Elecciones y medios de comunicación. Alberto Loret de Mola

Alberto Loret de Mola

Diario Milenio

Seminario Pensar Veracruz

Tema: Medios de Comunicación y Elecciones

28 de mayo de 2003

Disertación sobre los medios de comunicación y los procesos electorales

La influencia de los medios de comunicación, ya sean impresos o electrónicos en cualquier evento ya sea social, económico o político es indiscutible. Sin embargo, aunque los medios electrónicos vienen a ser algo así como los relatores "en línea" de los acontecimientos públicos, son los medios impresos los que actúan. como notarios, es decir, consignan por escrito y para la historia, el devenir de una nación.

Su influencia, pues, es indudable, aunque existen algunos políticos de altura, vamos por el metro noventa que miden, y conste que no estoy refiriéndome a Vicente Fox, que se han dado a la tarea de minimizar esta influencia. Tras la vergonzosa frase sobre todo para quien la dijo a una señora analfabeta sobre ¡las grandes ventajas! que tenía el no saber leer para así no amargarse la vida con los periódicos de todas las mañanas, Vicente Fox de Sahagún, dejó en claro su desprecio hacia la prensa escrita. Aquí, el presidente simplemente, se equivocó, como se ha equivocado a la hora de gobernar.

Está claro que en esté siglo no se entienden las comunicaciones sin la Internet, sin la radio y sin la televisión. Sin embargo, la historia contemporánea de la humanidad no se podría entender de manera clara sin la participación de los periodistas que día a día consignan los hechos manera escrita misma que después, a través de estos medios impresos, se convierte en historia.

Esto, sin embargo, y contra todo lo que pueda pensarse, no representa una competencia franca y abierta entre electrónicos y escritos. Ambos son complementarios. Los problemas que enfrentan los primeros son de espacio tiempo, en tanto los que enfrentan los segundos son de espacio físico, con la ventaja que estos espacios físicos, llamémosles páginas, son mucho más flexibles.

Conscientes de la importancia que representa para la sociedad enterarse de manera exhaustiva de los asuntos públicos, la prensa escrita tiene asegurada su presencia, y aunque algunos pretenden minimizar su importancia, basados en la triste premisa de que "ya pocos leen periódicos" nuestra labor es la de hacer, cada día, más lectores. Si bien hablando se entiende la gente, leyendo se entera la gente.

Sabemos que las comparaciones son odiosas, sobre todo para los que salen perdiendo, pero analizando las páginas de nuestro periódico el día de hoy, por ejemplo, nos encontramos dos páginas de información exclusiva para los procesos electivos de este y del próximo año. Ahí, las diferentes corrientes de opinión consignan los hechos, los analizan y los agotan, no quedando nada pendiente, a diferencia que cuando los minutos están contados.

Las posibilidades para los aspirantes a un cargo de elección popular para dar a conocer su plataforma son. verdaderas en los medios impresos, y aunque es más fácil llegar a convencer al elector a través de sentidísimos mensajes hablados, aquellos que nos quieren convencer que cuando se es candidato todo es posible quién dice que no se puede , sólo a través de la prensa puede comprometerse y enlistar de manera clara y posteriormente comprometedora, el cúmulo de buenos deseos con miras a alcanzar su codiciado cargo.

Es la prensa la que, tras meses o años de labor, recuerda a los diputados, senadores, gobernadores y presidentes, lo que prometieron, ya que como bien se sabe, más vale la más pálida tinta, que la más brillante memoria, aunque esta sea electrónica.

Debemos de admitir que los medios electrónicos juegan un importantísimo rol, sobre todo a la hora de motivar, de seducir, de convencer. Sin la televisión no hubiéramos podido ser testigos, por ejemplo, de la tozudez del entonces candidato Vicente Fox a la hora de negociar un debate que por cierto, nos resultó por demás almidonado. A partir de ese entonces, el hoy, hoy, hoy, del actual presidente, se ha convertido en su principal enemigo.

Sirvió en ese entonces para dejar en claro que era un tipo inflexible y determinado. A la hora de gobernar, todos le exigen que las cosas también las resuelva hoy, hoy, hoy.

Pero de sus promesas de campaña, de sus famosas previsiones de crecimiento que han quedado para el anecdotario y no para la realidad nacional, de su oferta de mejor vida a los chiquillos y las chiquillas, del mundo feliz que nos esperaba a 'todos tras el famoso cambio, de estas cosas es imposible que se sacuda porque quedaron escritas en los periódicos, como fiel testimonio de que los políticos si algo saben hacer con elegancia es prometer, para después tratar de olvidar. Allí estamos los periodistas para recordárselo a él y a quienes ofrecen sólo para alcanzar sus sueños. Y lo. hacemos de manera documentada, por escrito.

El propósito de la presa escrita es echar luz sobre errores y omisiones que podrían haber erosionado su credibilidad. Aquí vale la pena subrayar que a diferencia de los medios electrónicos, una comisión de error queda plasmada y por lo tanto parece que en la prensa escrita se cometen más yerros que en los otros medios, sin embargo la diferencia radica en la disímil naturaleza de los medios.

Algo que está muy claro es aquel dicho que rezaque los médicos entierran a sus errores, los periodistas los publican y los noticieros los arrojan al aire.

Sobre todo en tiempos electorales vale la pena reflexionar si los medios nos involucramos en un nuevo modelo de contar la realidad, en el que debemos elegir entre la noticia de hoy que pretende informar al ciudadano, o aquella que busca orientarlo hacía determinada manera de pensar. Es decir, la disyuntiva está en elegir si la prensa sirve a la sociedad o a los intereses políticos de partidos y de los grandes señores de la política y del mundo de los negocios.

Particularmente es interesante observarnos nosotros mismos, como medios, en épocas de campañas y elecciones, cuando gracias a los ordenamientos legales y a los mecanismos de financiamiento público para la difusión de plataformas políticas, propuestas y personalidades de candidatos, el IFE, vía los partidos políticos, ejerce incontables recursos económicos, que en teoría deberían ser aplicados para disminuir el abstencionismo y favorecen la aparición de una cultura democrática.

No es algo sencillo porque si los medios no asumimos con responsabilidad el importantísimo papel que nos toca jugar, a la par de esos organismos electorales, todo parecería indicar que con la modernización y democratización de los medios informativos viene también la consolidación de los objetivos comerciales sobre los sociales.

Sin el contrapeso de un viejo sistema que mantenía a los medios alejados de la crítica y la discusión de las diferentes alternativas políticas mediante una gran cantidad de mecanismos, los noticieros y muchos periódicos se han lanzado con todo a explotar económicamente el proceso electoral, sin importar las necesidades racionales y cívicas de la gente .

Los resultados de analizar el proceso electoral de julio del 2000, confirman que los medios informativos reprodujeron el fenómeno de trivialización de las noticias, que tanto gusta al público de Estados Unidos.

La campaña electoral entre Labastida, Fox, Cárdenas y los demás candidatos se cubrió como una competencia deportiva, donde se les presentó como rivales enfrascados en una lucha individual de personalidades, carismas y habilidades verbales para criticar y descalificar al adversario.

Esta información "espectacular" sugiere que los votantes mexicanos fueron víctimas de un énfasis en la imagen de los candidatos sobre la sustancia de sus propuestas, en su personalidad y no sus posiciones frente a los temas relevantes para el desarrollo del país.

Por eso las simplezas, dicharachos y payasadas que vendía el candidato Vicente Fox como una botella de Coca Cola, ocultaban la verdadera naturaleza del político que ahora padecemos todos, incluyendo a quienes no votamos por el.

Si se privilegia la lógica comercial, por encima de la del interés público, podríamos darnos a la tarea de realizar coberturas espectaculares, frívolas y sensacionalistas de la política y los procesos electorales, que sugieran a los ciudadanos reaccionar emocionalmente ante los acontecimientos, en lugar de apelar a su raciocinio.

Privilegiar el fondo o la forma. Si optamos por la segunda, volveremos a caer en gobiernos que nos prometen cambios sin mayor sustento que el explotado por las agencias de publicidad. Si, en cambio, nos fijamos en el fondo, encontraremos en los medios impresos independientes, nuestro mejor aliado, el auténtico contrapeso del poder.

Gracias.