; así como el mejoramiento de la infraestructura municipal.

La redefinición de las políticas públicas

Las políticas públicas relacionadas con la reducción de la pobreza en el ámbito rural, bajo un enfoque regional y participativo, deberán ajustarse a los nuevos procesos de desarrollo de la sociedad del siglo XXI que han encontrado tanto temor y resistencia.

La reestructuración y reinvención de las nuevas políticas públicas deberán partir de lo que ya se tiene, para mejorar, de ahí su reestructuración; emprendiendo nuevas acciones, creando formas diferentes, modernas y funcionales de encarar el quehacer público, por ello la reinvención.

Con una perspectiva global y regional, con un enfoque sistémico, articulando las actividades institucionales, actuando como un conjunto integrado de esfuerzos, será posible zanjar la brecha entre lo tradicional y lo moderno.

Se trata de operar el programa con múltiples componentes: institucionales, sociales y de participación comunitaria, ubicado en distintas dependencias y en distintos territorios, pero con diseños locales y específicos que respondan a las necesidades de la población asentada en espacios regionales y locales.

Con lo anterior, se pretende diseñar y elaborar permanentemente las propuestas de trabajo, el diseño de los programas, la formulación de las políticas públicas, la orientación de la capacitación de los agentes institucionales y sociales, y el mejoramiento de las condiciones de vida de las personas en situación de pobreza.

Toda la estructura y funcionamiento de las instituciones relacionadas con la reducción de la pobreza, recursos humanos, materiales, financieros, tecnológicos, de infraestructura, será puesta en articulación funcional, los programas serán alineados, a través del establecimiento de conjuntos reticulares entre personas, grupos, organizaciones de la sociedad civil e instituciones.

Se pondrá especial atención a la visión de largo plazo, mejorando las capacidades de gestión y realización en el corto plazo, desarrollando una nueva forma de gestión social y política entre gobernantes y gobernados, la gestión gubernamental del siglo XXI.

Señoras y señores:

Una estrategia pertinente para alcanzar los objetivos trazados es poner en movimiento a la estructura de la administración pública, no creemos en un estado desorganizado, estructurado en ciclos de corta duración, cerrado sobre sí mismo, sino en las tareas de gobierno producto del esfuerzo colectivo de participación, flexibilización y mejora global de la gestión pública.

La administración pública requiere impulsar nuevos cambios; la paradoja es que el futuro está en el presente. Tenemos la visión de que es una unidad de vida inteligente, deja de considerarse como un mecanismo y tiende a concebirse como un organismo vivo dotado de inteligencia.

Pondremos en juego la inteligencia de la administración pública, toda su estructura interna, para reaccionar ante los cambios del entorno y reducir la pobreza de nuestra gente.

Nos corresponde aportar lo que falta para suplir las carencias, problemas y rezagos, desechando intereses injustificados para estar a la altura de los fines del estado moderno: la búsqueda del bien público.

Este ideal sólo lo podremos lograr a través del desarrollo de estrategias integrales de atención de la pobreza, con capacidad política para vislumbrar estratégicamente el futuro.

Unidos en el tiempo, en el esfuerzo, en el trabajo, en la justicia y en la esperanza.