Eduardo de la Torre Jaramillo
Veracruz: Las Reformas Deseables (*)
Eduardo de la Torre Jaramillo (**)
"La historia de Occidente se hace de día. La historia de México se hace de noche. El pueblo del sol se encuentra en tinieblas. El itinerario de Occidente va de este a oeste, viaje diurno; el de los mexicanos sólo puede ser de oeste a este, trayecto nocturno"
Ikram Antaki
Los resultados de la pasada elección local nos producen una serie de reflexiones sobre el fututo inmediato de la entidad, en todos los rubros: económico, político, social y cultural, quizá el primer hecho político a analizar sea la situación del PRI, quien políticamente ahora es primera minoría, ---al menos en las alcaldías y el Congreso (1)---; inclusive podemos afirmar que asistimos a un momento posthegemónico de ese instituto político, además hay que ver la posible gestación de una sociedad pluralista; inclusive la propia situación electoral apunta evidentemente a un gobierno dividido durante los próximos tres años, así como también a gobiernos yuxtapuestos (2) en el ámbito municipal.
Dado lo anterior, es necesario realizar una nueva arquitectura institucional que sea pluralista y democrática, partiendo de que, de ahora en adelante ningún partido político será mayoría en la entidad ni en el país, es así como se tiene que realizar una serie de acciones radicales en el ámbito gubernamental, ya que el reformismo está agotado, inclusive se tiene que rechazar el llamado al consenso para preservar el status quo; y quizá para evitar la parálisis y los atascos, éstos solo se podrán superar por la vía del orden, los acuerdos y el prestigio de la política.
En caso de realizar lo anterior, se tendrían que definir las nuevas reglas del juego político (3) en la entidad que garanticen la gobernanza y la gobernabilidad, la primera la entendemos como el entramado institucional diseñado por los actores estratégicos (4), y la segunda como la capacidad del gobierno conferida por el referido entramado institucional. La retroalimentación es indispensable, por supuesto que depende de la calidad de las instituciones que se construyan, en caso de que esto no exista, asistiríamos a nuevos archipiélagos de ingobernabilidad.
Partiendo de lo anterior, quizá la primera parte a reformar sea el rubro electoral, éste como la redefinición del subsistema electoral, es decir las leyes, sus instituciones y sus actores, y con lo cual poder modificar el actual modelo de competencia político-electoral, y para desarrollar lo anterior propongo el rediseño de tres leyes, dentro de la nueva relación Ejecutivo-Legislativo, rechazo el miope manifiesto de los nuevos diputados del PRI que apareció publicado recientemente:
- Ley de Participación Ciudadana, la cual tiene que reorganizar lo respectivo al plebiscito, referendo, iniciativa popular e incluir la posibilidad de la revocación del mandato, perfilar los Consejos Ciudadanos y Comunitarios y dotarles de atribuciones, además de asignarle un porcentaje a los procesos de consulta para que sea válido legal y legítimamente.
- Ley del Instituto Electoral, en donde se reorganizaría en su totalidad, dotándole de una autonomía plena, en la cual la elección de los consejeros ciudadanos fueran electos por medio de una convocatoria pública emitida por el órgano electoral y posteriormente se envíe al Congreso Local para que una comisión plural realice el dictamen correspondiente de los aspirantes. Además, se tiene que rehacer el Tribunal Electoral Estatal.
- Ley de Instituciones Políticas y de Procedimientos Electorales, la cual tendrá que flexibilizar la creación de los partidos políticos estatales, la figura de la candidatura común, así como también reorientar el financiamiento público y transparentarlo, abrir un capítulo de observadores electorales y encuestas, y quizá lo más importante sea que el propio Instituto Electoral vigile que las tarifas sean iguales para todos los partidos políticos, además del uso equitativo de los espacios públicos entre los partidos, a través del catálogo de horarios y tarifas, las cuales no serán superiores a las de publicidad comercial
En el rubro de la nueva gestión pública, ésta se tiene que traducir en la modificación y creación de algunas secretarías e institutos, tales como la de Medio Ambiente, fusionar la SEDECO y SEFIPLAN, crear la Secretaría de la Modernización Administrativa y Controlaría. Asimismo, reasignar el presupuesto, particularmente en la Procuraduría General de Justicia y el Tribunal Superior de Justicia, destinándoles el presupuesto del órgano electoral que ---ya no será permanente--- (mínimo se podrían asignar 25 millones de pesos a cada uno). Además, transformar la oficina del programa de gobierno en una secretaría técnica mucho más austera. El objetivo será hacer del nuevo gobierno un órgano eficiente, eficaz y económico (5) para la población.
Sin embargo, para desarrollar lo anterior, se tiene que instrumentar un modelo de desarrollo, recentrando a la parte política, es decir, reconstruyendo una nueva estatalidad en la entidad, en donde una de las funciones de la próxima secretaría general de gobierno sea direccionar el desarrollo a través de una vinculación mucho más directa con los municipios, en esta línea de gobiernos yuxtapuestos y realizar una planeación gubernamental estratégica a mediano plazo, a través de una Agenda para el Desarrollo Veracruzano, invirtiendo esta fase de desarrollo desde los municipios y regiones hacia el estado, sin desvincularnos del entorno nacional y la posible inserción a la globalización, esto no solo aplicado en el próximo Plan Estatal de Desarrollo, el cual tendrá que ser más realista y acorde a la situación veracruzana. En fin, hacer realidad la mesoeconomía en este estado, desde la glocalización.
Empero, el problema central del nuevo andamiaje político en Veracruz, es que la generación que presidirá el próximo gobierno es una generación cansada, ofuscada y no aparece un relevo airoso y competente, sino lo que más se esfuerzan en evidenciar es su inmadurez aunado a los grados de decrepitud, tan solo por citar a los cacicazgos "pluralistas", añejas corrupciones, el largo inventario de abusos, el rancio lenguaje, la imaginación ausente, la vulneración sistemática del Estado de Derecho, la ausencia de la cultura de la legalidad, inclusive la persistente negativa a respetar la división de poderes, en fin solo se encuentran en la rebatinga de la inmediatez.
Finalmente, es pertinente reconocer que la nueva democracia mexicana se ejerce sin demócratas.
Notas:
- A pesar de la "chicana" que realizó la mayoría mecánica del PRI y el IEV con la interpretación de la asignación de las diputaciones plurinominales, ésta seguramente será revocada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en las próximas semanas.
- Este fenómeno político se da cuando una unidad territorial bien definida (como un estado o una municipalidad) es gobernada por un partido diferente al que controla la unidad territorial más grande (que puede ser la Federación o el Estado).
- En estricto sentido las instituciones políticas son las reglas que rigen el juego político.
- Son aquellos que cuentan con recursos de poder suficientes para impedir o perturbar el funcionamiento de las reglas o procedimientos de toma de decisiones y de solución de conflictos; en síntesis, son actores con poder de veto (AECV) sobre una determinada política.
- Des y postburocrático.
* Ponencia presentada en el Foro "La gobernabilidad en Veracruz: reflexiones en voz alta", organizado por el CETRADE, 21 de octubre de 2004, Xalapa, Ver.
** Director General de Glocal Consultores Asociados.


















