Veracruz: una visión local. Miguel Ángel Díaz Pedroza

Veracruz: Una Visión Local

Lic. Miguel Ángel Díaz Pedroza

En nombre de Vía Veracruzana Asociación Política Estatal, agradezco el espacio que nos da este Centro de Estudios para la Transición Democrática, para reflexionar y exponer nuestra visión de la situación económica, política y social que guarda nuestra entidad y hacer algunos comentarios y propuestas.

Veracruz, siempre ha sido sujeto dependiente de los vaivenes de la política nacional. Nuestro Estado, más que pertenecer a una unidad económica, política y social nacional que le permitiera su desarrollo integral pleno, ha sido objeto de las directrices centralistas, lo que le ha impedido alcanzar sus propios objetivos, atendiendo a sus ventajas comparativas, recursos y desarrollo regional.

Lo anterior tiene múltiples orígenes, entre los que se encuentra el determinismo político de nuestros gobernantes, que si bien veracruzanos de origen o por parentesco, han administrado al Estado de acuerdo con los planes y programas del Gobierno Federal, que han aprovechado la riqueza veracruzana en beneficio de la Nación, haciendo a un lado las propias posibilidades de crecimiento de la entidad.

Hasta mediados de los años sesenta, cuando el desarrollo del país obedecía a un modelo de sustitución de importaciones, que privilegió la industrialización y su crecimiento hacia dentro, el Estado de Veracruz proporcionaba más del 8% del Producto Interno Bruto (PIB), teniendo un crecimiento de la industria petroquímica basado en su riqueza petrolera y al mismo tiempo, su agricultura y ganadería apoyadas en empresas paraestatales permitían atender el mercado interno y vender sus excedentes al resto del país. Hoy el estado aporta apenas el 4% del PIB nacional.

No obstante la participación de Veracruz en la economía nacional, nuestro Estado no vio reflejada su aportación al país en su desarrollo, quedando relegado a obras de infraestructura, tales como el acondicionamiento de puertos, aeropuertos, carreteras, ferrocarriles, etcétera. Por el contrario, la industrialización nacional básicamente favoreció el crecimiento de otras regiones del país, las cuales a partir de los años cincuenta se desarrollaron exponencialmente, como Guadalajara, Monterrey, Querétaro, Toluca, Puebla y, desde luego, la zona conurbada del Distrito Federal.

En los años noventa, México cambió radicalmente su modelo de desarrollo y de crecimiento hacia dentro, que permitió el crecimiento de la demanda interna y, por ende, una distribución del ingreso más justa, para convertirlo en un modelo de crecimiento hacia fuera, buscando las ventajas de la exportación y el ingreso de las inversiones extranjeras directas o especulativas. Este modelo fue resultado de la concertación del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de Norteamérica y con Canadá, pero al mismo tiempo ha venido creando al interior de la Nación dos Méxicos distintos, uno en el Norte- Centro Occidente y otro el del Sur-Sureste, con cada vez mayores y acentuadas diferencias en sus niveles de desarrollo y de ingreso per cápita, en la generación de empleo y en sus índices de marginación.

Las entidades del Norte-Centro Occidente, favorecidas por el comercio exterior con los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá, han modernizado su economía, incluso su agricultura y ganadería, han captado la mayor proporción de la inversión extranjera directa, convirtiéndose en polos de atracción demográfica y de crecimiento de empleo, logrando con ello mejores expectativas de vida, de ingreso, oportunidad de trabajo y condiciones de salud y educación.

En cambio el Sur-Sureste del país se encuentra cada vez más atrasado, no tan sólo con respecto a los niveles internacionales de vida, sino incluso a los indicadores de las entidades del norte, siendo un ejemplo típico de ese atraso el Estado de Veracruz, que de haber sido un polo de atracción migratoria en los años cincuenta y sesenta, hoy expulsa mano de obra tanto al exterior, donde actualmente trabajan más de cuatrocientos mil veracruzanos, como hacia la frontera norte en donde radican más de medio millón.

Estos antecedentes, nos obligan a replantearnos nuestro modelo de desarrollo estatal. Para ello es necesario comprender nuestros desafíos. Un desafío fundamental es detener el alto crecimiento demográfico que ha presentado nuestra entidad, cuyas tendencias estarán con nosotros a lo largo, por lo menos, de las próximas tres décadas. Al inicio de los años sesenta, Veracruz estaba habitado por 2.7 millones de personas. Número que ha crecido hasta alcanzar 7 millones de habitantes en la actualidad. Es decir, un Veracruz y medio más que en 1960.

La dinámica demográfica presenta diferente intensidad en las diversas regiones del País. Las zonas más desarrolladas prácticamente han detenido su crecimiento. En contraste Veracruz crece a tasas muy elevadas, cerca al 3 % anual hasta ahora y con previsiones de crecimiento aproximado del 2% anual en los siguientes años, con una estructura de población donde la mayoría son jóvenes que demandan servicios, empleo y que son los principales sujetos que producen fenómenos migratorios que hasta hace 30 años no conocíamos.

Otro desafío fundamental que tenemos los veracruzanos consiste en el buen aprovechamientote nuestra situación geográfica y riquezas naturales, tales como sus 745.1 Km. de línea costera y sus ríos que representan el 35% del total del país, situación que debería llevar a la entidad a una alta producción de pesca o que contáramos con un sistema de riego lo bastante sólido para la agricultura y ganadería. No obstante esto último, la pesca cada día deja de ser una alternativa para más de 65 mil familias que se dedican a ésta, debido entre otros factores a que la desarrollan casi de manera rudimentaria, al no contar con los suficientes apoyos para competir en estado de paridad con los grupos pesqueros de capital extranjero.

Otro ejemplo de que no hemos sabido aprovechar adecuadamente las ventajas comparativas de la entidad, es el hecho de que no hemos logrado superar el 28.48% de la carga de contenedores del país, así como el 40% del total nacional de los contenedores desde 1998, no obstante contar con 3 puertos, incluido el más importante del país.

Como se mencionó con anterioridad, la falta de construcción de infraestructura ha traído consigo el desaprovechamiento de nuestra posición estratégica. Por ejemplo si el puerto de Coatzacoalcos contara con una autopista de cuatro carriles que lo comunicara con el de Salina Cruz, Oaxaca, representaría el cruce más corto y rápido entre el Océano Pacífico y el Atlántico, otorgándole al comercio nacional una alternativa para competir con el Canal de Panamá.

El norte de la entidad no ha podido integrar su industria citrícola-ganadera y petrolera a la modernidad y al desarrollo, en parte debido al pésimo estado que guardan las carreteras cuya modernización se ha postergado año tras año, lo que ha implicado desaprovechar la posición estratégica del puerto de Tuxpan y el desarrollo del corredor industrial Tuxpan-Poza Rica, cuya posición geográfica lo hace el más cercano a la región industrial mas importante del país como lo es el valle de México.

Adicionalmente, esta situación provoca que, no obstante que Veracruz cuente con una longitud aproximada de 17 mil kilómetros de carreteras, apenas opere anualmente una carga de 34 millones de toneladas.

En materia de energéticos, si bien nuestro Estado ocupa el primer lugar como productor de energía eléctrica a nivel nacional con 28.87 miles de Giga Watts hora, debido a la operación de la segunda unidad de la Núcleo eléctrica de Laguna Verde y a las unidades número 5 y 6 de la Termoeléctrica de Tuxpan, todavía existen comunidades sin electrificar; por ello, ante el anuncio que hizo el Gobierno Federal, el pasado mes, sobre el descubrimiento más importante de gas en el país frente a las costas de Tecolutla y Nautla, que pertenece al Distrito petrolero de Poza Rica, que representará el 20% del total de nuestras reservas en ese energético, y el enorme potencial de reservas petroleras del Paleocanal de Chicontepec, se deben instrumentar medidas legales y proyectos industriales que permitan traducir esta riqueza natural en beneficio de la entidad, sin perjuicio del desarrollo nacional.

La falta de construcción y modernización de la infraestructura, además de impedir el desarrollo y crecimiento económico pleno de la entidad, ha impactado en la sociedad Veracruzana, dado que en la actualidad ocupamos el cuarto lugar en el Índice nacional de marginación, teniendo como dato alarmante que apenas dos de cada tres trabajadores veracruzanos ganan hasta dos salarios mínimos y que el 36% no percibe siquiera el salario mínimo. Esto ha impulsado la migración de casi un millón de veracruzanos hacia la frontera norte del país y los Estados Unidos, y que si bien, este fenómeno produce la desintegración familiar, el desarraigo y la escasez de mano de obra en diversos sectores económicos, la aportación que ellos realizan significa la entrada de aproximadamente mil quinientos millones de dólares anuales, que refuerzan la demanda agregada del estado de Veracruz, y que sin su concurso la situación de miles de familias veracruzanas sería en estos momentos de pobreza extrema o franca miseria.

Además, paradójicamente, si bien nuestra economía se ubica en el sexto lugar por su contribución al Producto Interno Bruto Nacional, sólamente ocupamos el lugar 28 en los índices de PIB per cápita y el lugar 29 en Indice de Desarrollo Humano, situación que produce la aparición de fenómenos sociales como la delincuencia, el pandillerismo, la drogadicción, una mayor migración y deserción escolar, entre otros.

Veracruz es de los pocos estados del país que reúne en su territorio un sinnúmero de actividades económicas. En nuestra entidad existe la agricultura, silvicultura, ganadería, minería, industria, pesca y turismo. No obstante, las ventajas comparativas y competitivas del estado no se han traducido en un desarrollo sustentable, vigoroso y constante. La agricultura de Veracruz además de su atraso tecnológico adolece de un problema de atomización parcelaria resultado de la división y subdivisión de las parcelas ejidales, amén de una orientación hacia cultivos tradicionales con escasa competitividad productiva y una desorganización total en la comercialización y la cadena productiva que favorece el intermediarismo depredador. Por ello, aparte de su urgente reconversión y modernización requiere una reorientación de acuerdo a la capacidad de los campesinos veracruzanos, y a las características edafológicas de cada región hacia productos de mayor rentabilidad y demanda segura en los mercados local, nacional e internacional.

Independientemente de la posible revisión del Tratado de Libre Comercio en Materia Agropecuaria y las medidas de protección ante los subsidios que el gobierno de los Estados- Unidos otorga a sus productores, en Veracruz habrá que implementar una serie de Políticas Públicas que contrarresten la pobreza y la migración que ahora caracterizan al campo veracruzano.

Además de las medidas ya apuntadas se requiere: Un gran trabajo de apoyo a la iniciativa y organización de los productores agropecuarios, créditos oportunos, Asesoría Técnica, Visitas evaluatorias, apoyos fiscales y estudios de mercado; que integren una clara política agropecuaria veracruzana, así como el desarrollo en de nuevas opciones de empleo en los sectores industrial, comercial y de servicios.

No obstante que Veracruz sigue siendo el principal estado ganadero del país, adolece de técnicas avanzadas en su manejo, la mayor parte aún se lleva a cabo como ganadería extensiva, que impide la producción de carne de alta calidad, con procesos que generan poco valor agregado y una desintegración de su cadena productiva, que afectan negativamente su competitividad en el mercado nacional e internacional. Como ejemplo de ello, podemos mencionar que el Estado solo cuenta con 4 rastros frigoríficos tipo inspección federal TIF, que enfrentan serios problemas de funcionamiento y operación.

La pesca veracruzana representaba una gran fuente de ingresos y generadora de mano de obra. En la actualidad se ha reducido a una escasa pesca ribereña con el deterioro social y económico de nuestros puertos pesqueros veracruzanos. Para su revitalización se requiere volver a poner en funcionamiento el puerto pesquero de Alvarado y abrir otro en la zona norte, siendo Nautla y Tecolutla los puntos estratégicos para su ubicación, partiendo de una inversión en flota e industria de transformación, a efecto de aprovechar la pesca de altura y las especies tan apreciadas del Golfo de México; así como de rehacer la cadena comercializadora hacia los mercados locales y nacionales.

El desarrollo forestal y de selvicultura necesita de un programa especial de explotación, evitando una tala inmoderada, indiscriminada y antiecológica, deteniendo la deforestación, el pastoreo y la extinción de especies en peligro. Los veracruzanos debemos aprender a explotar nuestros bosques y selvas sin destruirlos. Países como Suecia y Noruega con menos extensión forestal que Veracruz, son los principales exportadores de madera en el mundo, con programas específicos de reforestación y explotación racional y utilizando tecnología adecuada para dar empleo, un mayor ingreso y mejor nivel de vida a sus habitantes.

En Veracruz, el 99.17% de nuestra industria manufacturera es micro y pequeña empresa. La industria energética que representa una aportación significativa al desarrollo nacional, no refleja beneficios en la entidad. La industria de la construcción no obstante de ser uno de los sectores más importantes, ha sido afectada en los últimos años, debido a la falta de inversión pública que ha provocado su contracción. Igualmente, la minería presenta un severo problema de atraso en su explotación en las cinco regiones del estado.

El turismo debe ser para Veracruz uno de los sectores productivos que mayores recursos capte para impulsar su desarrollo económico y social. La belleza natural del estado, biodiversidad, sitios arqueológicos, ciudades coloniales y las áreas para la práctica de deportes acuáticos y los llamados de riesgo, constituyen sus mejores atractivos. No obstante, la infraestructura hotelera en la entidad podría mejorarse y la cantidad de turistas nacionales y extranjeros incrementarse en diferentes destinos turísticos, si se mejorara y modernizara la infraestructura carretera, aeroportuaria y marítima y de telecomunicaciones, iniciativas reforzadas con una campaña de promoción nacional e internacional de nuestros centros de atracción y del ecoturismo.

Si bien Veracruz se encuentra en la posición 26 de los estados en términos de delitos evaluados per cápita, lo cual demuestra un alto nivel de seguridad pública a nivel nacional, es conveniente reforzar las políticas para minimizar la incidencia que en el Estado representan los delitos de lesiones, los patrimoniales y asaltos en las carreteras. Igualmente, la continuación en el combate al secuestro y el narcotráfico, debe ser una premisa fundamental para garantizar a la población y a los inversionistas locales, nacionales y extranjeros un clima de estabilidad y paz social.

En síntesis, los problemas que afectan el desarrollo económico del Estado son, entre otros, la falta de integración de los sectores productivos, la desvinculación de las cadenas productivas, la carencia de una infraestructura que permita aprovechar adecuadamente las riquezas de la entidad y la consecuente comercialización de los productos veracruzanos.

¿Qué acciones de políticas públicas se deben instrumentar para lograr el desarrollo de un Veracruz moderno, ágil, dinámico acorde con los procesos nacionales e internacionales?

En la Asociación Política Vía Veracruzana pensamos que el estado debe adoptar un modelo de desarrollo sustentable que si bien debe coadyuvar al crecimiento nacional en el marco de globalización que vivimos, también debe tener objetivos propios que maximicen la explotación de sus recursos, evitando su deterioro y promoviendo su renovación.

Un modelo de desarrollo que aproveche las ventajas comparativas de la entidad frente al resto de la república y el exterior, a fin de lograr un crecimiento que favorezca el bienestar de los veracruzanos, ya que hasta la fecha el desarrollo del Estado se ha sacrificado en aras del crecimiento Nacional.

Una gran parte del rezago veracruzano se debe a la falta de arraigo y visión de muchos de sus gobernantes, que no han visto al Estado como una unidad política y social con objetivos propios, sino sólo como un apéndice de la nación, sin contar con un proyecto de desarrollo veracruzano de largo plazo.

Por eso nosotros afirmamos, no por revanchismo hacia los políticos que vienen a Veracruz a gobernarlo del altiplano, ni por que reclamamos derechos de sangre y arraigo, sino porque el vivir aquí, trabajar aquí, formar familia y patrimonio aquí, nos dan un panorama fiel, verdadero, real de lo que nuestro estado necesita y requiere y así proponer las acciones tendientes a solucionar los rezagos.

Vía Veracruzana representa una visión local de nuestra problemática pero enmarcada en el contexto nacional e internacional, sin un localismo individualista que nos haga perder la visión del país y del mundo, Somos cerca de siete millones de habitantes, el tercer estado mas poblado del país que debe, en primer lugar, incentivar su consumo interno, promoviendo una cultura de conciencia ciudadana que elevase los niveles de demanda agregada en la entidad. Políticas similares se han seguido en otros países envueltos en procesos de integración mucho mas intensos que el nuestro, en los que se ha promovido entre los ciudadanos la preferencia en el consumo de las mercancías que se producen en la región, antes que las del exterior. Tal es el caso de Francia y España en lo que a productos agropecuarios se refiere.

Asimismo, se hace necesario vincular a todos los sectores productivos para orientar, de común acuerdo, una política de apoyo que actualice, modernice y reconvierta nuestros aparatos productivos y de financiamiento, a fin de producir bienes de alta calidad, competitivos en costos y que, con el apoyo de la comunidad, desplacen a otros satisfactores alternativos sean nacionales o extranjeros.

También se debe aprovechar nuestra capacidad instalada para desarrollar la construcción, el comercio, la industria, los servicios y orientar nuestra capacidad de exportación no sólo a los mercados tradicionales, como a los que ocurre el resto del país (EU, Canadá) sino sobre todo a ultramar, en especial a la Comunidad Europea, con la cual tenemos ya un tratado de libre comercio que hasta la fecha no ha reportado grandes beneficios para la nación. Precisamente, por la ventaja comparativa de Veracruz como estado costero del golfo y el atlántico donde nuestros productos junto con otros nacionales pueden competir por la naturaleza complementaria de nuestras economías en Europa.

De esta manera se generaría un círculo virtuoso: inversión-empleo-salario- poder adquisitivo-consumo-comercio local, nacional e internacional y, obviamente, más inversión. El principal elemento de apoyo a la micro, pequeña y mediana industria, es el crédito oportuno y barato, por ello el Estado debe promover un sistema de crédito para el desarrollo, impulsando el sector empresarial industrial y comercial que fomente el empleo.

A ello podíamos agregar otras estrategias como la autopista o el ferrocarril de doble vía que conecte al golfo con el pacifico en el istmo y una autopista que conecte al estado con Tamaulipas y los Estados Unidos. Tengamos presente que del 2004 al 2010 la necesidad del empleo tendrá el carácter de urgente, siendo vital para mantener la estabilidad social y política. Hoy la tercera parte de la población tiene entre 12 y 30 años, para el 2006, CONAPO prevé que se acentuará el desplazamiento de numerosas generaciones hacia las edades laborales, por ello el estado tendrá que estar creando aproximadamente 61 mil empleos anuales.

La integración de la población al sector productivo con un salario digno y remunerativo, debe partir de la oferta de una educación de calidad vinculada a los sectores productivos, ya que la manera más eficiente de elevar la productividad y crear bienestar social es la educación y la capacitación para el trabajo. Paralelamente, se debe fomentar la investigación, especialmente la aplicada para instrumentar las transformaciones científicas y tecnológicas, que nos permitan avanzar para insertarnos en los niveles del mundo global.

Por todo lo expuesto, Vía Veracruzana considera que, dentro del pacto federal, Veracruz debe exigir un nuevo acuerdo de captación y distribución de impuestos, como ya lo ha venido manifestando el Gobernador Miguel Alemán, que le permita al estado articular sus propios programas de desarrollo con autonomía económica y con objetivos acordes a las necesidades de la entidad, en un marco de una mayor equidad fiscal y el respeto a la soberanía local.

Vía Veracruzana se propone llevar a cabo una amplia consulta a la ciudadanía a través de diversos foros, en la que participen sin distinción de militancia política e ideológica todos los veracruzanos, a efecto de que, conforme con la agenda temática correspondiente, puedan aportar sus preocupaciones, ideas y propuestas que enriquezcan una plataforma de acciones de corto, mediano y largo plazo. Esto, con la finalidad de elaborar una propuesta que atienda y trate de solucionar la grave problemática veracruzana con una visión local, acorde a nuestras circunstancias, pero sin perder el contexto de lo nacional y aprovechando los retos que impone las circunstancias de la globalización internacional.