Presentación del libro La búsqueda, de Enrique Semo. Francisco Montfort Guillén
La Izquierda Mexicana: Violinista en el Tejado Caliente
Francisco Montfort Guillén
¿Es posible para la izquierda cambiar y reinventarse a sí misma? Las respuestas no sólo la incumben a ella, sino a todas las fuerzas políticas, puesto que en un sistema democrático la identidad ideológica y el programa de acción (idea de futuro y medidas para su realización) de cada fuerza política, se definen mediante la confrontación, la comparación, el cotejo con los otros partidos que resultan indispensables para la complementariedad política de una sociedad organizada en la diversidad.
Resulta evidente, sin embargo, que corresponde a cada partido, en el espectro político de cada sociedad, establecer lo que quiere ser y, desde esa fortaleza, proponer a sus militantes y simpatizantes lo que pretende hacer con, y para la sociedad. En este camino existe en la izquierda una larga tradición de producción intelectual para dar a conocer sus propuestas, su nacimiento y su desenvolvimiento. La izquierda, cualquier cosa que este concepto signifique, es originada, más que originante, de la sociedad que pondría fin a la organización política y económica sustentada en la monarquía feudal. La izquierda nace ideológicamente al autodefinirse como superior a las propuestas de los revolucionarios fundadores del capitalismo y autoproponerse como correctora del presente y descubridora del porvenir. En su origen mismo está la génesis auto-referencial de sus ligas con un mejor futuro.
En esta larga tradición intelectual se inscribe el libro del maestro Enrique Semo, La Búsqueda 1. La izquierda mexicana en los albores del siglo XXI, obra que le llevó al autor, según sus propias afirmaciones "muchas lecturas y experiencias, pasión y también introspección crítica", desde mediados de los años ochenta. El libro es también el fruto de un enriquecedor trabajo de diálogo con algunos de los más conspicuos intelectuales de ese espacio ideológico conocido como la izquierda mexicana.
Bastan estas referencias para expresarles las dificultades de presentar a ustedes esta obra.
La Búsqueda...es continuación y ruptura con una larga y fructífera producción intelectual de Enrique Semo, de la cual basta citar al menos dos títulos para recordar y reconocer su importancia en el pensamiento contemporáneo de nuestro país: Historia del Capitalismo en México. Los orígenes (1521-1763); y su Historia Mexicana. Economía y lucha de clases, ambos aparecidos bajo el sello de Ediciones Era. Estas referencias no son exclusivamente un reconocimiento a su calidad intelectual, sino también sirven de contrapunto, puesto que son obras escritas desde un pensamiento de izquierda, aunque con una visión diferente al libro que hoy presentamos. En otros términos, La izquierda mexicana en los albores del siglo XXI es La Búsquedatanto personal del pensador Enrique Semo, como de una parte ¿emergente? ¿dominante? de la izquierda mexicana.
En la obra que hoy presentamos, Enrique Semo despliega sus dotes de historiador y logra un fresco, admirable por conciso y rico, de los años de institucionalización del sistema de partidos en México con énfasis en los partidos de izquierda, época de graves problemas en todos los órdenes de nuestra vida social promotores de una enorme movilización de grupos sociales diversos, que conformaron el despertar democrático de nuestra sociedad. Es notable la capacidad del maestro Enrique Semo para construir una síntesis, para historiar desde el fin de "las viejas izquierdas", la alianza de algunas de ellas con los grupos desplazados del Partido Revolucionario Institucional, hasta el comportamiento de algunas izquierdas y en especial del Partido de la Revolución Democrática, en el naciente y todavía frágil sistema de partidos en México, actores centrales de una también débil democracia parlamentaria.
Desde nuestro punto de vista , una de las ideas más estimulantes que propone Enrique Semo es aquella que define a la izquierda como una propuesta diferente a las ofrecidas por el neoliberalismo y el neopopulismo, a la vez que portadora exclusiva de la esperanza, nombre con el que el autor designa a la utopía, noble concepto de aterradora memoria. En este esfuerzo es en donde mejor puede valorarse la propuesta de La Búsqueda... pues en él están sus bondades y, según mis perspectivas, sus incitaciones al debate intelectual.
En su obra Economía y lucha de clases, específicamente en el texto "Filosofía Revolucionaria e Historia", nuestro autor invitado proponía realizar "un severo juicio" a la ciencia histórica y "preguntarse acerca de la función social de la historia y el papel que juegan los historiadores en el momento actual en México... porque las raíces últimas de las crisis se ubican no en la ciencia misma, sino en la relación de ésta con la realidad social contemporánea" (pág. 15). Mutatis mutandis, esta indicación metodológica parece pertinente para analizar la realidad mexicana, a los liberales y a los populistas (neos o retros) y a los militantes del PRD.
Sobre todos estos asuntos tengo más dudas que certezas. En este tenor aventuro algunos comentarios, reconociendo de antemano la fragilidad e incertidumbre de mis argumentos.
En el plano de la "realidad social contemporánea" pareciera que las caracterizaciones del neoliberalismo y el neopopulismo se detienen en un desenmascaramiento de errores, y equívocos, y que basta nombrarlos para comprender su relación con las ideas, los mitos y deseos de la sociedad en las que se desenvuelven. Parecen fungir más como "extremos" indeseables para construir una definición negativa de lo que no es la izquierda, que como fenómenos, procesos, ideologías que merecen profundizarse en su aparición, fuerza, funcionamiento, persistencia. ¿Por qué esas corrientes conforman el panorama político mexicano?.
Neoliberalismo y neopopulismo en México tienen un tronco común. Y una cuestión de fondo, olvidada o ignorada, pero de urgente esclarecimiento, es la elucidación del por qué en nuestro país ni el Estado de bienestar social, nacional y revolucionario, ni el Estado neoliberal revolucionario institucional, fueron capaces de sacar al país del subdesarrollo. El problema no es de logros y equivocaciones, tampoco de ideologías contrapuestas, sino de incapacidad para transitar a estudios superiores de bienestar colectivo de toda la Nación.
Edgar Morin, en el apartado "La memoria y el pensamiento historizado", de su libro Para salir del siglo XXafirma:
La pérdida de memoria nos vuelve imbéciles. La imbecilidad contemporánea, es decir, la propia de este tiempo fijado sobre el presente, que olvida el pasado y teme el futuro, es nuestro olvido de lo que ha caracterizado nuestro siglo...
De acuerdo con esta propuesta, La Búsqueda... es un valioso instrumento para ayudarnos a repensar que pasó verdaderamente y comprender a profundidad lo que sucedió en nuestro país y que pareciera hemos querido expulsar de nuestra memoria. En esta limitación intelectual, moral y práctica radica en buena medida la actual tragedia mexicana: Creemos que el pasado ha pasado, justo en el momento en que pudre nuestro presente, precisamente porque hemos olvidado, como dice el impulsor del pensamiento complejo.
Y es que la reinvención de la izquierda en México requiere de un gran esfuerzo contra la desmemorización para enfrentar una tarea postergada, evadida, ocultada: la crítica a su propio pasado, y la crítica al pasado de nuestro sistema político, evitando el simple "veredicto negativo sobre el presente en provecho de la nostalgia por las soluciones mitológicas", esfuerzo de superación que nos obliga a complementar la tarea de autocríticas con un riguroso conocimiento sobre el presente, y así definir los problemas de fondo que moldean desde ahora nuestro futuro.
La izquierda perdió sus fundamentos teóricos-ideológicos. La izquierda mexicana ha perdido, además a su enemigo identificado. Sobre la primera cuestión, G. Sartori y E. Morin proponen una actualización de tres cuestiones kantianas, solidarias entre sí: ¿Qué puedo yo saber? ¿Qué debo yo hacer? ¿Qué me es permisible esperar? Interrogaciones fundamentales que merecen respuestas colectivas, sustituyendo el yo por el nosotros, como sugiere Jérome Bindé, para formular propuestas inéditas ya que la izquierda debe hacer frente a nuevos problemas para los que no ha encontrado soluciones propias. Sin ellas, difícilmente podrá encontrar y elaborar un pensamiento que le proporcione a nuestra sociedad sentido colectivo, certidumbre mesurada y esperanza para enfrentar su futuro.
La izquierda mexicana, en particular, perdió a su chivo expiatorio, a un enemigo identificado que resultó ser, finalmente, la mascarilla de nuestro Leviatán. El PNR/PRM/PRI permitió la definición y la acción inercial de criterios ordenadores, sobre el bien y el mal, lo deseable y lo indeseable, lo puro y lo impuro. Las reformas electorales y las elecciones del año 2000 hicieron desaparecer al enemigo. Y hoy la sociedad mexicana constata con malestar, hartazgo y decepción que la similitud entre todos los partidos mexicanos alcanza niveles de mimetismo. Revolución Institucional y Revolución Democrática son dos caras de una misma moneda premoderna. En muchos aspectos idénticos, ahora han pasado a la evidente colaboración, que puede ser vista como medida o acción de modernidad democrática, pero que no está sustentada ni en la explicación política, ni en la reflexión teórica ni en la autocrítica moral.
Requerimos en México de una vasta tarea reflexiva y crítica como la realizada por intelectuales y militantes de izquierda que actuaron en el momento de mayor poderío de la URSS, para conocer, desentrañar y superar a los regímenes totalitarios. A ellos, más que a los críticos post-1989, debemos la renovación de las ideas de izquierda, aunque en México poco nos ocupemos de las nuevas teorías promovidas por los animadores de las revistas Agiornamenti, Arguments y Socialisme ou barbarie. Necesitamos de un esfuerzo teórico similar, frente al hundimiento de nuestra clase política, sumida en el mayor de los descréditos, para aclararnos la esencia autoritaria de nuestro régimen, su magnitud, su permanencia, su operatividad, su enraizamiento social y cultural. La desaparición del PRI como enemigo identificado ha provocado que todos los partidos políticos se vean iguales en el espejo de la corrupción y la ineficiencia. La tarea de conocer al Ogro Filantrópico debe ser continuada. La izquierda, sin la autocrítica sobre su propia esencia autoritaria, difícilmente accederá a una reflexión y propuestas propias en relación a la creación de un Estado de derecho, a la división de poderes y sobre el funcionamiento de los pesos y contrapesos esencia del verdadero federalismo. Sobran los testimonios sobre estas carencias.
No es menor el mérito intelectual y político de Enrique Semo de describir los males del neoliberalismo y el neopopulismo. Pero parece insuficiente. No es una herejía criticar al líder moral. Pero la comprensión de la existencia del PRD estará inacabada si se borra de la fotografía del presidium al verdadero artífice intelectual y operativo del encumbramiento del heredero simbólico y casi propietario del nacionalismo revolucionario. No obstante, la cuestión de fondo, no está exclusivamente en la crítica a las personas. Requerimos dilucidar el porqué sigue teniendo fuerza y atractivo esta forma de hacer política en México, sin lugar a dudas uno de los lastres del régimen político que arrastra la Revolución Democrática.
La izquierda se autoasume como la "descubridora del porvenir y como la "portadora de la esperanza". Giovanni Sartori se pregunta ¿La izquierda? Se responde contundente: Es la ética ...Izquierda es hacer el bien a los demás, derecha el bien para sí. Pero el politólogo italiano advierte: A corto plazo resulta fácil adoptar una postura de izquierda optando por la defensa de los pobres, del empleo, de los salarios, y de las conquistas del Estado social. Pero si las cosas fuesen tan fáciles, la izquierda no estaría en crisis... y está en crisis por que sabe... que con el paso del tiempo ese "corto plazo" se trastueca fácilmente en lo opuesto: corporativismo sindical (injusto y fosilizador), burocratización parasitaria... (y en corrupción, me permito agregar) en un Estado en bancarrota que ya no es más social, puesto que ya no está en condiciones de pagar los costos de los derechos materiales. (Izquierda punto cero. Paidós).
Pareciera que en la izquierda mexicana se busca más el bienestar de Estado que "el valor general, nacional, de la responsabilidad personal", el discurso de la izquierda prefiere que el ciudadano espere siempre algo del Estado (la necesidad transformada en derecho) hace caso omiso del llamado a la responsabilidad, no trabaja en una "invitación a que el ciudadano movilice sus propias energías, porque "debe" algo a la colectividad y a sí mismo". (Giancarlo Bosetti). No construye nuevos movimientos sociales, como sugiere A. Tomraine, sino acaso la protesta violenta. ¿De verdad resulta imposible equilibrar estos propósitos antagonistas, sí, pero igualmente complementarios?. Liberalismo y Socialismo son tratados como contrarios, como opuestos. Frente a los nuevos problemas planetarios y locales, (la nueva economía, la ecología, el crimen organizado) ¿no es posible hacer dialogar, definiendo contradicciones y complementariedades, a estas dos corrientes de pensamiento en sus fuentes renovadas? ¿Por qué no hacer lo mismo con las ideas de libertad, igualdad, fraternidad? ¿Por qué otros países han logrado combinar responsabilidad y crecimiento económico con mayor bienestar general, a "pesar" (o gracias a) del neoliberalismo y la globalización?, así no hayan logrado desaparecer las consecuencias negativas neoliberales.
La izquierda debe tener el coraje ético para pensar el mundo sin estereotipos lamentables, que la saque de su parálisis moral e ideológica. En La Búsqueda. La izquierda mexicana en los albores del siglo XXIexisten elementos para emprender este gran esfuerzo. Señalo dos propuestas de Enrique Semo de gran importancia. Cito:
1.- El partido de la izquierda democrática necesita candidatos prestigiosos en la sociedad, pero también requiere poner en práctica una visión estratégica coherente. Y es aquí en donde entra en conflicto irreconciliable con el populismo o la facción...
2.- En todo comienzo hay una esperanza...Lo primero que necesitamos es reconstruir la esperanza, el anhelo y la confianza en la posibilidad de un futuro personal digno, un México mejor y un mundo más humano.
Este apartado del libro es especialmente generoso y estimulante. Pero encierra bondades y peligros. La utopía, dice Eduardo Portella, conlleva implicaciones de invención prometedora... La utopía (en América Latina) fue la fuerza histórica conductora en la medida en que abría horizontes inesperados... pero también conlleva, la utopía, una fatalidad: hay una especie de triunfalismo prematuro en la convicción utópica. Y porta un peligro:...(utilizar) el futuro como forma de evadir nuestras responsabilidades en el presente, por que las utopías proporcionan certezas tranquilizadoras, incluso consoladoras, que nos protegen frente a nuestras auténticas preocupaciones relativas a nuestra identidad y nuestro futuro. (Jérome Bindé). Por estas cualidades y limitaciones, por estas razones pienso que la esperanza no debe tomar el lugar de la desdichada, aunque insustituible y necesaria utopía, sino que la esperanza debe ser el eje estratégico para la construcción de una geopolítica para la era planetaria: la sociedad mundo asentada en la incertidumbre, que es el verdadero motor de la esperanza. Como afirman Raúl Motta, Edgar Morin y Emilio Roger Ciurana:
La incertidumbre requiere complejizar nuestra itinerancia con una dialógica entre desesperanza y esperanza. La desesperanza nace de la conciencia sobre las carencias de Homo sapiens/demens, y de las manifestaciones que barrieron tantas veces con la razón y el amor. Esta dialógica disponible de seis principios de esperanza en la desesperanza.
- Principio vital: ...todo lo humano regenera la esperanza regenerando la vida. No es la esperanza lo que hace vivir, es el vivir lo que crea la esperanza que permite vivir.
- Principio de lo inconcebible: todas las grandes transformaciones o creaciones fueron impensables antes de que se produzcan.
- Principio de lo improbable: todos los acontecimientos felices de la historia fueron, a priori, improbables.
- Principio del topo: la realidad cava sus galerías subterráneas y transforma el subsuelo antes de que la superficie se vea afectada.
- Principio de salvación: la voz del poeta Hölderlin: "donde crece el peligro, crece también lo que salva".
- Principio antropológico:... Homo Sapiens/Demens/Ludens se halla lejos de haber agotado sus posibilidades intelectuales, afectivas, culturales, civilizaciones, sociales, políticas. Estos principios no portan ninguna seguridad, pero no podemos sustraernos ni a la desesperanza ni a la esperanza.
Otra vez la voz del poeta Hölderlin: " lo que siempre ha convertido al Estado en un infierno en la tierra es justamente el intento del hombre de transformarlo en su paraíso" (citado por G. Sartori). La izquierda tiene que poner en su eje estratégico -la esperanza/desesperanza- un nuevo concepto de hombre sujeto, individuo-ciudadano-elector creador de autonomía y de nuevos lazos de solidaridad. Tendrá que buscar un lenguaje con vitalidad, y fuerza de irradiación, para estimular la imaginación colectiva. Una manera de reiniciar esta tarea es leyendo La Búsqueda... de Enrique Semo. Porque, en estos momentos, parodiando a J. F. Kennedy y a Gabriel García Márquez, que afirma "No esperes nada del siglo XXI. Es el siglo XXI quien lo espera todo de ti", es tiempo de pensar no lo que la izquierda nos ofrece, sino lo que nosotros podemos hacer por la izquierda.


















