Francisco Rivera Zamudio
Gobernabilidad en Veracruz: Reflexiones en Voz Alta
Francisco Rivera Zamudio
Quiero -en primer término- agradecer a mi amigo Domingo Alberto y a toda la comunidad intelectual que se agrupa en torno al Cetrade, la posibilidad de expresar en este foro una breve reflexión en voz alta en relación al asunto de la “gobernabilidad” así como la viabilidad y el futuro inmediato de esta categoría en nuestro estado.
Independientemente de lo que en este espacio han dicho conocedores profundos del tema político, yo pienso que la gobernabilidad es una noción fundada en una premisa básica: la confianza de la sociedad en sus gobernantes: gobernabilidad pues, solo se logra cuando hay “credibilidad” en el gobierno y aquí la pregunta es: ¿cómo llegamos a este punto? Contrariamente a lo que podría pensarse en primera instancia no es el orden político lo que da sustentabilidad a la gobernabilidad; este puede ser relativamente inestable incluso; la gobernabilidad tiene dos vertientes fundamentales:
- La estabilidad y el desarrollo ordenado y creciente de la economía
- y la vigencia y el predominio garantizado del estado de derecho.
El carácter "democrático" de la gobernabilidad deriva obviamente de los gobiernos surgidos en procesos comiciales ordenados, transparentes y equitativos salvo un reducidísimo grupo de trasnochados dirigentes de un partido político, creo que estamos de acuerdo en que este supuesto se cumple plenamente en Veracruz.
Así pues el futuro gobierno tendrá que ser -necesariamente- un promotor eficaz del desarrollo económico.
Un "facilitador" de la actividad económica productiva a partir de la formulación de un conjunto de políticas públicas que promuevan el empleo, que den acceso al crédito y a la capacitación y sobre todo, que a partir de nuestros recursos naturales, humanos, financieros y de infraestructura organicen eficientemente la generación de oportunidades de desarrollo para la gente.
Ojo: no se trata ni de crear grandes y costosas estructuras burocráticas, ni tampoco de adoptar un discurso demagógico; el punto es planear eficazmente la estrategia y propiciar la atmósfera adecuada.
Por otro lado, es inaplazable, urgente diseñar un esquema, y crear una estructura de aplicación, creíble para todos, en materia de procuración y administración de justicia.
Cuando una sociedad tiene oportunidades de crecimiento, de progreso, de bienestar y además certeza jurídica respecto de su patrimonio, de su integridad y de respeto irrestricto a sus derechos fundamentales, entonces la gobernabilidad esta garantizada.
Y aunque dije antes, que tal vez la política sea el ingrediente menos relevante para lograr “Gobernabidad democrática” en nuestro estado. No puedo soslayar, por que además el formato de este evento nos plantea esa posibilidad, de enunciar por lo menos, algunas reformas necesarias -urgencias- diría yo, en la materia.
- El orden jurídico, el marco jurídico pues se debe revisar exhaustivamente; desde nuestra constitución hasta la legislación secundaria en todos los ordenes de la convivencia social, el ámbito civil. Penal, laboral. Agrario y electoral por supuesto. No puede ser que el gobierno despliegue una gran campana publicitaria para “vendernos” una reforma constitucional tan defectuosa, confusa e inoperante que ni siquiera condene un criterio claro para establecer la composición del congreso del estado, y sus autores nos la presentaban como un acto fundacional del estado de Veracruz.
- Otro punto, en lo que se refiere a reformas necesarias y urgentes, es el rediseño de las instituciones del poder público.
- Al ejecutivo hay que acotarlo aun más, pero a la vez debemos obligarlo a gobernar con eficacia; no se puede ya, mantener vigente un orden jurídico irremediablemente permisivo para la "ausencia política" del gobernador del estado como ha sucedido en los últimos doce años en Veracruz.
- El poder legislativo, el congreso del estado, creo que se debe replantear totalmente: en cuanto al número de diputados (yo pienso que son muchos) en cuanto a los principios por los que se accede a la cámara (20 diputados plurinominales son también, un exceso).
A los señores diputados hay que establecerles de manera obligatoria una agenda legislativa mínima que deban desahogar en cada periodo: son muy onerosos para la sociedad en relación a su nivel de productividad legislativa.
La representatividad que ostentan debe ser del pueblo que los eligió y no como hasta ahora de los partidos que los postularon y peor aún, de las camarillas a las que pertenecen.
- Al poder judicial hay que dignificarlo, fortalecer su autonomía y evitar a toda costa el más mínimo indicio de intromisión y manipulación desde otra esfera del poder; episodios en este sentido como el que acabamos de vivir recientemente en Veracruz: en el que todo parecía indicar una intentona para “impulsar” a un político en la judicatura, no deben suceder ni mínimamente.
Finalmente, y solo -como dije- de manera enunciativa sugiero revisar al régimen de partidos, los calendarios electorales, (creo que la homologación de las elecciones aunque como estrategia partidista no sea muy conveniente, es una reforma positiva), se deben reducir los tiempos de las campañas y las precampañas; hay que regular los costos -desde luego- el acceso a los medios de comunicación; en fin. No son temas nuevos, ni propuestas que no se hayan planteado reiteradamente: eso si son urgentes.
Muchas gracias.


















