Veracruz: agenda para la modernización. Salvador Mikel Rivera
VERACRUZ
Agenda Para la Modernización
Salvador Mikel Rivera
Durante las últimas tres décadas nuestro país ha experimentado grandes transformaciones en todos los ámbitos: en la política, en la economía y en la sociedad. Los resultados electorales del 2 de julio del 2000 sintetizan este proceso.
Con ello no quiero decir que ese día constituya ya una fecha fundacional, en la cual murió un México y nació otro. No, de ninguna manera, simplemente es un referente para determinar un largo proceso de cambio, cuyo inicio unos ubican en 1968, otros en la reforma política de 1977 y otros más en 1988, el cual permitió que por primera vez en la historia de nuestro país hubiera alternancia política por procedimientos democráticos y no por la vía de la insurrección o la rebelión.
Muchos analistas, intelectuales y comunicadores, a través de comentarios, artículos o libros han tratado de explicar este fenómeno. Según la tendencia ideológica o los intereses del autor se asignan roles protagónicos a distintos actores u organizaciones políticas y sociales, sin embargo; el resultado siempre es el mismo: el país ha cambiado y con él sus regiones y sus entidades federativas.
Lo anterior nos lleva a plantearnos las interrogantes siguientes ¿Qué tanto ha cambiado Veracruz? ¿Realmente hemos aprovechado como sociedad las oportunidades de la modernidad y la globalización? ¿Es posible imaginarnos hoy el Veracruz que viene y establecer cuales son sus principales retos y perfilar posibles escenarios para su desarrollo?
Preguntas a las que trataremos de dar respuesta todos juntos. Este seminario es, talvez, el primer ejercicio serio y sistemático, en muchos años, para debatir, confrontar ideas y propuestas sobre el futuro de nuestro Estado en un ámbito de libertad y pluralidad.
Como generación tenemos la obligación de buscar las respuestas que coloquen a nuestro Estado en buenas posibilidades para enfrentar el futuro y abrir oportunidades de desarrollo y realización personal a nuestros hijos y a las nuevas generaciones de veracruzanos. Se trata pues de una responsabilidad colectiva.
Es un ejercicio en el que la posibilidad de equivocarse está siempre presente y es alta, no obstante vale la pena correr el riesgo, pues como decía Octavio Paz "los pueblos se conocen no sólo por sus recuerdos (historia) sino por sus proyectos, sus sueños y sus miedos (futuro)", dicho en otras palabras, los pueblos viven su presente y tratan de conquistar el futuro.
Es la hora de poner toda nuestra inventiva, toda nuestra experiencia y nuestros conocimientos a trabajar para imaginarnos, sobre bases sólidas, cómo queremos que sea Veracruz en los próximos años. Si deseamos prefigurar este escenario, habrá que buscar respuestas a las tres interrogantes que ya planteamos y para ello habremos de hacer un recuento de las debilidades, riesgos y fortalezas, así como identificar los retos que debemos enfrentar y resolver como sociedad.
Debilidades
La principal vulnerabilidad de la Entidad la podemos resumir en tres cuestiones: desigualdad social, rezago económico y desequilibrio regional.
Desigualdad social
Constituye el principal riesgo para la estabilidad política y el desarrollo de nuestro Estado. Aunque seguimos siendo una de las más importantes economías del país, la sexta por nuestra contribución al PIB nacional, pero la 26 per cápita.
Lo cual significa que tenemos un ingreso promedio muy bajo y desigual, con todo lo que implica: lucha por los recursos, inseguridad, pandillerismo y saldo migratorio negativo lo que significa pérdida de población en edad productiva.
Expresa claramente este proceso de crecimiento desigual, el hecho de que ocupamos el 4° lugar en el índice nacional de marginación, dos de cada tres veracruzanos empleados ganan hasta dos salarios mínimos y el 36% no alcanza a ganar el salario mínimo.
El 15% de la población de 15 años o más es analfabeta y el 38% de esa población no concluyó la primaria.
De no revertirse este proceso de transmisión intergeneracional de la pobreza, estaremos poniendo en riesgo las posibilidades de desarrollo de la entidad.
Rezago del aparato productivo respecto del sector moderno de la economía nacional
Veracruz no ha participado en las últimas relocalizaciones industriales del país. Su estructura económica e industrial descansa en actividades que responden a decisiones de política nacional, actividades tradicionales o, como en el caso del sector primario, están amenazadas por compromisos o acuerdos internacionales o resienten la caída de los precios de sus principales productos.
El sector industrial genera el 30% del PIB pero sólo poco más de 80 mil empleos, en contraste el sector primario genera alrededor del 10% del PIB estatal y da empleo al 50% de la PEA, es decir a más de un millón cuatrocientos mil personas.
No obstante la posición geográfica privilegiada de la entidad para el comercio exterior, resulta paradójico que en el año 2000 haya recibido menos del 1% de la inversión extranjera directa y ocupado el lugar 16 en el rubro de las exportaciones.
No tenemos inversiones ni desarrollos industriales de punta o de última generación que "jalen" a los otros sectores de la economía y sirvan como detonadores de ciclos de crecimiento.
Desequilibrios regionales
Un centro y sur con un mayor desarrollo relativo. Un norte bastante desconectado del resto del Estado. El deterioro del capital físico de las ciudades medias de la Entidad por lo cual han perdido competitividad y no constituyen centros de atracción y formación de capital.
Esta situación puede generar fenómenos de grandes concentraciones urbanas como las que ya se dan en otros Estados. Esto agudizaría las contradicciones entre el norte, las zonas serranas e indígenas y el resto del Estado.
Riesgos
Al lado de estas debilidades es posible identificar también algunos riesgos que de no atenderse pueden agudizarse y convertirse en un serio freno para el desarrollo del Estado.
Pensiones
El pasivo laboral limita el margen de maniobra para el gasto público y compromete recursos crecientes a futuro.
Cada vez será más pesada la carga por los efectos de la denominada transición demográfica, es decir mayor esperanza de vida y en consecuencia de sobrevivencia después de la jubilación. La mezcla de pasivos laborales crecientes y penuria fiscal resulta un coctel bastante peligroso para los próximos años.
Medio ambiente
El Estado tiene un precario equilibrio ambiental derivado de la obsolescencia de su planta productiva, de actividades económicas de alto impacto ecológico, del deterioro del capital físico de su infraestructura urbana, de procesos productivos que por su naturaleza resultan altamente contaminantes, de la sobreexplotación de sus bosques y selvas, y de una escasa cultura ecológica de la sociedad.
Por ello, de no restituirse las condiciones que permitan restaurar el equilibrio ecológico e instrumentar un modelo de desarrollo sustentable, se ponen en riesgo las posibilidades futuras de desarrollo y se eleva el riesgo Estado, en términos de calidad de vida, de externalidades que gravitan en los costos de operación de las empresas, del agotamiento de recursos naturales y de la viabilidad del Estado a mediano plazo.
Seguridad pública
Ocupamos el 5° lugar nacional en el número total de delitos y el 26 si lo medimos per cápita. El delito con mayor incidencia es el de lesiones y no los de tipo patrimonial como en el resto del país.
Aunque las estadísticas no parecen llamar la atención al respecto, lo cierto es que derivado de fenómenos asociados a nuestra posición geográfica y a la globalización del crimen organizado, existe el riesgo de que el Estado vuelva a sufrir una crisis de inseguridad como sucedió en la década de los años 1980.
Esta situación, indudablemente elevará el "riesgo-Estado", desalentando decisiones de inversión y desarrollo de nuevos negocios y proyectos.
Fortalezas
Como todos sabemos, y mucho se ha escrito al respecto, Veracruz cuenta con importantes fortalezas y activos que todos nosotros identificamos y que le dan una importancia y un peso significativo en el conjunto del país.
Sexta economía del país
Entre estas fortalezas que todos conocemos destacan su contribución con el 4.1% del PIB nacional. Su peso demográfico, es el tercer Estado más poblado, abre las posibilidades de un amplio mercado interno capaz de generar un crecimiento económico sostenido. Buena conectividad con el centro del país y con el exterior e importante dotación de recursos naturales.
Posición geográfica privilegiada
Es un eslabón clave entre el norte desarrollado y el sur rezagado de México. Cercanía con el centro del país que es donde se concentra el mayor ingreso y el consumo nacional.
Colinda con siete estados. El norte de Veracruz está a seis horas de la frontera con EE. UU.
Tiene una posición privilegiada para los intercambios comerciales y para el desarrollo del sector servicios, de manera especial el turístico.
Infraestructura portuaria muy importante
El estado cuenta con tres puertos de altura Veracruz, Tuxpan y Coatzacoalcos- en una época de gran auge del comercio mundial y de intercambios de todo tipo.
Los dos primeros a muy corta distancia del altiplano y del DF, y Coatzacoalcos en el estratégico corredor del Istmo.
Amplia disponibilidad de recursos energéticos
El Estado es muy importante productor de hidrocaburos, refinados, petroquímicos y electricidad.
La disponibilidad de energéticos es un factor clave para la competitividad, siempre lo ha sido, pero hoy en día lo es más.
Con reservas de hidrocarburos probadas para 23 años, PEMEX considera que la exploración del territorio Veracruzano en la búsqueda de nuevos yacimientos es lo que ofrece las mejores perspectivas para ampliar nuestras reservas probadas.
Vastos recursos agropecuarios
El Estado es muy importante productor agropecuario y contribuye de manera decisiva a la soberanía alimentaria.
Es un destacado productor de maíz, arroz, frijol, sorgo, cítricos, café, azúcar, ganado bovino, y pesca, entre otros. Asegurar la alimentación es y seguirá siendo un gozne para la gobernabilidad y la estabilidad del estado y la región.
Sistema de ciudades medias
Casi de manera natural se fue desarrollando en el Estado una red de ciudades medias, lo que ha evitado las grandes concentraciones urbanas y sus consecuencias sobre el hábitat, calidad de vida, provisión de servicios urbanos y seguridad pública. Durante los últimos años este sistema se ha deteriorado producto de la crisis económica, la sequía de la inversión pública y la transición que se ha dado de recursos, atribuciones y decisiones de inversión hacia las autoridades municipales.
No se trata de volver a concentrar recursos, sino de construir un proyecto de desarrollo que oriente inversiones y recursos en torno a objetivos compartidos de desarrollo.
Según proyecciones de CONAPO en los próximos 25 años el 80% de la población del país se ubicará en ciudades.
Las ciudades medias deben recuperar su papel de centros de atracción de capital.
Los retos
Así como existe una calificación riesgo-país, también podemos hablar de una calificación"riesgo Estado", medido por su nivel de desarrollo institucional y legal, por la calidad de sus servicios e infraestructura públicas.
Asimismo, se le evalúa por las características de su capital humano, por una gestión económica eficiente y un crecimiento sostenido, por la calidad de su seguridad publica y en general de vida de la población, por la capacidad de los gobernantes para construir un proyecto de desarrollo, llevarlo a la práctica con objetivos precisos y los medios para conseguirlos.
Con esto quiero decir que el desarrollo y el progreso de una entidad o de una región no es producto de la casualidad o del azar, sino consecuencia de decisiones y elecciones que toman los gobernantes y de su capacidad para movilizar recursos y agentes económicos en la consecución de un proyecto definido y aceptado por la sociedad.
Para ello existen decisiones cruciales que limitan o potencian las posibilidades de crecimiento y desarrollo. Una de ellas, tal vez la de mayor impacto, es como insertarse en los temas que hoy definen la agenda nacional e internacional y que son los que pueden abrir oportunidades de desarrollo para la entidad.
Las vías de comunicación, las telecomunicaciones, la energía, el agua y la alimentación son los cuatro factores en los que hoy descansa el crecimiento económico y que definen el futuro de los pueblos y son, sin lugar a dudas, el substratum de cualquier estrategia viable de inserción en la globalización y de crecimiento sostenido.
Existen también los factores de desarrollo humano a los que el Banco Mundial denomina "diamante del desarrollo" o sea los cuatro ejes que determinan la calidad del desarrollo humano: esperanza de vida, matrícula escolar, acceso al agua potable y PIB per cápita.
En Veracruz ya nos alcanzó el futuro, vivimos el tránsito de la sociedad industrial a la sociedad informacional, o nos subimos a ese tren o nos rezagaremos del resto del país y del mundo.
En esto que se ha dado en llamar la nueva economía, un factor clave es el capital humano para la generación de nuevas tecnologías y el uso y manejo de la información.
El principal reto que tenemos enfrente es elevar la eficiencia global del Estado, la productividad y competitividad de la industria y los sectores productivos y ofrecer mejores condiciones de vida y de desarrollo personal a todos los veracruzanos.
Veracruz se encuentra rezagado respecto del resto del país, requerimos de un nuevo paradigma económico que convoque a todos los sectores para relanzar y modernizar nuestro Estado, definir sus vocaciones productivas e insertarnos en la nueva geoeconomía nacional y mundial.
Como ya hemos visto el soporte productivo del estado es caduco y no ofrece, en su situación actual, una opción viable y sostenible de desarrollo capaz de generar en cantidad y calidad los empleos que demandan los jóvenes veracruzanos.
De no tomar desde ahora, decisiones sobre la orientación y la calidad de nuestro desarrollo nos seguiremos rezagando respecto del resto del país y seguiremos retrocediendo en nuestra contribución al PIB nacional y en consecuencia perdiendo peso político y económico en las decisiones del país.
En la conformación de una agenda para el desarrollo y modernización del Estado en los próximos 25 años existen tres elementos fundamentales: invertir en la formación de capital humano, modernizar la administración pública estatal y reestructurar la economía.
Formación de capital humano
Los organismos internacionales dedicados al desarrollo social han destacado que el soporte fundamental para el desarrollo es la formación de capital y esto se logra a través de inversión en lo que ellos llaman los servicios y bienes básicos de valor social: educación, salud, nutrición, vivienda, agua y drenaje, que son los que más inciden para romper los mecanismos de transmisión intergeneracional de la pobreza.
La demanda de educación básica en el Estado tenderá a estabilizarse en los siguientes años, el reto fundamental ya no será la cobertura sino la calidad, la orientación y prolongar la permanencia de los alumnos para elevar el promedio de escolaridad. Actualmente el promedio nacional es de 7.8 años, el del Estado es de 7 años, y se requiere de un gran esfuerzo combinado-federación, Estado y sector privado-para alcanzar el promedio mundial que es de 12 años.
Por efecto de la transición demográfica en los próximos años se dará un cambio en la demanda educativa. Esta se correrá hacia el nivel universitario y superior. La presión será sobre las universidades, las cuales deberán atender una demanda creciente.
La universidad debe convertirse en un centro de aprendizaje de la más alta calidad pero en paralelo debe ser también un centro de formación y divulgación de conocimiento y de nuevos desarrollos científicos. Para ello debe definir prioridades, apoyar la especialización en ciertas áreas del conocimiento y la investigación científica.
Se trata de impulsar una verdadera revolución educativa que tenga como ejes la articulación del sistema educativo y de la curricula con las necesidades de desarrollo de la entidad, el impulso a la modernización y la innovación tecnológicas y la investigación aplicada y, lo más importante, formación de capital humano para los nuevos tiempos.
Modernización institucional
El ambiente y el espacio institucional en muchas ocasiones es una de las principales limitantes de la modernización. Estructuras burocráticas que regulan en exceso la vida económica elevan el costo de las transacciones y de los intercambios en un sistema económico.
Como señala el Premio Nóbel de Economía Douglas North las instituciones proporcionan la estructura de incentivos de una economía, a medida que aquellas evolucionan, modulan la dirección del cambio económico hacia el crecimiento, el estancamiento o la declinación.
Es decir, el desempeño de las instituciones puede ser fuente de prosperidad o de estancamiento. Las leyes, las instituciones y el desempeño de los gobernantes resultan fundamentales para el desarrollo y la actividad económica.
El Estado cuenta ya con una nueva Constitución con cuyos contenidos se puede o no estar de acuerdo, pero lo que si es cierto es que es que puede ser la base para impulsar una profunda modernización del estado.
Es decir una revisión y actualización de la legislación secundaria para desburocratizar la vida pública y agilizar los servicios públicos; otra tarea pendiente es la reingeniería de la estructura y de los procesos de la administración pública estatal, para hacerla más ágil, menos costosa para la sociedad y más moderna.
El objetivo es bajar el costo promedio de lo que se conoce como economía institucional, que no es otra cosa que el costo promedio de realizar actividades económicas en un lugar y tiempo determinado.
Reestructuración económica
En los próximos años habrá fuertes presiones sobre el empleo, casi la tercera parte de la población tiene entre 12 y 30 años y el promedio de edad es de 22 años. La población para el año 2010 será de 7,474,937 y para el año 2020 alcanzará los 7,652,151.
Según las proyecciones de CONAPO se prevé que en los años venideros se acentuará el desplazamiento de generaciones numerosas hacia las edades laborales. En Veracruz necesitamos crear alrededor de 61 mil empleos anuales durante esta década.
Lo positivo es que debemos aprovechar el bono demográfico, es decir durante esta década podemos alcanzar la mayor capacidad de ahorro y productividad ya que habrá una relación positiva entre población productiva y población dependiente.
Estrechamente asociado a este rubro esta el compromiso de elevar la calidad y el número de años de permanencia de los alumnos, está demostrado que el mecanismo más eficiente para elevar el bienestar y la productividad es la escolaridad.
Para impulsar esta reestructuración económica y productiva del Estado es necesario posicionarse y participar en los temas de las reformas estructurales nacionales especialmente en materia energética: hidrocarburos y electricidad, estas actividades deben servir de ancla para relanzar al estado y apalancar nuevas inversiones a partir de las siguientes acciones:
- Promover encadenamientos productivos, estableciendo ramas y regiones prioritarias.
- Promover e integrar un mercado de bienes intermedios, para alentar y promover a la pequeña y mediana industria.
Desarrollo tecnológico, capacitación y formación de capital humano. - Alentar la integración regional.
- Sector primario:
Producir los alimentos que la población demanda, elevar el ingreso de los trabajadores del campo, generar excedentes para el mercado nacional y externo, e incorporarlo a la dinámica de modernización que ya experimenta el resto de la economía. Son las prioridades de este sector.
Los retos son:
- Incorporación a una dinámica de mercado.
- Modernización tecnológica.
- Investigación y desarrollo de biotecnología.
- Financiamiento y crédito para proyectos productivos.
- Fortalecimiento de la seguridad jurídica.
Comentarios finales
Esta década es la oportunidad para transformar a Veracruz, para conectarnos con la economía nacional y mundial.
Tenemos la oportunidad de construir un estado para transitar con éxito el siglo XXI. Contamos con bastos recursos naturales y fortalezas, con el factor más importante para impulsar los cambios que es el capital humano.
Resulta innegable que la escasez de recursos fiscales es una de las limitantes más serias para el desarrollo de la entidad. Actualmente, uno de los temas a debate en la agenda nacional es precisamente como diseñar un auténtico federalismo fiscal.
En este sentido existe la propuesta de realizar una convención hacendaria nacional, que permita alcanzar un nuevo pacto tributario nacional.
Más allá de posiciones partidistas y de los intereses de los gobiernos federal y de los estados, lo que está en juego es como vamos a financiar nuestro desarrollo.
Para todos queda claro que las actuales reglas de reparto son injustas y poco claras, los gobiernos estatales no tienen facultades ni incentivos para mejorar la recaudación. Tampoco es solución la imposición de sobretasas como lo sugiere la propuesta federal.
Sin recursos suficientes difícilmente el estado podrá enfrentar los retos que le impone la agenda de la modernización, para ello es necesaria una política fiscal universal, solidaria, redistributiva y eficiente que recaude, aliente la inversión, premie el esfuerzo productivo y le permita al gobierno invertir recursos crecientes en el "diamante del desarrollo" y en los factores del crecimiento económico. Es una tarea común que exige el compromiso de todos.


















