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Entre los problemas que en lo inmediato deben resolverse para hacer posible una óptima calidad en la educación pública, están los que involucran a la formación de maestros. La enseñanza que se imparte en las escuelas normales y en instituciones similares del sector educativo enfrenta en Veracruz deficiencias añejas, las cuales se agravan con la descentralización que impuso la reforma educativa de 1992.

Formación docente en Veracruz, realidad por alcanzar

Ricardo Gómez Leyva *

 

La formación docente es importante para todo sistema educativo moderno desde el punto de vista económico, institucional y pedagógico. Las instituciones que se requieren hoy para la formación de docentes deben fomentar, sobre todo, el cambio de actitud de los maestros buscando generar innovaciones para mejorar la calidad de la educación.

Se precisa entonces de instituciones cuyos formadores generen el desarrollo de la personalidad de los alumnos a partir de diversas estrategias, tanto en la formación inicial como en la formación continua o permanente; instituciones con gran capacidad de respuesta a los cambios tanto en el ámbito pedagógico como en el de los conocimientos científicos, prácticos y actitudinales.

Ante un mundo tan cambiante, los profesores deberán capacitarse, actualizarse, y perfeccionar sus conocimientos y técnicas, además de buscar el equilibrio entre las competencias propias de su asignatura con las habilidades pedagógicas. La calidad de la educación dependerá de la formación del profesorado tanto de la inicial como de la continua o permanente.

Los retos de la formación inicial

Si se entiende por formación inicial aquella que reciben o recibieron los docentes en diversas instituciones educativas para lograr un nivel de competencia que les permita ejercer la docencia, esta formación comprenderá básicamente cuatro áreas generales: la científica, la pedagógica, la práctica y la actitudinal. Y la modalidad que asume esta formación puede ser escolarizada o semiescolarizada.

Asimismo, la formación permanente se dirige a los docentes en servicio, quienes laboran como profesores en diversas instituciones educativas. Esta formación se traduce generalmente en superación profesional, actualización o capacitación.

En el nivel básico, la formación inicial enfrenta la necesidad de adaptarse a los recientes cambios en los programas y planes de estudio de los niveles preescolar, primaria y secundaria, ya que éstos marcan la especificidad de los nuevos requerimientos en cuanto a la formación de los docentes. Ello ha dado lugar a la creación de nuevos planes de estudio que ya se ejercen en diferentes normales de formación inicial. El nuevo plan y sus respectivos programas para la licenciatura de educación primaria entran en vigor durante el ciclo escolar 1997-98, de manera que hoy día sólo dos generaciones cursan el antiguo plan de estudios.

Estos cambios en los currículos obedecen a las políticas de carácter nacional, enmarcadas como prioritarias por la Secretaría de Educación Pública y el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB) suscrito en 1992.

Hasta ahora, la experiencia ha mostrado que es insuficiente cambiar los planes y programas de estudio, pues se debe considerar también el papel que el docente desempeña dentro del ámbito de las modificaciones curriculares. De aquí que los retos fundamentales lo constituyan la capacitación, la actualización y la superación profesional de los docentes, de tal manera que logren cubrir los nuevos requerimientos curriculares para las diferentes asignaturas, enfoques, contenidos, materiales y propuestas didácticas.

Una de las grandes amenazas a las que se enfrenta la implantación del nuevo currículum formal es la escasa comprensión del mismo, su no aceptación y hasta su rechazo por parte de los docentes. De aquí la importancia y la especial atención que merece la manera como los estudiantes normalistas incorporarán adecuadamente los conocimientos, tanto conceptuales como procedimentales, y desarrollarán habilidades sociales; lo cual hace imprescindible el apoyo sistemático a los alumnos en la adquisición de competencias de investigación y la realización de las prácticas en los diferentes semestres. Todo ello implica -en esencia- modificar el sentido de las actividades académicas y la transformación de la práctica profesional. Tal es el reto para los docentes encargados de la formación de profesores.

Actualización magisterial

Por formación permanente se entiende la actualización y la capacitación de los docentes en servicio. En el caso de la actualización, la dirigida a los docentes de preescolar, primaria y secundaria está enmarcada de igual manera por las diversas curriculas de los distintos niveles de la educación básica. Los cambios relativamente recientes han transformado los enfoques, los contenidos de las asignaturas, las didácticas específicas, la organización del plan de estudios y los propósitos formativos fundamentales, así como los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales.

Es necesario considerar el avance experimentado por las ciencias de la educación, las experiencias aplicadas en diferentes partes del mundo y el avance tan acelerado de 1a ciencia y la tecnología; tales factores deben ser tomados en cuenta, en lo que a la actualización se refiere, ante la necesidad de que los docentes conozcan las problemáticas específicas de los distintos niveles educativos y ambientales en los que se desempeñan así como el asumir actitudes de búsqueda de solución de las mismas. De igual manera, el conocer la relación curricular entre los diferentes niveles educativos, tanto en general como por áreas y asignaturas, coadyuvará a lograr un manejo adecuado de éstas últimas en sus respectivas líneas curriculares.

En el estado de Veracruz, el Gobierno Federal implementó, en coordinación con la SEC, el Programa Nacional de Actualización Permanente (PRONAP), a través de un sistema de Centros Regionales de Actualización de Maestros (CRAM) con el fin de generar la actualización de los docentes del nivel básico.

El PRONAP encuentra su antecedente inmediato en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB) firmado en 1992, documento que establece los lineamientos para que las instituciones dedicadas a la formación docente pasen a ser de jurisdicción de los gobiernos estatales, y donde también se conviene la instauración de un programa de actualización del magisterio a nivel nacional, el cual se denominó, en el ciclo 199293, "Programa Emergente de Actualización del Magisterio" (PEAM), y durante el ciclo 1993-94 "Programa de Actualización del Magisterio" (PAM). Ambos tuvieron como objetivo central "fortalecer en el corto plazo los conocimientos de los maestros y coadyuvar asía un mejor desempeño de su función". Sin embargo, lo más que se logró fue que los maestros conocieran el nuevo plan de estudios.

El Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 señala la prioridad de que los profesores de los tres niveles de la educación básica reciban el programa de actualización, el cual se orienta substancialmente a "facilitar el conocimiento de contenidos y enfoques de los nuevos planes de estudio, así como proveer la utilización de nuevos métodos, formas y recursos didácticos congruentes con los propósitos formativos del currículo". Para este fin se requiere crear una plataforma común de competencia didáctica y posteriormente ofertar opciones más avanzadas de actualización, lo cual es actualmente el propósito central del PRONAP

Asimismo, el PRONAP hace hincapié en la necesidad de capacitar a docentes y directivos, aunque de manera voluntaria; además establece puntajes para la movilidad horizontal dentro de la carrera magisterial, con opciones de cursos de carácter nacional y estatal. Las distintas modalidades tienen como función primordial mejorar la práctica educativa y la calidad del aprendizaje de los estudiantes.

La oferta de cursos en Veracruz

Aunque los cursos nacionales, los cursos estatales y los talleres generales buscan la actualización de docentes, directivos y asesores técnico-pedagógicos de todos los niveles y modalidades de la educación básica en servicio, los cursos tienen como característica principal que su diseño se basa sobre todo en la autoenseñanza y la autogestión. Hasta ahora, los cursos ofertados a nivel estatal así como los nacionales presentan notorias deficiencias.

La Coordinación Estatal de Actualización se encarga de los cursos estatales, los cuales tienen como propósito principal cubrir necesidades en el ámbito regional. Por lo regular, tales cursos son propuestos por los departamentos técnicos de los distintos niveles o subsistemas (preescolar, primaria y secundaria), o bien por las instituciones formadoras de maestros. Las propuestas son aprobadas por la SEP, y les otorga un valor de 3 puntos para la carrera magisterial.

La capacitación adecuada de los coordinadores de los cursos estatales en la mayoría de los casos no se ha logrado por aspectos relacionados por un lado con el tiempo y los recursos económicos, y por otro con la falta de profundización en contenidos, teorías y enfoques. De manera paralela influye también el tipo de coordinador que en múltiples ocasiones son los directivos -o docentes designados por éstos--quienes están encargados de reproducir los cursos, sin considerar características de índole académica como manejo de contenido o habilidades didácticas.

Asimismo, los diferentes cursos suelen tener como modalidad lo que se ha denominado "cascada", es decir, se imparten de manera jerárquica. En la mayor parte de los casos un grupo de especialistas técnico pedagógicos imparte el curso de capacitación a jefes de enseñanza y supervisores, éstos lo imparten a su vez a los directivos de escuelas y finalmente los directivos a los docentes. Tal forma de trabajo (cascada) conlleva a que, los cursos pierdan las características iniciales a medida que se van acercando al docente en servicio debido al escaso manejo de los nuevos contenidos, enfoques respectivos, pero sobre todo por la falta de comprensión del sustento teórico de nuevas propuestas educativas centradas en el aprendizaje.

En cuanto a la cobertura, hasta la fecha los cursos estatales se han dirigido exclusivamente a docentes de primaria y secundaria. Aparte se han impartido cursos de matemáticas para profesores de educación primaria y matemáticas, español, química, geografía biología y lengua extranjera para los de secundaria. Cabe señalar que sólo una tercera parte de los docentes de primaria y secundaria tiene acceso a los cursos estatales y aún no se realizan evaluaciones sobre el impacto de éstos en la calidad del aprendizaje en las escuelas donde laboran los profesores que asisten a dichos cursos.

Los cursos nacionales suelen estructurarse por determinadas especialidades o asignaturas. Los docentes se inscriben de manera individual y voluntaria, recibiendo materiales bibliográficos para su autoaprendizaje y asesoría de especialistas en Centros Regionales de Actualización de Maestros (CRAM). Para acceder a los 12 puntos de la carrera magisterial deberán presentar un examen. En la entidad, operan alrededor de 14 CRAM, si bien de manera deficiente pese a contar con cierta infraestructura. La existencia de materiales bibliográficos, videos y sistema de televisión enlazado a la televisión educativa, así como un grupo de asesores académicos, complementan el equipo.

La coordinación de los CRAM en el Estado presenta obstáculos de carácter burocrático y político que han impedido su adecuada instalación y buen funcionamiento: En los criterios para designar a la mayor parte de los coordinadores pesó más el carácter administrativo que el académico, sin que mediase un perfil adecuado. Ello genera condiciones adversas a una orientación pertinente hacia los docentes que asisten a los CRAM, dado que adolecen de los conocimientos suficientes por falta de formación adecuada, tanto en elementos teóricos del enfoque constructivista que fundamenta la nueva propuesta, curricular, como en su manejo práctico.

Por otra parte, la funcionabilidad de los CRAM presenta ciertas características que conviene señalar: los coordinadores suelen ser docentes cuya experiencia proviene del nivel de secundaria, cuando la mayor parte de los maestros de educación básica -reales o posibles alumnos de los CRAM-trabajan en el nivel primaria.

Aparte de que la asistencia sigue siendo reducida, en las reuniones de trabajo no existe una orientación adecuada sobre contenidos, enfoques, sustento teórico para cada asignatura específica en función de la nueva propuesta curricular, lo que provoca dificultades en la comprensión de los contenidos de las Lecturas del Maestro. Debido a ello existen serias deficiencias para el manejo de los contenidos conceptuales y procedimentales, así como de la interiorización de las habilidades cognitivas y las de socialización y mucho menos se puede esperar su operatividad por parte del docente en el aula; a lo que habría que agregar las resistencias psicológicas que incluyen a docentes y directivos, sin olvidar las dificultades económicas, de distancia y de horario.

Otras dificultades

La capacitación deberá responder tanto al trabajo específico de los maestros como a los nuevos requerimientos de los actuales programas de estudio de la educación básica. La mayor proporción de los docentes de preescolar y primaria tuvieron una formación en escuelas normales, mientras los docentes de nivel secundario y de bachillerato tuvieron, en la mayoría de los casos, una formación inicial de carácter universitario. Ello significa que éstos últimos tienen un manejo importante de contenidos, pero su desempeño pedagógico adolece de elementos mínimos sobre el cómo enseñar, los problemas de la enseñanza ylos contenidos procedimentales, así como de las estrategias de aprendizaje. Es decir, su déficit básico es aquel que le proporciona al maestro ese saber enseñar que tanto influye en la eficacia docente.

El mecanismo para la oferta de estos cursos de capacitación magisterial está regulado a través de la Comisión Mixta de Escalafón, encargada de aprobar los cursos, determinar los puntajes respectivos para cada curso y también los lineamientos que deben cubrir, así como sus características. Dentro de los lineamientos se establece que los cursos deben ser impartidos por instituciones oficiales y estar orientados a resolver determinados problemas de carácter técnico-pedagógico en diferentes niveles educativos, de manera que correspondan a situaciones específicas de la enseñanza y los destinatarios estén identificados.

Hasta ahora, relativamente pocos cursos se han impartido, pues la mayor parte de las instituciones oficiales de diferentes niveles no han podido dar respuestas adecuadas y tampoco han sido capaces de ofertar cursos específicos por diferentes causas; entre otras, la falta de comunicación entre la Comisión de Escalafón y las instituciones formadoras. de docentes, que en ocasiones incluso muestran poco interés y desconocen de los trámites respectivos para ofertar cursos, pero lo más notorio es el desconocimiento de enfoques, contenidos, sustentos teóricos de los nuevos programas de estudio para la educación básica, lo cual evidencia un desfase entre los formadores de docentes y el nuevo currículum.

* Historiador e investigador del Centro de Estudios para la Transición Democrática.

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