Ricardo Aquino Alfaro

Gobernabilidad, Democracia y Presencia Religiosa en Veracruz

Pbro. Ricardo Aquino Alfaro

DEFINICIONES:

Gobernabilidad:
1. f. Cualidad de gobernable.
2. f. gobernanza (|| arte o manera de gobernar).

Democracia:
(Del lat. tardío democratĭa, y este del gr. δημοκρατíα)
1. f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.
2. f. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.

GOBERNABILIDAD Y DEMOCRACIA, los parámetros de la estabilidad social.

La oportunidad de abordar la temática de la gobernabilidad nos lleva a la obligada referencia al tema de la democracia en virtud de que no es posible establecer mecanismos dignos y legítimos de gobernabilidad en tanto no seamos capaces de garantizar una atmósfera democrática a toda prueba.

En ese rubro de ideas no podemos menos que reconocer que la democracia es una garante de la estabilidad social y de la consecuente gobernabilidad. La razón por la que la democracia deriva en una circunstancia de estabilidad es su capacidad para dar espacio a todas y cada una de las diversas expresiones subyacentes en la sociedad, aun a pesar de sus divergencias, en el entorno de una atmósfera de pluralidad que consolida un régimen de respeto y prevalencia del derecho en su sentido más universal.

La gobernabilidad conlleva sus propios riesgos y estos derivan de manera directa y natural en la circunstancia de inestabilidad social. Los riesgos de la gobernabilidad están vinculados necesariamente a los espacios que la democracia gana o pierde.

Desde la óptica que como Ministros de Culto define una cosmovisión pastoral, teológica y eclesiástica de la realidad política que vive el estado de Veracruz hemos hecho énfasis, en diversas oportunidades en tópicos en los que advertimos el riesgo de una democracia inconsistente, inmadura e incluso inacabada. Estos conceptos, desde una aproximación personal son sin embargo compartidos con un sector amplio de la población desde donde podemos apreciar un sentir de pesar por el desarrollo de los acontecimientos políticos y sociales, mas aun al recién haber casi superado la cuesta arriba de un proceso electoral sin precedentes en nuestro estado.

DE LA DEMOCRACIA BAJO CUSTODIA Y LA INFLUENCIA AMENAZADORA DE UN AMBIENTE ELECTORAL ININTERRUMPIDO.

Veracruz ha vivido un proceso electoral que aun no concluye en sus últimas definiciones que por cierto serán las contundentes y finales y que están, en este momento en el TRIFE.

Eso plantea, al igual que los casos de otros estados en los que recientemente ha habido procesos electorales recientes, la tónica de la refriega y la competencia política y el consecuente desgaste de la habitual manera de ejercer la democracia; procesos electorales mas debatidos y mucho mas agresivos y violentos en sus definiciones últimas pueden indicar que estamos viviendo una etapa en la que la democracia se abre los espacios para finalmente tomar lo que le corresponde, sin embargo para muchos queda la impresión de que no es asi, de que lo que esta sucediendo es en realidad que la lucha por el poder se hace cada vez mas violenta y desgastante, con un costo mas alto para la sociedad y con una factura de descrédito que tienen que pagar las instituciones, las organizaciones políticas y el estado y la sociedad en su conjunto. A este ambiente debemos también agregar la consecuente pérdida del sentido de orden y autoridad, el desgaste de la imagen de respeto y el principio de integridad que quien gobierne debe poseer para ejercer el poder de convocarnos, exhortarnos y someternos a todos al orden.

El virtual vinculo que se establece entre esta modalidad de la democracia y la cultura del escándalo, es por ejemplo una de las mas graves causas de desgaste; de la misma manera nos enfrentamos a elecciones en las que los costos son cada vez mas onerosos y lesivos, si lo son los costos reportados como gastos de campaña, ¿cuanto mas no lo serán los no reportados por ilegales y oscuros? que eventualmente pudieran representar dos o hasta tres veces mas de lo oficialmente permitido, asi que hemos de alguna manera llegado a la conclusión perversa de que el factor determinante para garantizar la democracia es el dinero y es asi como nuestros procesos electorales representan la danza de los millones, esto lesiona a la democracia al igual que los mecanismos fraudulentos y las practicas viciosas que atentan contra la dignidad del elector y la autenticidad del voto.

CONCLUSION:

Cuándo nos preguntamos ¿qué tiene esto que ver con la gobernabilidad? Concluimos que es necesario reconocer que es cada vez menor el margen de operación que el estado tiene para cumplir con su función primordial y básica, la que lo define y le da sentido y carácter: gobernar. Ejercer autoridad es un ministerio, definido asi desde la cosmovisión cristiana, el gobernante es un servidor de la sociedad y es al mismo tiempo un servidor de Dios, la legitimidad de la autoridad que ejerce esta fundamentada en su calidad moral y en el sentido ético de su vocación como servidor de una sociedad que demanda y requiere, aun en medio de las tendencias y divergencias que la caracterizan, que un régimen de orden prevalezca por encima de todo y de todos, gobernar es entonces la parte que define la gobernabilidad y que no depende de la voluntad humana sino de factores mucho mas objetivos y absolutos como son el derecho y detrás de este la dignidad humana y el sentido de valor que reviste la sociedad y que la sociedad es responsable de preservar.