Jesús Jiménez Castillo

Veracruz: educación y sociedad

Jesús Jiménez Castillo

La educación es un tema muy amplio, tanto como los aspectos que conforman el contexto de la vida humana y los fenómenos que giran en su alrededor; por consiguiente, su análisis se puede realizar desde distintos enfoques. El que hoy nos sugieren los organizadores de esta reunión, se dirige al tratamiento de la educación pública y privada en Veracruz, aunque en sentido estricto, en esta época, no se puede concebir la educación solamente como la manifestación de un proceso local o regional. Todos sabemos que en el marco de la globalización nuestras acciones pueden ser mínimas, incluso, intrascendentes para el resto del mundo. Sin embargo, los efectos contrarios, es decir, los que provienen de la interacción de los países a nivel planetario nos afectan grandemente en todos los sentidos, incluidos aquellos que tienen que ver con el tema que nos ocupa.

La educación, entendida en su concepción más amplia, es un proceso humano que tiene que ver directamente con el conocimiento, la construcción del mismo y su adecuación a nuestras necesidades de vida. En los inicios de la modernidad en América los quehaceres de la educación estaban relacionados directamente con las vivencias cotidianas de las personas, al igual que las prácticas religiosas. La educación norteamericana, por ejemplo, que mucho ha influido a la nuestra, en sus orígenes tenía estas pretensiones:

Las escuelas coloniales primarias, por ejemplo, eran una expresión directa de la preocupación de los colonizadores por el desarrollo de las virtudes necesarias para conseguir la clase de sociedad que ellos deseaban. El niño aprendía a leer para que pudiera llegar a leer la Biblia; aprendía a escribir para que pudiera mantener contactos con sus parientes y allegados; se le daba unas enseñanzas de moral y virtudes cívicas con el fin de que pudiera actuar como miembro responsable de la sociedad (1).

Este mismo argumento es válido para las personas de cualquier cultura, todas desean construir un tipo de sociedad fincada en la educación de sus integrantes. En 1774, ante el ofrecimiento del gobierno de los Estados Unidos a las comunidades indias para educar a sus jóvenes en colegios creados ex profeso para ello, el portavoz indígena, en una parte de su alocución dada en respuesta a los norteamericanos, dijo lo siguiente:

Pero vosotros que sois sabios, debéis saber que naciones diferentes tienen distintos conceptos de las cosas, y por tanto, no tomareis por impropio el que nuestras ideas acerca de ese tipo de educación no sean las mismas que las vuestras. Hemos tenido una buena experiencia de ello; varios de nuestros jóvenes se educaron formalmente en los colegios de las provincias norteñas; se les instruyó en todas vuestras ciencias, pero cuando volvieron a nosotros, eran malos corredores, ignoraban todos los medios de vivir en los bosques, eran incapaces de soportar ya fuera el frío o el hambre, desconocían el modo de construir una choza o cómo atrapar un venado o cómo matar a un enemigo; hablaban nuestra lengua con imperfección, y no estaban preparados para ser cazadores ni guerreros ni consejeros; en definitiva, que no servían absolutamente para nada (2).

De estas citas podemos hacer muchos comentarios y sacar diferentes conclusiones, sin embargo, la intención es solamente ejemplificar la importancia que tiene la educación dentro del ámbito de una sociedad determinada. Es decir, por encima de los intereses de índole particular o de grupo, están los de las personas que conformamos la estructura social. Y to expreso de esta manera, pues en la noción de estructura están implícitos los elementos esenciales de toda sociedad: el sistema, las partes, las relaciones, la organización, el orden y los mecanismos de autorregulación y transformación, entre otros.

En este sentido, tanto la educación pública como la privada obedecen a un mismo propósito. Las dos se rigen por el artículo 3° Constitucional, por la Ley Federal de Educación y por los ordenamientos y disposiciones emitidas para el efecto. Quienes quieren ver a estos subsistemas como opuestos, me parece que están equivocados. La educación pública y privada son complementarias: una atiende cuestiones relacionadas con la idea que el gobierno tiene acerca del proyecto de nación que le ha sido encomendado; la otra, se ocupa de aquellos aspectos que no cubre el sistema educativo oficial, como son: la sobre demanda de servicios, la orientación espiritual, la especialización en determinadas áreas, incluso aspectos relacionados con estándares de calidad y eficiencia.

Sobre el particular se pueden emitir diferentes puntos de vista, pues existen hechos y prácticas buenas y malas­que se pueden tomar como base para argumentar en favor o en contra. Lo mismo que en el sector público, también en el privado existen instituciones y personas prestigiadas y bien intencionadas en la tarea de educar. Las empresas educativas,

Independientemente de su naturaleza, siempre tienen más de positivo que de negativo, incluso, a pesar de que hay quienes miran o utilizan a la educación como empresa de negocios, muchas veces con la prestación de servicios cuya calidad deja mucho que desear. En estos casos, es responsabilidad de los órganos de gobierno cuidar el fiel cumplimiento de nuestras leyes.

Pero la esencia del problema no lo encuentro en las diferencias, contenidos y fines de la educación pública y privada. Muy por encima de ellas está una realidad que nos muestra que el sistema educativo como tal, junto con otros componentes del sistema social, no ha cumplido con el cometido que le ha sido asignado. Si acudimos a los indicadores oficiales o los que reportan los organismos no gubernamentales, nos podremos dar cuenta que en Veracruz, como en el resto del país, las condiciones de vida de la mayoría de los mexicanos es cada vez más crítica y angustiosa. No se puede hablar de avances cuando estos solamente toman en consideración a una parte de la población como beneficiaria de ellos. En tanto exista en la sociedad veracruzana y mexicana en grado extremo desempleo, enfermedades, carencia de vivienda y vestido, desnutrición, ignorancia y ausencia de oportunidades de una vida de mejor calidad, no podremos propalar que somos una comunidad exitosa.

Si tomamos como referencia la eficiencia terminal del sistema educativo en Veracruz (3), nos encontramos con los siguientes indicadores: en primaria 83%, secundaria 77.9%, media superior 61%. En el nivel de educación superior, y tomando a la Universidad Veracruzana (4) como referencia, la eficiencia terminal es del 38%. En lo que respecta al analfabetismo, encontramos una población de 692470 personas que están en esta condición y que equivale al 14.4% de la población total.

Un análisis preliminar de estos datos nos permite deducir que una gran mayoría de veracruzanos no se beneficia de las bondades del sistema educativo nacional o lo abandona en alguna etapa del mismo. Por lo tanto, existe un número considerable de personas que no reúne condiciones de competencia y calidad para desarrollarse como parte de una sociedad que está en permanente transformación.

Para tener un sistema educativo eficiente tenemos primero que cambiar nuestra manera de pensar. Se debe diseñar un modelo de sociedad que esté en función directa de las acciones y propósitos de todos los agentes sociales, sean estos los órdenes de gobierno, las instituciones o los integrantes de la sociedad civil. Ninguna teoría educativa, política, ideología o posición filosófica, van a favorecer los buenos resultados si no se actúa en consecuencia con objetivos bien definidos.

La primera condición es percibirnos como parte de una sociedad; con un compromiso de participación y relación en todo aquello que signifique interés común. Esto implica proponer proyectos y tareas de gran dimensión, que involucre la acción de todos los sectores de la población, bajo los lineamientos de políticas y acuerdos comunes. Algunos pasos que podemos dar en este sentido son, entre otros, los siguientes:

Hacer de la Ley el instrumento rector de nuestra vida social. Esto significa el fiel cumplimiento de ella, desde la máxima autoridad del país hasta el más modesto de los ciudadanos. En este sentido, los responsables de la educación deben promover el conocimiento de las normas jurídicas fundamentales como parte del proceso formativo de los ciudadanos, así como la utilización del ejemplo como el mejor medio para su enseñanza.

La construcción de una nueva sociedad no se puede dar por decreto, ni de la noche a la mañana. Al contrario, implica un esfuerzo enorme y dilatado. Por consiguiente, es un trabajo de largo plazo, pero que debe iniciar de inmediato. Con esto quiero decir que el futuro del país se ha de construir sobre la base que representa la educación de los niños. Pero no una educación como la hemos practicado hasta el momento. Se trata de cambiar la forma de relación social respecto de los niños y jóvenes. Debe ser razón y política de Estado, educar, proteger, desarrollar, impulsar y formar desde la infancia al ciudadano que queremos para construir la sociedad que deseamos. Por propia naturaleza, el niño y el joven deben ser el centro de la educación y no el adulto, pues la de este está asegurada con la de aquellos.

En el mismo sentido se debe actuar con respecto a los pueblos indígenas, sus niños y jóvenes. Hasta ahora no hemos sabido aprovechar, en beneficio de la nación entera, la gran riqueza que representa el bagaje de conocimientos y la diversidad cultural que poseen las etnias de todo el país. Sus costumbres, su arte, su ciencia, sus tradiciones, su historia y sus valores, entre otros bienes, deben ser recuperados a través de su libre derecho a existir como comunidades humanas, de manera semejante a como to hacen las sociedades más desarrolladas del mundo moderno. Por ejemplo: ¿Cuáles son las razones por las que los indígenas no conserven y desarrollen su cultura a través de un sistema educativo en el que transiten por todos los niveles de estudio, desde la educación inicial hasta los niveles superiores, utilizando sus propias lenguas? Respuestas a estas cuestiones son necesarias para propiciar el gran cambio.

Para finalizar, agregaría otros aspectos que, en mi opinión, deben ser considerados como fundamentales en el diseño de un sistema educativo que de soporte a la construcción de una nueva sociedad. Y tienen que ver con el desarrollo de una pedagogía social y su correspondiente didáctica, que nos permita crear una atmósfera cultural y una tradición, donde el amor al trabajo, el cuidado de los bienes públicos y el sentido de que son pertenencia de todos, el interés por la ciencia, el respeto a nuestros semejantes y, sobre todo, la dedicación al estudio, constituyan la esencia de nuestros valores.

Notas:

  1. Faber, Charles y Shearron, G. F. Administración escolar. Teoría y práctica, Madrid, BIE, 1974, p. 19.
  2. López, Gerardo y Velasco, Sergio. Aportaciones indias a la educación, México, SEP Ed. El Caballito. pp. 85 86.
  3. Fuente: Gobierno del Estado de Veracruz. www.veracruz.gob.mx, 26 de septiembre de 2002.
  4. Fuente: Estudio realizado por el Instituto de Ingeniería de la UNAM, Julio 2000. www.sesic.sep.gob.mx/financieros