Rafael Vela Martínez

Gobernabilidad en Veracruz: Desarrollo, Grupos de Poder Local, Actores Independientes y Guerrilla

Mtro. Rafael Vela Martínez

Gobernabilidad y condiciones de desarrollo en Veracruz.

Sobre las condiciones de gobernabilidad que habrá de enfrentar la próxima administración del gobierno del estado de Veracruz, destacan algunas cuestiones que tienen que ver con el ámbito económico y con las condiciones de desarrollo que prevalecen en las diferentes regiones de la entidad. Esta reflexión no es ociosa, en la medida que, cuando se habla de gobernabilidad, no todo tiene que ver con cuestiones de índole político, con las instituciones, o con los niveles de comunicación y concertación que se guarda entre los actores políticos y las instancias gubernamentales, sino además, la gobernabilidad tiene que ver con las propias condiciones objetivas en materia de bienestar, calidad de vida y oportunidades que enfrentan los ciudadanos.

En Veracruz, pese al discurso oficial que señala avances significativos en las condiciones de desarrollo, lo cierto es que la evidencia apunta en sentido totalmente opuesto: en Veracruz se viven actualmente severas condiciones de marginación; crisis del sector agropecuario; altos indicadores de desempleo; perdida de dinamismo del crecimiento económico en los principales polos de desarrollo, como son las ciudades medias; una desarticulación entre las áreas rurales y urbanas; una descoordinación, falta de planeación y obra en materia de infraestructura urbana y de comunicaciones; por citar las situaciones más evidentes de las condiciones de subdesarrollo y rezago económico que se registran en la entidad.

Si hubiera que sustentar las afirmaciones antes vertidas, tan solo faltaría aportar alguna información elemental, para poder evidenciar estas condiciones de grave rezago en el desarrollo del estado de Veracruz.

En cuanto a la marginación, se podría señalar que, si bien México ocupa, de acuerdo al ultimo informe 2004 del PNUD, el quincuagésimo tercer lugar en materia de desarrollo humano a nivel mundial (apenas dos niveles abajo de los 50 países que ocupan el grupo de los más desarrollados a nivel mundial), sin embargo, el estado de Veracruz registró para el 2002, el vigésimo noveno lugar en desarrollo humano de las 32 entidades federativas; es decir, junto con los estados de Chiapas, Oaxaca y Guerrero es de los estados de menor nivel educativo, menor nivel en cobertura de salud y menor nivel en ingreso per cápita de la población (salud, educación, e ingreso per cápita son los 3 componentes que estima el Índice de Desarrollo Humano). De esta manera, frente a cualquier discurso de la administración estatal, Veracruz es de los estados más marginados a nivel nacional. Incluso, se pueden referir municipios, como Ixhuatlán de Madero, Soteapan, Tehuipango, entre muchos más, cuyo desarrollo humano es tan marginado como el registrado para algunos países africanos que constantemente registran amplias tasas de mortalidad y hambrunas cíclicas; más aun, a menos de 60 kilómetros de distancia de la capital del estado existen por lo menos 2 comunidades que se cuentan entre las 50 más pobres de todo el mundo y que se localizan en el municipio de Atzalan.

En lo que corresponde a la crisis del sector agropecuario, basta señalar de los 212 municipios donde se cultiva el maíz (que es cultivo que ocupa el mayor porcentaje de suelo agrícola a nivel estatal), tan solo 6 de ellos tienen niveles de competitividad económica; es decir, los 206 municipios restantes producen maíz a nivel de economías de subsistencia.

En el caso de cultivo de la caña de azúcar (que es el segundo cultivo que ocupa el mayor numero de hectáreas de suelo agrícola en la entidad) registra rendimientos extremadamente decrecientes, sin competitividad internacional. Mientras los estándares internacionales registran un promedio de 110 toneladas de caña de azúcar por hectárea, en la región de la Cuenca del Papaloapan, donde se ubica el ingenio San Cristóbal, que es el mas grande de Latinoamérica, los rendimientos son de alrededor de 80 toneladas de caña de azúcar por hectárea; en tanto en la región de Atoyac, donde se ubica el ingenio El Potrero, que es el segundo más grande de Latinoamérica, los rendimientos fluctúan entorno a las 75 toneladas de caña de azúcar por hectárea; otras regiones donde incluso el gobierno del estado en este mismo año ha estado invirtiendo para preservar la actividad cañera en la región, como es el caso de Martínez de la Torre, donde se localiza el ingenio Independencia, los rendimientos de caña por hectárea son de alrededor de 50 toneladas. Podrían seguirse señalando otros indicadores que dan cuenta de la crisis agrícola veracruzana, acaso como el café con su perdida de liderazgo territorial y desplome de los precios, o como los cítricos que siendo otros de los cultivos de mayor importancia en el estado de Veracruz, tiene problemas de plagas y de comercialización; sin embargo, la evidencia es clara.

En lo que corresponde al sector ganadero, si bien el estado de Veracruz sigue siendo el mayor productor de ganado vacuno a nivel nacional, el numero de cabezas de ganado que actualmente existen en la entidad, son el mismo numero que existía en 1980 (1); es decir que la producción per cápita de ganado vacuno se ha reducido significativamente, en tanto el numero de cabezas de ganado sigue siendo el mismo, mientras que, por su parte, la población de veracruzanos ha seguido en aumento; más aún, los índices de agostadero se han ampliado y empiezan a surgir nuevas cuencas ganaderas de manera natural sin que, incluso, el gobierno del estado tenga una clara percepción de estos cambios territoriales en los patrones ganaderos.

En el renglón de pesca Veracruz ocupa el quinto lugar a nivel nacional; no obstante, este quinto lugar no se debe a sus amplios litorales, ya que, en este caso, la infraestructura para la captura de peces no solo es obsoleta, sino además esta inservible. El hecho de que Veracruz ocupe el quinto lugar en la producción de peces, se debe a que existe un importante numero de granjas piscícolas que, aun cuando se preservan bajo un sentido de economías de subsistencias, registran una importante aportación en términos de volumen.

En materia silvícola se registra una fuerte corrupción por parte de las autoridades que tienen la responsabilidad de resguardar el inventario boscoso y selvático, así como una importante irresponsabilidad de dichas autoridades, por impulsar proyectos alternativos y de subsistencias a las comunidades que no tienen otra fuente de energía para sus hogares que no sean los mismos árboles y que, en su caso, están desmontando importantes áreas boscosas y de selva para ampliar la frontera agrícola, que les permita captar recursos que otorgan instituciones federales. Lo cierto es que el inventario selvático y boscoso en el estado de Veracruz registra importante reducción, a tal grado que está impactando en los volúmenes de escurrimientos hídricos, así como esta incidiendo en la variación de los climas en el ámbito regional.

A nivel de sistemas de ciudades y ciudades medias en la entidad, la situación es dramática, se registran altos índices de desempleo y la migración da cuenta de la falta de oportunidades y empleos que permitan retener a la población económicamente activa, principalmente con estudios profesionales. En las ciudades medias del estado de Veracruz ( Poza Rica, Xalapa, Veracruz, Veracruz- Boca del Río, Córdoba, Orizaba, Minatitlán y Coatzacoalcos) la estructura de la población en el rango de PEA ha variado dramáticamente; casi en todas estas ciudades existen un 8% más de población femenina que de población masculina; esto, como resultado de los flujos migratorios interestatales e internacionales que se registran en estos centros urbanos.

La ventaja comparativa que tiene el estado de Veracruz en materia de micro sistemas de áreas urbanas en el estado, no están siendo consideradas como áreas estratégicas de desarrollo, crecimiento económico y crecimiento del empleo; por el contrario, la lógica de la toma de decisiones sigue siendo centralista y desde una perspectiva generalizadora de los fenómenos que se registran en la entidad.

Evidentemente el estado de Veracruz no cuenta con un sector industrial distribuido en grandes áreas de su territorio, o de manera estratégica, para generar un efecto de crecimiento económico difundido en todo el estado, esta situación y la falta de una estrategia de fortalecimiento industrial, condiciona el rezago que vive este sector en la entidad.

Se podrían seguir citando algunos elementos que dan sustento a las afirmaciones que se han realizado en términos de grave rezago en materia de desarrollo marginación, pobreza, crisis agropecuaria, desarticulación rural y urbana en el estado de Veracruz; sin embargo, no es objeto de este trabajo realizar en profundidad un análisis de estos elementos, la intención es señalar que en la medida que sigan existiendo estas contradicciones socioeconómicas en la entidad, y no se atiendan con políticas publicas eficientes, en el estado de Veracruz se seguirán agudizando las condiciones que muy probablemente den margen al surgimiento de actores sociales y políticos que, en otros momentos, han estado muy activos en la entidad. No solo se trata de los grupos de poder local emergentes; sino además, de aquellos actores políticos independientes que podrían incidir en los niveles de gobernabilidad que se puedan registrar en los próximos años.

Grupos de poder local

Hasta antes del 5 de septiembre pasado, la gobernabilidad en Veracruz estaba sustentada en los vestigios de un partido de estado que se resistía a ceder los espacios de poder que durante muchas décadas había detentado. La gobernabilidad se soportó en la preservación de grupos de poder local que, en muchas ocasiones, ya no tenían ni el consenso ciudadano ni la fuerza propia para permanecer como grupos hegemónicos en el ámbito local, sino era bajo un control político institucionalizado desde el gobierno estatal que los reconocía como interlocutores y representantes de los intereses de las diversas fuerzas políticas regionales.

Desde finales del siglo pasado, existían antecedentes como para poder argumentar que muchos de los grupos de poder local ya no mantenían el control político y electoral en sus zonas de influencia: la Jornada Electoral de septiembre del 2000, arrojó la evidencia de que en Veracruz se registraba un resquebrajamiento de las estructuras corporativas, así como el surgimiento de nuevas formas de participación directa de la ciudadanía, que tendía a actuar en razón de criterios más individuales y valoraciones propias, resultado, entre otros factores más, de una crisis de representación política partidista y de una ampliación de las formas de participación y expresión ciudadana, lograda por una lucha permanente que diversos actores políticos habrían sostenido en contra del partido de estado y de los gobiernos emanados de éste, tanto en el ámbito nacional como estatal.

En este escenario, en el estado de Veracruz, se advertía con claridad que el partido de estado había cometido el error de no haber renovado alianzas con nuevos grupos de poder local emergentes que, con mayor aceptación ciudadana demostrada en las urnas, reclamaban el derecho de ser los interlocutores de las demandas ciudadanas de la región ante las instancias de gobierno estatal y federal.

El 6 de julio del 2003, como resultado del proceso federal electoral, se advirtió un proceso de reconfiguración territorial de las preferencias ciudadanas, que tendía a romper los esquemas de presunto control político partidista: las principales fuerzas políticas contendientes recibieron un revés en sus presuntos bastiones electorales y, de manera inesperada, obtuvieron el triunfo en distritos y municipios donde no habían ponderado su presencia.

En el ambiente electoral flotaba una percepción de desconcierto sobre el capital político real con que cada partido contaba, y con el cual habría de enfrentar las elecciones de la sucesión gubernamental, del poder legislativo y de los ayuntamientos. Un factor que de manera relevante incidía en este ambiente de desconcierto, era el desconocimiento sobre la tendencia del voto que se habría de registrar por parte del voto abstenido y que frente a un proceso de alta competencia podría acudir a las urnas el 5 de septiembre del 2004.

Los mejores analistas políticos que discutieron sobre las tendencias del voto expresado territorialmente tuvieron amplio margen de error en sus predicciones. No fue el fenómeno de un 11 de marzo español donde la mayor parte de la población se pronuncio por un partido político en especial: no. Por el contrario, es un 5 de septiembre, que acaso se repita dentro de 3 años a nivel nacional, donde el ciudadano acudió de manera copiosa a las urnas y expreso de manera clara que reprobaba la oferta política que le presentaban los partidos políticos en contienda: no fue una reprobación pasiva como en otros procesos electorales, fue una participación activa, donde el candidato que obtuvo mayor numero de votos registro una oposición de alrededor del 60%.

La lectura de los resultados electorales no es en términos de cuantos ciudadanos votaron a favor del candidato ganador y de los perdedores, sino cuantos votaron en contra de estos y de sus ofertas políticas: esto, en esencia, advierte sobre los márgenes de gobernabilidad sobre los que de inicio habrá de ejercer la acción de gobierno el candidato triunfador.

De esta forma, entonces, el punto de discusión se remite a las modificaciones que en su programa electoral, para convertirlo en plan de gobierno, tendrá que realizar el gobernador electo de Veracruz.

¿Qué elementos faltaron o estuvieron ausentes en la oferta política de los candidatos, que fueron reprobados por la ciudadanía?

¿Cuáles son las propuestas, objetivos, compromisos y acciones que tiene que llevar a cabo el nuevo gobierno para ampliar el margen de credibilidad y de aceptación ciudadana?

¿Qué deslindes, acciones de castigo, estrategias de inclusión ciudadana y proyectos de desarrollo tiene que proponer el nuevo gobierno?

¿Es acaso su visión de desarrollo y progreso la que aceptan los veracruzanos?

Sobre la estructuración del nuevo gabinete se ha señalado la inclusión de representantes de otras fuerzas partidistas ¿Se ha ponderado que en su inclusión no todo es capital político, sino que habrá de pesar su perdida de legitimación ciudadana, que precisamente fue la causa por la que perdieron?

Al momento, el margen de gobernabilidad y operación política de la nueva administración estatal se muestran bastante reducidos. El escenario apunta hacia la necesidad de configurar una administración altamente eficiente que sea capaz de ejercer la acción de gobierno desde este reducido margen de gobernabilidad, con el riesgo de que al cometer errores, surjan en el ámbito local, situaciones de ingobernabilidad, como resultado de un proceso de redefinición de las fuerzas locales: el surgimiento de nuevos actores políticos y la resistencia a perder espacios de poder de aquellos de orden tradicional.

La reconfiguración política electoral en Veracruz, luego del 5 de septiembre, se ha expresado en términos de representaciones políticas partidistas en un ambiente de presunta pluralidad en la distribución de los escaños del poder legislativo y de las alcaldías. El PAN domina en el mismo número de ciudades medias que el PRI (PAN: Poza Rica, Orizaba, Veracruz y Veracruz-Boca del Río; el PRI, en Xalapa, Córdoba, Minatitlán y Coatzacoalcos.); Todos los partidos políticos (PAN, PRI, PRD y Convergencia) se disputan las áreas urbanas en transición; y, las áreas rurales son peleadas por el PRI, PRD, Convergencia y PRV.

Actores políticos independientes

En el ámbito institucional se habla de pluralidad que no es sinónimo de gobernabilidad, en la medida que ésta dependerá de acuerdos y dialogo político; sin embargo ¿Este escenario realmente asegurará situaciones de gobernabilidad frente al resto de los actores políticos, principalmente de aquellos que no participaron como tales en la contienda electoral? Habría que puntualizar que en el caso de Veracruz, existen más de 1500 agrupaciones políticas y sociales, cuyas demandas no fueron incluidas en las plataformas electorales de candidatos y partidos políticos.

Cuando se afirma que el gobierno del Gobernador Miguel Alemán corrió con mucha suerte para garantizar espacios de tranquilidad en la entidad, todo apunta a que se habla con verdad, pues un gobierno con estas características, sin una coyuntura favorable de alternancia en el poder a nivel federal y una desarticulación de las fuerzas de izquierda a nivel estatal, producto de sus pugnas intergrupales, probablemente hubiera enfrentado situaciones de alto riesgo, por supuesto, para desgracia de los veracruzanos.

Los actores sociales no mueren: nuevamente surgirán a la escena, luego de que se diluye el efecto de la coyuntura de la alternancia en el poder, y a partir de una valoración de los resultados alcanzados por una administración saliente. Estos actores también cuentan y en el caso de Veracruz pueden ser determinantes en los niveles de gobernabilidad que habrán de registrarse en los próximos meses.

Con el propósito de dar soporte a lo antes expresado, se podría señalar que hacia finales del gobierno de Patricio Chirinos Calero, la efervescencia política en el estado era de alto riesgo, en tanto por lo menos se tenian detectado 3 grupos armados con fuerte presencia en el norte y centro sur del estado de Veracruz.

En la meseta de Metlaltoyuca, con desplazamientos hacia los municipios de Huejutla, Hidalgo; y de Ixhuatlán de Madero, Benito Juárez y Chicontepec, en Veracruz, se estuvieron avistando grupos armados con vestimenta paramilitar que habrían realizado acciones de delincuencia en esta zona; así mismo, se habrían detectado hacia 1996, campamentos y adiestramientos paramilitares, buzones de armas y testimonios de los pobladores de la región sobre la existencia de este campamento guerrillero. Al respecto, habría que citar la presencia del EPR en la región de Nuevo Necaxa, en el estado de Hidalgo, que en 1996 hiciera circular diversos comunicados que daban cuenta de su presencia.

En la región de Zongolica hacia finales de los noventas se habría confirmado la presencia de un grupo armado que en sus urgencias de desplazamiento habría dejado en el camino buzones de pertrechos militares y armamento de alto poder. Este era un grupo de guerrilleros que guardaba importante comunicación con el campamento "Nueva Esperanza", que estaba localizado en la Sierra Negra de Oaxaca y que incursionaba hacia la zona de Tezonapa, Omealca y Córdoba, en el estado de Veracruz. Por supuesto, es de todos conocido la casa de seguridad del EZLN denominada "Almendros", que fue localizada en Yanga, así como las de Orizaba.

En conjunto, estos 3 campamentos guerrilleros integraban el Frente Paracentral, que era a su vez una expresión del EZLN; cuya presencia en Veracruz esta documentada desde antes de 1994, precisamente cuando el Ejército Campesino Independiente de Liberación Nacional (ECILN), tuvo sus primera apariciones en la región de Playa Vicente en el estado de Veracruz. Son precisamente estos grupos armados los que habrían tratado de operar en 1994, justo cuando surgía el EZLN en el estado de Chiapas; su responsabilidad, en aquel momento, habría sido dinamitar el puente carretero de Metlac (el que une a Córdoba con Orizaba), derribar las torres de alta tensión que traen energía eléctrica de las presas hidroeléctricas del estado de Chiapas y que cruzan a la altura de la comunidad de Azumbilla (en la sierra de Zongolica), así como sabotear torres de energía eléctrica que están articuladas con la planta Núcleo eléctrica de Laguna Verde, entre otras muchas acciones de sabotaje.

Lo cierto es que hacia el año 2000, todos estos grupos guerrilleros registraron un gran repliegue en la medida que los ciudadanos, con su voto, optaron por un cambio pacifico a nivel nacional y propiciaron la alternancia en el poder, a nivel federal.

Hoy en día, el cambio prometido no se ha cumplido, el descontento ciudadano es muy grande y peor aun las condiciones de desarrollo son muy precarias a nivel nacional y, como ya se ha comentado, extremadamente graves en el estado de Veracruz. Definitivamente estos actores políticos no se suicidaron de manera colectiva para desaparecer del escenario veracruzano. Sin bien es posible que varios de estos actores hayan migrado hacia los Estados Unidos u otros estados del país, es muy probable que muchos de ellos estén tratando de capitalizar una coyuntura política que sea favorable a sus intereses.

En este sentido, un ambiente propicio para que sus discursos y acciones puedan tener nuevamente capacidad de consenso entre la población en general, precisamente son las condiciones de marginación, pobreza , rezago, crisis agropecuaria, desempleo y perdida del ingreso real, como es el caso de la realidad veracruzana. Por ello, es que se señala que si acaso la próxima administración gubernamental del estado de Veracruz, no atiende estos problemas estructurales del desarrollo, las condiciones de gobernabilidad habrán de reducirse de manera dramática, con riesgo de presentarse situaciones de ingobernabilidad en diferentes puntos del estado. Ciertamente, la reflexión podría apuntar hacia una percepción catastrófica; sin embargo, el hecho de que actores políticos independientes estén regresando a las calles para expresar su inconformidad ciudadana, puede ser un catalizador de las condiciones de ingobernabilidad que en los próximos años podrían registrarse en el estado. En palabras de Galileo Galilei; y sin embargo, "....la tierra se mueve...".

Nota:

  1. De hecho, en 1970 se habrían registrado 2 millones 267 mil 10 cabezas de ganado en la entidad veracruzana; para 1980, el número de cabezas se había incrementado significativamente a 4 millones 709 mil 321; en 1988 sufrió un ligero descenso pues su población fue de 4 millones 6 33 mil 257; mientras que para 1991 fue de 4 millones 766 mil cabezas de ganado bovino en Veracruz. Como se puede apreciar, la población ganadera creció significativamente de 1970 hacia 1980; sin embargo, debe resaltarse que de 1980 a 1991, la población de ganado bovino se mantuvo sin crecimiento; en resumen, se puede decir que esa década fue de estancamiento para la actividad ganadera bovina en el estado de Veracruz. Hoy en día, como resultado del Tratado de Libre Comercio con América Latina puesto en operación, la actividad ganadera se ha visto afectada en la entidad veracruzana; de hecho, la población ganadera en Veracruz disminuyó durante la década de los noventa y hasta el 2001: la población de bovinos se redujo al pasar de 4 millones 766 cabezas a 4 millones 125 mil 580 cabezas de ganado.