Guadalupe Pabello Martínez
El Cabildeo, Instrumento Indispensable Para la Gobernabilidad Democrática
Guadalupe Pabello Martínez
La nueva integración del poder legislativo veracruzano hace indispensable el equilibrio con el ejecutivo en la toma de acciones y decisiones en forma compartida. La pluralidad obliga a la conciliación de intereses de los actores políticos, de lo contrario la situación gubernamental caería en la confrontación, donde estaría presente la atomización de los intereses públicos y cada actor político trataría de imponer su propia agenda gubernamental.
El concepto de "gobernabilidad", es común que se exprese como la capacidad del Estado para, simplemente, poder gobernar.
Los pasados comicios estatales son la base para expresar nuestras opiniones sobre lo que consideramos como a gobernabilidad democrática del Veracruz que deseamos. A partir de este periodo electoral que demostró la racionalidad del ejercicio ciudadano al sufraga, la expresión de la ciudadanía deja de manifiesto la necesidad de construir equilibrios entre los poderes y sus espacios de ejercicio del mismo, con transparencia y con el aporte de los consensos.
Si bien es cierto la expresión de gobernabilidad se aplica indiscriminadamente referente al ámbito político; más allá, de la manifestación pública. Porque la construcción de esta implica la conjunción de todas las herramientas de acción gubernamental: lo económico, lo social, lo político, y cuenta con sus indicadores básicos.
Gobernabilidad es el buen gobierno, el gobierno de bienestar, pero para disfrutar de este es necesario organizar los elementos que dan la estabilidad como es gobernar en un estado de derecho, del imperio de la ley, la tolerancia y el respeto a los grupos de oposición, la transparencia en los procesos políticos, permitir la expresión genuina de la prensa, sin censura sin línea, sin criterios editoriales demarcados por la clase política, la transparencia en la aplicación de los recursos públicos y la rendición de cuentas.
Lo anterior se desarrolla en tanto el poder ejecutivo no sea concentrador de las decisiones y de los poderes del estado, los organismos públicos y los gobiernos locales, permitiendo su fortalecimiento institucional.
Para lograr un mayor avance en la materia de una real y verdadera gobernabilidad democrática considero un punto fundamental:
FORTALECIMIENTO DE LA ORGANIZACION INTERNA DEL PODER LEGISLATIVO Y CABILDEO.
- Promover una participación igualitaria e inclusiva en el cuerpo legislativo.
- Promover la formación y capacitación de legisladores y del personal legislativo.
- Apoyar estudios y reformas constitucionales amplios y de carácter participativo;
- Promover y apoyar la consolidación del cabildeo.
En este cuarto punto, permítanme insistir, como neurálgico en el Veracruz después del 5 de septiembre del 2004, la sociedad civil y su interlocución legítima, válida y significativa como el vínculo promotor del constructor de los equilibrios del poder y/o entre los poderes, los organismos públicos, entendiéndose este como los partidos políticos, de ahí la importancia de generar el cabildeo.
En antaño, sólo hace unos meses y parecen años de la elección 2004, los partidos políticos vigentes en la entidad veracruzana y el gobierno asumían todo el proceso político, quedando al ciudadano sólo la elección de las autoridades cíclicamente. Tal parece una división del trabajo de la política entre los ciudadanos y la clase política: el pueblo elegía a las autoridades para que decidan y gobiernen, correspondiéndole a los partidos la exclusividad de la intermediación entre la sociedad y el estado.
La gran irrupción en las urnas de la sociedad civil veracruzana, se cubre de vigencia y presencia, innegablemente, asume un rol de voto racionalizado e interpretado como el referente de la consolidación de la democracia veracruzana, donde propone una relación diferente frente al estado y los partidos, marcada por la colaboración, antes que por el enfrentamiento, en la tarea que debe ser común de democratizar la democracia, mismo que aún fuerzas oportunistas siguen negando su participación.
Hechos, si hechos que vivimos todos, pero en este espacio heterogéneo veracruzano es donde la sociedad asumió su cuota de responsabilidad, en la consolidación de la democracia y la gobernabilidad del sistema político, no aceptarlo es desconocer los hechos, por tanto la historia que escribimos todos los inscritos en la lista nominal de electores.
Esto transmite aún más la disminución en la legitimidad y credibilidad que se le había otorgado a los partidos políticos.
Por otro lado, ha ocurrido también que la función de intermediación entre la sociedad y el Estado, ejercida por los partidos políticos, ha sido cada vez más limitada y ante las circunstancias de beligerancia de menor credibilidad. La propia consolidación de la democracia con la apertura a una mayor participación, la complejidad de lo económico, lo social y lo político, así como la consolidación de grupos sociales y sectoriales emergentes, introduciendo nuevos temas y preocupaciones que no siempre han sido asumidos por los partidos políticos, ha dificultado enormemente la articulación oportuna y eficiente de estos múltiples y frecuentemente contradictorios intereses, para presentarlos en forma de demandas al Estado y a sus diferentes órganos.
La participación en la elaboración de las grandes decisiones sin querer desplazar a las autoridades u órganos a los que la constitución y las leyes confieren esta potestad, es otra forma de complementariedad. La sociedad civil puede aportar otras perspectivas y otras alternativas de soluciones, al tiempo de que su participación en la elaboración de las decisiones facilita su defensa e involucramiento en la ejecución de las mismas.
Por esto el fomento del cabildeo entre los órganos legislativos y la sociedad civil es necesario e inminente, porque no todo lo que plantean los dirigentes de los partidos políticos es necesariamente lo que busca o necesita la sociedad, claro la heterogeneidad da la misma hace necesario una articulación para fomentar el surgimiento de interlocutores válidos frente a los demás actores.
Sobre todo un interlocución que no sea desacreditar, sino construir, y cuyo fin es contribuir a ser bien gobernados y no a gobernar.
Entremos en la materia del cabildeo es la capacidad para alcanzar un cambio específico en un programa o proyecto gubernamental, también es la capacidad de influir en un actor con poder de decisión. Es decir, el cabildeo implica poder participar de manera directa en el diseño, la ejecución, el monitoreo y la evaluación de los programas gubernamentales o en el impulso de leyes o reglamentos. Por este motivo se requieren tres aspectos a desarrollar en el proceso del mismo: investigar, consensar y negociar.
Para lo cual debemos entender que este tiene sus características específicas como:
- Impulsar cambios específicos en políticas institucionales
- Que generalmente es abierto y público
- En el que se recrea la democracia de manera integral
- En el que se capacita a los ciudadanos para la influencia política Educativa en el que se rescatan, tanto los saberes profesionales y prácticos de los ciudadanos.
- Que fomenta el trabajo de red entre grupos o instancias civiles, sociales y políticos.
La gran herramienta político social del cabildeo esta en sus capacidades como son:
- Capacidad de consensar una propuesta al interior de los grupos para que tenga el mayor respaldo y consistencia
- Capacidad para incidir en instancias gubernamentales
- Capacidad para influir sobre un actor con poder de decisión.
- Capacidad para iniciar un proceso de cambio social que implica la construcción de una nueva relación ciudadanía-gobierno.
Porque la perspectiva equivocada del cabildeo se le llama a los acuerdos no públicos entre los poderes del estado, por tanto la promoción de agentes de cabildeo sustentan un gran margen de movilidad en la gobernabilidad y queda claro que esta fuera del: amiguismo, del coyotaje o del tráfico de influencias, actividades que se han desarrollado a veces con esta etiqueta. El cabildeo es una actividad sistemática que busca influir en las personas involucradas en la toma de decisiones mediante una comunicación efectiva sustentada en los argumentos.
La nueva integración del poder legislativo veracruzano hace indispensable el equilibrio con el ejecutivo en la toma de acciones y decisiones en forma compartida. La pluralidad obliga a la conciliación de intereses de los actores políticos, de lo contrario la situación gubernamental caería en la confrontación, donde estaría presente la atomización de los intereses públicos y cada actor político trataría de imponer su propia agenda gubernamental. Lo anterior dificulta el ejercicio del poder y las acciones de gobierno, lo cual compromete la certeza y la confianza de los programas gubernamentales y pone en riesgo la gobernabilidad democrática.


















