Transformar Veracruz: reto inaplazable. Juan Bueno Torio
Transformar Veracruz: Reto Inaplazable
Lic. Juan Bueno Torio
PENSAR VERACRUZ; qué extraordinaria oportunidad, para compartir con ustedes, no sólo un conjunto de reflexiones e inquietudes sobre todo aquello que nuestro estado es y ha sido.... ó lo que ha dejado de ser.
También es la oportunidad de transmitirles mi visión del Veracruz que quiero, del Veracruz que anhelo, del Veracruz que al igual que todos ustedes, y con seguridad al igual que la gran mayoría de los veracruzanos, esperamos recobre su sello generoso, fértil, abierto, pletórico de oportunidades para todos; referencia obligada para todo aquél que hable no solo de hospitalidad y alegría, sino de crecimiento económico y empleo, cultura, bienestar y calidad de vida.
Pensar Veracruz, me remite a un repaso sobre lo que hemos hecho de nuestro Estado en los últimos años; sobre lo que somos ahora, pero sobre todo, de lo que queremos hacer para transformar esta primorosa pero castigada porción del México de hoy.
Gracias, al Centro de Estudios para la Transición Democrática por esta gentil invitación que mucho me honra. Gracias Domingo, a ti y a todos quienes contigo han sabido hacer de esta Institución un espacio abierto a la reflexión y al diálogo; un espacio que estimula la pluralidad que enriquece la diversidad de las ideas y permite generar propuestas.
Se trata, de aportar, de proponer, de generar consensos: entiendo que a eso responde este Seminario "PENSAR VERACRUZ" y a eso pretendo responder, comentándoles, así sea sucintamente, cómo PIENSO VERACRUZ.
Es indudable que en todo momento y bajo cualquier situación, es siempre necesario preguntarnos sobre lo que nos ocurre en la vida, y sobre lo que desearíamos que nos ocurriera.
Saber cómo nos encontramos y qué momento vivimos, es sólo una parte de lo que nos exigimos para afirmar que estamos vivos; la otra parte de nuestra condición como individuos, es responder al qué debo hacer por la comunidad, como la veo a futuro y cómo me gustaría que en el futuro se desenvolviera mi vida en esta sociedad.
Juntas, estás dos interrogantes conforman realidad y anhelo; presente y futuro; conciencia y deseo; pensar y actuar.
Es obvio que esta doble condición de la naturaleza humana, se vuelve aún más importante y compleja cuando se hace en grupo; cuando se hace en sociedad. Pensar de forma conjunta en cómo estamos y cómo quisiéramos estar como miembros de esta comunidad llamada Veracruz, se vuelve entonces una tarea titánica, pero digna de asumirse de forma seria, responsable y siempre comprometida.
Frente a esta necesidad imperiosa y urgente de la vida social de Veracruz, la historia nos ha demostrado que todo se puede realizar, siempre y cuando exista el diálogo y el consenso. El diálogo es siempre conocimiento recíproco, influencia mutua de ideas y visiones, pero sobre todo unión de esfuerzos para construir lo que deseamos todos, para mejorar nuestra vida en sociedad.
Me siento muy contento de estar hoy aquí, y reconozco ampliamente al Centro de Estudios para la Transición Democrática A. C., a todos ustedes, el esfuerzo por constituir este foro de debate, de intercambio de ideas y posiciones políticas, pero sobre todo, de diálogo por Veracruz.
Permítanme a continuación, referirme a algunos indicadores que expresan con toda crudeza la realidad en la que viven buena parte de nuestros paisanos.
Veracruz, un recuento de deudas
Pensar política, económica y socialmente la situación actual de Veracruz, requiere de un esfuerzo intelectual y de un conocimiento amplio de su desarrollo histórico, pero exige también, ser parte de la misma sociedad veracruzana.
A los datos históricos y estadísticos se les debe sumar la vivencia misma, el compromiso por apoyar las iniciativas de cambio y transformación y la entrega que provocan únicamente la identidad, el cariño y el orgullo por ser veracruzano.
La situación social que actualmente se dá en nuestro Estado es ciertamente lastimosa y preocupante. De una población de 6.9 millones de habitantes en el año 2000, el 14.8% de la población de 15 años y más aún es analfabeta, dato que está por arriba del 9.5% del promedio nacional, y que nos ubica como el cuarto estado con mayor número de personas que no saben leer y escribir.
Perdónenme la expresión, pero a estas alturas y en una entidad como la nuestra, esto es una autentica tragedia.
A esto hay que sumar, en el propio aspecto educativo, que el 39.2% de la población de 15 años y más no tiene educación primaria completa (a nivel nacional es de 28.5%). Prácticamente el 55 % de la población veracruzana no tiene primaria.
Las consecuencias directas de esta situación no sólo son de orden social, sino que también se desdoblan en las de orden económico, en la medida en que esta población difícilmente tendrá acceso a oportunidades de empleo y remuneración para satisfacer sus necesidades básicas, con un mínimo de dignidad.
¿A dónde queremos ir? ¿Qué retos podemos imponernos como sociedad, con un pueblo en el que tantos ciudadanos tienen tan baja escolaridad? He aquí un indicador que tipifica claramente tan bajo desarrollo del capital humano que nos han dejado décadas de simulación, abandono y negligencia.
En el caso de la vivienda, el 11.1% del total no cuenta con energía eléctrica, en tanto que a nivel nacional se registra un promedio del 4.8%; además, en el estado se encuentra el mayor porcentaje de ocupantes de vivienda sin agua potable del país, con el 29.5%, frente al promedio nacional que tan sólo es de 11.2%
En nuestro Estado el 68.6% de la población ocupada percibe apenas un ingreso de hasta dos salarios mínimos en comparación con el 51% de la población a nivel nacional, cifra que tampoco es envidiable.
Con respecto a las actividades económicas, igualmente nos encontramos en una situación compleja y difícil. En el ámbito rural habita el 40.9% de la población estatal, superando el promedio nacional que es del 25.36%, que contribuye, a pesar de las dificultades y problemáticas que enfrenta, con el 7.9% de la economía estatal.
Cualquier conjugación de estos dos indicadores, ésto es, el 41% de la población produciendo el 8% del PIB estatal, sólo puede traducirse en pobreza, desigualdad y migración, y eso es justamente lo que hoy vive el campo veracruzano.
Sólo para resumir, y sobre todo pensando en lo que significa para la viabilidad y estabilidad política de nuestra entidad, debo comentar que de acuerdo al CONAPO, Veracruz es el cuarto estado con mayor índice de marginación, en todo el país y pese a tanta riqueza natural ¡Me da vergüenza tan sólo decirlo!. Se trata de un indicador, que a todas luces demuestra que no hemos sabido aprovechar nuestras ventajas, por lo que hoy nuestro estado demanda un cambio profundo en la manera de concebir el crecimiento económico y el bienestar social.
No es este el foro para continuar haciendo un recuento de las graves carencias que viven y sufren muchos de los grupos sociales en Veracruz, tampoco, para profundizar en los detalles de cómo se viven estas carencias. Todos y en todas partes lamentablemente lo vemos a diario.
Dónde se nos quedó aquel Veracruz que antaño presumíamos como ejemplo de prosperidad, como sinónimo de riqueza y oportunidades, que daba buen cobijo a sus hijos y que, muy lejos de expulsar a sus jóvenes, otorgaba abrigo a muchos otros conacionales que venían aquí a desarrollar sus capacidades. ¿Dónde, dónde se nos perdió?
El Veracruz que hoy tenemos en este mundo globalizado, es un estado que se ha rezagado en el liderazgo de su capacidad económica y política, lo que le ha restado presencia en el concierto nacional.
Hemos perdido posicionamiento y nos hemos colocado en los últimos vagones del proceso de desarrollo, por la falta de capacidad para atender los más sentidos reclamos de nuestra sociedad.
En las zonas de mayor desarrollo socioeconómico de México, se experimentan avances similares al que se dan en países como España e Irlanda; para el caso de nuestro querido terruño, nuestro avance es similar al de países Caribeños como Jamaica y República Dominicana. Son odiosas las comparaciones si, sobre todo cuando son reflejo fiel de todo lo que hemos dejado pasar y lo que hemos dejado de hacer.
Veracruz, las capacidades latentes
A pesar de la grave situación descrita anteriormente, nuestra entidad tiene un gran potencial económico y social para revertir de forma gradual y seria todas sus dificultades.
Contra todos los pronósticos, la agroindustria azucarera, cafetícola, cárnica y citrícola del Estado, de las cuales dependen más de medio millón de familias veracruzanas, aún está de pie, maltrecha sí, pero aún de pie y sin duda en condiciones de reactivarse si somos capaces de acercarle instrumentos que mediante la capacitación e innovación tecnológica, una mejor organización productiva, financiamiento accesible y estímulos diversos que incidan en mayor eficiencia, calidad y productividad, podremos volver a pensar en un campo veracruzano donde ya no se siembre descontento, sino esperanza para no cosechar frustración y pobreza, sino una vida de bienestar y mas digna para todos.
La capacidad productiva de los veracruzanos, a pesar de las deficiencias que provoca la ausencia de una política de desarrollo articulada y congruente, y la falta de mayor inversión pública y privada/ nos habla de la urgente necesidad de definir y establecer políticas que suministren apoyos específicos a las actividades que tienen un desempeño sobresaliente, sí, pero también para ampliar nuestras capacidades de diversificación económica.
A lo que producimos, tenemos que agregarle más valor; transformando productos primarios, de los que tenemos un gran potencial, podremos consolidar un sector agroindustrial altamente demandante de mano de obra, que además, otorgue certidumbre y visión de largo plazo al campo veracruzano.
Somos también el asiento de buena parte de la industria petroquímica y energética del país y nuestro potencial aún es muy grande; tan grande como seamos capaces de incidir en su modernización y crecimiento.
Casi mil kilómetros de litoral y una geografía pletórica de opciones turísticas, ofrecen aún muchas posibilidades al sector pesquero, turístico, hotelero y comercial de la entidad.
Las familias veracruzanas exigen un mejor futuro. El diagnóstico que hagamos sobre Veracruz debe ser realista; debe ser sobre el Veracruz que hoy tenemos, con limitaciones pero reconociendo también sus innumerables capacidades y posibilidades de desarrollo.
La lectura que hagamos no debe ser por revanchismos políticos ni descalificaciones hacia otros planteamientos, sino de proponer esquemas en el corto y mediano plazo que garanticen atender los problemas y aprovechar los recursos existentes. Se trata de tener una visión de futuro y determinar los alcances y limitaciones de la aplicación de políticas públicas derivadas de un pleno consenso.
Cultura y Veracruz.
Veracruz es portador de una rica y profunda herencia cultural. La identidad de Veracruz es ampliamente reconocida en el ámbito nacional. Nadie confunde el alma y la forma de ser de todos nosotros. Esta extraordinaria y clara identidad está forjada por nuestra capacidad para sumar las diferentes formas de concebirse y ser en las regiones; es este signo de pluralidad lo que nos ha vuelto una suma de tradiciones, que han encontrado un lugar para confluir de forma armoniosa. Somos tan distintos del norte al sur y del este al oeste, pero indudablemente los mismos, todos inconfundiblemente veracruzanos.
La tradición cultural y la invaluable herencia artística forma parte de cada uno de nosotros; somos nuestra tradición al hablar, al convivir, al bailar, al opinar, al cantar y al expresarnos. Somos siempre inconfundiblemente veracruzanos.
Hemos aportado a la nación pensamiento, creatividad, emotividad, sentimiento profundo y amor por la vida. Esta forma de ser se manifiesta en cualquier calle, comunidad o en nuestras magnificas ciudades. Es por ello, por ejemplo, que está Ciudad de Xalapa, brilla en el escenario de la cultura y expresión artística.
Y donde más urge transformar nuestra condiciones actuales, es precisamente en las regiones que nos aportan una larga herencia y una clara identidad, es decir, en nuestra regiones indígenas.
No podemos tolerar que los indígenas que forman parte de Veracruz continúen viviendo como hasta ahora. No podemos preciarnos de tener un pasado vivo y magnifico y excluir a sus descendientes. Es una vergüenza alabar lo etéreo y despreciar lo vivo. Debemos todos fomentar el sano y respetuoso desarrollo económico y social de todas nuestras comunidades indígenas. No podemos olvidar que las trece lenguas indígenas que aún se hablan en las más de 6,500 localidades de nuestro territorio, son también trece formas de concebir el mundo, la vida y la convivencia social y política. Seguro estoy de que, en la medida que nuestros comunidades indígenas salgan del atraso y la miseria, seremos más sólidos y más fuertes como sociedad veracruzana.
Veracruz, un modelo a construir
El estado en el que actualmente se encuentra nuestra entidad, nos invita a todos a pensar en las estrategias y políticas que necesitamos proponer y poner en marcha para transformar los ámbitos más urgentes y sensibles. Estas son algunas en las que considero se debe actuar inmediatamente:
Desarrollo regional abierto al mundo
Es indispensable identificar claramente y dimensionar las potencialidades con que cuenta nuestro estado, para poder impulsar un proceso de desarrollo enfocado a utilizar nuestras ventajas competitivas ante un mundo globalizado.
Debemos identificar qué áreas y actividades económicas nos abren de forma ventajosa una puerta a la competencia internacional, y de esta forma sumar todos los esfuerzos públicos, privados y sociales, incrementando así los ingresos e inversiones, los empleos y salarios.
Definamos con claridad a qué le vamos a apostar y seamos congruentes en ello, optimizando esfuerzos, acciones y recursos para que más pronto que tarde veamos los resultados.
Veracruz requiere de una estrategia social plural, versátil y subsidiaria. No todo lo puede ni debe hacer el gobierno, como tampoco todo lo resuelve el mercado, necesitamos promover tanta participación social como sea posible y sólo la participación del gobierno cuando sea necesario.
Permítanme citar a don Efraín Gonzáles Luna, fundador e ideólogo del Partido Acción Nacional en que milito: "La subsidiariedad se basa en la vinculación persona-sociedad e implica entre éstas un respeto recíproco". Para mí es indispensable y urgente que se constituyan acuerdos horizontales entre sociedad y gobierno para erradicar la marginación de Veracruz. Ya no son posibles los paternalismos ni las decisiones unilaterales para abordar los temas de nuestro estado.
Requerimos de acciones innovadoras que articulen recursos y capacidades de todos los sectores con un propósito único: poner todos los indicadores de bienestar social por encima del promedio nacional; ésa es una primera meta alcanzable y definida y debe ser el reto de todos.
Nuestra meta, debe ser superar, en el menor plazo posible, el nivel de desarrollo de las entidades mejor posicionadas en el país..., tenemos derecho a ello y por lo mismo, el primer paso y como tarea inmediata, será impedir, a como de lugar, que continúe el crecimiento de la pobreza y la consecuente migración que está afectando nuestra gran riqueza que es el vínculo de la familia. Debemos fortalecer las condiciones de vida de los veracruzanos. Estamos más que obligados a revertir los procesos negativos y recuperar la senda del crecimiento con calidad y bienestar para los veracruzanos.
Impulsar un nuevo modelo de desarrollo económico y social para Veracruz
Los veracruzanos llegamos tarde al modelo sustitutivo de importaciones y no logramos subirnos, conforme a nuestras potencialidades, a la actual estrategia exportadora.
No vemos, a lo largo y ancho de nuestra geografía, nuevos desarrollos industriales que denoten crecimiento y modernización de nuestra planta productiva. Sigue siendo casi lo mismo de muchos años atrás.
Recobrar competitividad, recobrar presencia en el concierto económico nacional, tornar a Veracruz en un destino más atractivo para la inversión pero también tornar a Veracruz en el destino seguro para los inversionistas, ustedes los veracruzanos, los nacionales y extranjeros para que inviertan su capital y talento aquí en Veracruz, generando fuentes de empleo aquí; ésa deberá ser la consigna.
Es imperativo para el corto plazo, que en todos los rincones del estado el empresariado encuentre un clima apropiado para hacer y desarrollar negocios; para ello, es imprescindible más y mejor infraestructura, de todo género: caminos rurales, carreteras, telecomunicaciones, puertos, aeropuertos, equipamiento urbano que soporte el desarrollo futuro de manera sustentable; pero también, es imprescindible educar, capacitar, preparar mejor a nuestra sociedad, a toda la población.
Debemos contar con mano de obra calificada, mandos medios y técnicos listos para operar un aparato productivo, incorporado a una nueva dinámica de desarrollo e innovación tecnológica; directivos, gerentes y emprendedores aptos para enfrentar con profesionalismo y ambición los retos de generar y multiplicar las muchas nuevas unidades de producción que la entidad necesita, para enfrentar con éxito el reto que la globalización nos impone.
De igual forma, la educación tiene y debe ser contraparte insustituible de la salud, conformando el único binomio social capaz de imprimir certeza y viabilidad de largo plazo, a cualquier propósito realista de desarrollo económico y social sustentable.
La salud, el acceso para todos, a un buen sistema de salud, no es tan solo un derecho que legítimamente demandan los veracruzanos, es una condición irremplazable para aspirar a una incorporación plena a la vida social y productiva, aportando todos, nuestro sano esfuerzo en la transformación del Veracruz que todos anhelamos.
Cuando pienso en el Veracruz que quiero y pienso en las palancas, los instrumentos o los mecanismos que creo nos permitirán detonar ese proceso de transformación que requerimos, pienso en un esfuerzo que conjugue las voluntades de todos, sustentado en 3 grandes ejes:
1) Educación de calidad para todos,
2) Infraestructura productiva, urbana y de telecomunicaciones que facilite el crecimiento,
3) Fomento a la inversión productiva generadora de empleo estable bien pagado,
Sobre estos tres grandes ejes y sin pretender agotarlos, quiero externas algunas reflexiones que sin duda encajarían en propuestas que sobre estos temas han ya comentado ampliamente la propia ciudadanía, ustedes, y quienes incluso me han antecedido en esta tribuna:
1) Educación de calidad para todos.
Iremos tan lejos como capacidades tenga la sociedad veracruzana; y las capacidades, al igual que el conocimiento, como ustedes lo saben se adquiere, y se adquiere sustantivamente en las aulas y con un profesor al frente.
Alcanzar cobertura total, de tal suerte que podamos garantizar oferta educativa a todos los niños y jóvenes del estado, es una meta ya no muy lejana de alcanzar.
El objetivo central ya no tiene que ver con la simple disponibilidad del maestro y del aula para todos, sino de la calidad de éstos y es ahí, donde deberemos hacer un esfuerzo extraordinario.
Por lo tanto, maestros bien preparados, comprometidos auténticamente con esta noble profesión; bien pagados, sí, bien pagados, para que la sociedad pueda exigirles plenamente el servicio de calidad que esperamos de ellos; así como espacios educativos dignos, equipados a tono con los requerimientos de este nuevo Siglo XXI, aunado a planes de estudio y métodos de enseñanza apropiados no solo a los diferentes niveles educativos; desde el pre-escolar hasta la educación superior, sino a la propia especificidad a que obligan factores regionales, étnicos, vocacionales y económicos, serán condicionantes que habrá que enfrentar con toda voluntad para lograrlo.
No dudo ni por un segundo, que la comunidad académica y científica que tanto ha prestigiado a Veracruz en el país entero, pero sobre todo el magisterio veracruzano, se sumaría con entusiasmo a una iniciativa seria y comprometida por mejorar la calidad de nuestro sistema educativo.
Abatir alarmantes índices de deserción escolar y mejorar la eficiencia terminal en todos los niveles educativos, si bien pasa por la solución de deficiencias socio-económicas, laborales e incluso nutricionales, también deberán ser impactadas favorablemente por un servicio educativo de mejor calidad.
Buscar y empeñarse en tener educación de calidad para todos, implicará meterse con plena voluntad al tema de las finanzas públicas. Encontrar en los números y presupuestos, espacio suficiente, así sea gradual, para una cruzada como ésta, será la única forma de probar qué tanto realmente lo queremos.
Involucrarnos en un compromiso de esta naturaleza, será condición igualmente, para encarar con seriedad el otro gran reto que en esta materia tiene Veracruz: el reto científico y tecnológico.
2) Infraestructura
La inversión, el tráfico comercial, el acceso a mercado, fluidez en las transacciones comerciales y la toma de decisiones requieren siempre de una buena carretera, de un puerto con servicios integrales, de líneas telefónicas suficientes, de un aeropuerto bien ubicado, almacenes para depósito ó conservación de productos, vialidades urbanas, parques industriales, instalaciones eléctricas e hidráulicas suficientes.
Todo esto, que se resume en el término infraestuctura para el desarrollo económico, es reclamo permanente del sector empresarial en casi todas las regiones del estado.
Contar con más y mejor infraestructura de transportes, telecomunicaciones y equipamiento urbano e industrial será sin duda detonante del crecimiento económico del estado.
Las diferentes regiones socio-económicas, geográficas y culturales que conforman Veracruz, a saber la Huasteca en el norte; el Totonacapan que incluye Poza Rica, Papantla y Gutiérrez Zamora; la zona central que conforman Veracruz, Xalapa, Córdoba, Orizaba; la Cuenca del Papaloapan en la región Sotaventina; Los Tuxtlas y la región petrolera del sur de la entidad, todas ellas, por sus propias condiciones y desarrollo económico diferenciado, necesitan cubrir, de manera muy particular, sus necesidades de infraestructura en función a sus vocaciones y perspectivas productivas, pero también, integrarse en un todo que es Veracruz.
Integrarnos intraregionalmente no solo es responderle a nuestra propia identidad como veracruzanos, que habitamos, convivimos y producimos en un territorio común; significa acercarnos a la competitividad sistémica que requiere nuestra economía, significa contar con territorios técnica y socialmente organizados.
Nuestra entidad vive una fractura en su largo territorio. Tenemos que pensar en nichos territoriales habitados con capacidades físicas y humanas, es decir conjuntar infraestructura física y capital humano, que permita materializar los beneficios de la innovación y así agregar sinergias positivas entre habitantes, territorio e infraestructura.
Proyectos como la autopista Tuxpan-México, el desarrollo transístmico en el sur, el Paleocanal en Chicontepec, el Tecnopolo de Xalapa y el distrito de riego de Naranjos, por sólo mencionar unos pocos, ya no admiten más demora; Veracruz requiere ser pensado en grande.
3) Fomento económico
El desarrollo, crecimiento y modernización de nuestro aparato productivo, tanto en el sector primario, como en la industria o los servicios, solo podrá recobrar tendencias positivas si somos capaces de desplegar una muy agresiva política de fomento a la inversión productiva, orientada a las actividades estratégicas y prioritarias de nuestra economía.
Nuestra natural vocación agropecuaria, pesquera y forestal, nos sitúan ventajosamente en el umbral de convertirnos en un exportador mucho más importante, así como ser un mayor receptor de inversión, si aprovechamos adecuadamente las oportunidades que brindan los tratados de comercio e inversión, que México ha suscrito con distintos países, dada nuestra localización geográfica y nuestras infraestructuras portuarias y carreteras aún susceptible de mejorarse.
Asimismo, la actividad manufacturera e industrial, la petroquímica básica y la producción de energía eléctrica en el estado, podrían ser sustancialmente beneficiadas, si las reformas a la energía aún pendiente se concreta; sin duda, esto atraería flujos significativos de inversión nacional y extranjera a Veracruz, ¡que debemos promover ya! Para aprovecharla en su momento.
¿Sabían ustedes que, entre enero de 1994 y diciembre de 2001, ya vigente el TLC con Norteamérica, las empresas con I.E.D. instaladas en Veracruz, materializaron inversiones por sólo 146 millones de dólares, lo que representa únicamente el 0.15% del total captado en el país. Repito, sólo el 0.15%.
Tal pareciera que el mundo, el capital internacional, el de nuestros socios comerciales, se ha olvidado de que Veracruz existe. Ni vienen a invertir con nosotros, ni han incrementado las compras de productos veracruzanos.
De la tan famosa globalización, parece que sólo nos han quedado los efectos perniciosos, porque no hemos sido capaces de atraer sus beneficios y otras regiones de México, sí lo han hecho.
La actividad turística, altamente demandante de mano de obra, tiene en nuestro estado, un horizonte exitoso aún muy lejano por alcanzar; nuestras playas, nuestras zonas arqueológicas y espacios coloniales y una rica biodiversidad para los amantes del ecoturismo, deberán contar con apoyos decididos para su consolidación y desarrollo.
La pesca
Nuestro sector pesquero, merece una especial mención; no podemos seguir dándole la espalda al mar. Nuestro extenso litoral, plataforma marítima y vastos cuerpos de agua interiores, aún están a la espera de incorporarse a la agenda económica prioritaria del Estado. Cuando PIENSO VERACRUZ, el mar, sus palmeras borrachas de sol y sus casi inagotables recursos, siempre, siempre están en mi mente.
Promover la atracción de inversiones que reactiven nuestras actividades prioritarias ya no pasa por la simple oferta de abundancia de mano de obra barata, hoy, eso es arcaico, moral, social y económicamente hablando.
Insisto, Veracruz requiere instrumentar, en estrecha colaboración con la Federación, una muy agresiva política de fomento que, además de ofrecerle al inversionista mano de obra calificada y apta incluso para las actividades tecnológicas más sofisticadas, así como infraestructura apropiada, ofrezca también los incentivos que todo inversionista busca y requiere en un mercado cada día mas competitivo.
Lo anterior significa apoyar con estímulos económicos concretos, de la naturaleza, monto y características que convenga, llamándole subsidios o no, a todo aquel inversionista que decida generar más riqueza en Veracruz, estableciendo nuevas empresas y generando el empleo que demanda nuestra población, buscando siempre privilegiar sectores estratégicos, regiones marginadas, innovación y desarrollo tecnológico y protección ambiental.
Todo esto requerirá igualmente de un proceso intenso de mejora regulatoria que haga más fácil, ágil, transparente, seguro y sencilla la tramitología para instalar negocios en nuestro estado.
Veracruz y la importancia de la política
A lo largo del tiempo he observado cómo diversos proyectos políticos e iniciativas individuales, que en principio se presentaban como viables y honestas, han terminado en rotundos fracasos por el simple hecho de intentar dar respuesta a los problemas de nuestra sociedad.
En algunos casos ha sido la falta de honradez y congruencia, en otros la falta de visión, en muchos otros la conservación a toda costa de beneficios particulares y clientelares. Todos esos fracasos son más que lamentables, sobre todo porque fueron oportunidades únicas que se perdieron y no pudieron reivindicar el ejercicio de la política y la búsqueda del bien común.
La generación de veracruzanos que actualmente participamos activamente en la vida política, académica, intelectual, económica y social tenemos la enorme responsabilidad de proponer acciones concretas y viables que nos ayuden a hacer de nuestro estado un ejemplo de transformación radical.
Estoy convencido de que las condiciones actuales de nuestro país y del estado requieren de una nueva forma de concebir la participación política en sus diferentes espacios y modalidades. Todos somos responsables de construir un gobierno y una sociedad que con éxito responda a las necesidades del nuevo siglo.
Es la política, a fin de cuentas, el único instrumento capaz de armonizar, articular, superar diferendos y sentar las bases para una convivencia ciudadana que le permita a la sociedad no solo vivir en paz y con estabilidad, sino entregarse a la ardua tarea de trabajar para producir riqueza y distribuirla equitativamente; por ello, es la política el mejor recurso para construir bienestar y abatir desigualdades en nuestro estado.
Es mi generación la que ha fortificado un espíritu de transformación, sobre todo porque a lo largo de su tiempo se han vivido las más severas crisis económicas. Nosotros hemos visto como se incrementa la pobreza, como se estanca el desarrollo económico de Veracruz y como la inseguridad se vuelve parte de la vida diaria. Nosotros debemos proponernos con firmeza cambiar esa lamentable situación que se vive.
Frente a todos los enormes retos y desafíos que vivimos, estamos obligados como generación a recuperar a la política como principio de solución de los problemas de todo orden.
La política requiere practicar un idealismo que tiene que ser operante, que evite una fuga sin sentido hacia el futuro. Que evite que la persecución de los grandes objetivos, se traduzcan en desdén hacia los objetivos inmediatos y urgentes de seguridad pública, de empleo y de bienestar que, aun cuando puedan parecer mínimos, responden a autenticas necesidades de la gente.
Debemos establecer una permanente, veraz y transparente comunicación con la población; así como también un contacto cotidiano entre gobierno y ciudadanos.
Aquí hay presentes muchos integrantes de la clase política de Veracruz, permítanme citarles un texto de don José Ángel Conchello, en las últimas entrevistas que concedió antes de su muerte:
"El deber de los hombres de estado es el de Urgir a la participación y a la responsabilidad ciudadana, y a la vez se debe comprometer a encabezar un gobierno eficaz y decisorio, cuya autoridad se base en su capacidad de responder por sus acciones ante el pueblo".
Con esto quiero dejar en claro que el compromiso va más allá de una contienda electoral. Lanzar la mirada hacia las próximas generaciones y no sólo a las próximas elecciones.
Para reencontrar la fuerza del progreso y del desarrollo, debemos aplicar los valores de la tolerancia, el respeto, la libertad y la justicia social; todo ello en el marco del estado de derecho que norme la convivencia y la aplicación de la Ley, sin imposiciones y abusos de poder.
Traducir propuestas en hechos debe ser la mayor aspiración de todo gobierno. La confianza al gobierno se gana, no se hereda ni se compra.
Ya llegó el momento de transformar Veracruz.
MUCHAS GRACIAS


















